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Maryclen Stelling: Escrache a la venezolana

Una nueva forma de activismo político se incorpora a la estrategia oposicionista de calle: el escrache, suerte de acción intimidatoria que realizan ciudadanos contra personas del ámbito político, específicamente contra funcionarios del “chavismo” y sus familiares.

Según el Diccionario del habla de los argentinos (Academia Argentina de Letras), el escrache es una “denuncia popular en contra de personas acusadas de violaciones de los derechos humanos o de corrupción”. Se trataba de una demanda de justicia por los crímenes cometidos y ante la imposibilidad jurídica de castigar. Pretendía evidenciar y marcar los lugares donde vivían represores y torturadores mediante diversos actos públicos, generalmente en el barrio y frente a sus domicilios. “Fiesta popular” que incluía un sistema de actos “festivos”, tales como “sentadas, cánticos o pintadas, frente al domicilio particular o en lugares públicos”.

En Venezuela, el escrache no es una simple reproducción de prácticas propias de una realidad histórico-geográfica diferente. En el país, esa especie de activismo político se inserta en la confrontación Gobierno-oposición y adquiere características propias. Pierde su carácter de fiesta popular y deviene en un linchamiento simbólico violento ejecutado por activistas de oposición. Acción colectiva de carácter privado que procura el escarnio, la estigmatización y la muerte simbólica de la víctima, en virtud de su afiliación política, cargo público y supuesta complicidad con la corrupción e impunidad propia de un gobierno totalitario. Linchamiento y condena que perversamente se extiende a familiares e hijos principalmente.

En Venezuela, esa práctica no es un medio para lograr justicia institucional o condena legal. Es indudablemente un fin en sí mismo, es un acto de justicia paralelo a la estatal; es una acción violenta realizada directamente en la procura de la “justicia social” y la consecuente condena social.

La praxis venezolana del escrache proviene de la elaboración y resignificación de relatos oposicionistas sobre el pasado reciente. El escrache a la venezolana se inserta y ejecuta desde de la narrativa opositora sobre la crisis, causas, culpables y la necesidad de una gesta liberadora ejecutada por un ejército de combatientes nacionales e internacionales.

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