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Hugo Hernández Raffalli: Arabia Saudita y USA

Los acuerdos logrados entre Arabia Saudita y los Estados Unidos de Norteamérica, sobre inversiones de empresas americanas en territorio Saudí, de más de $ 300.000 mil millones de dólares, en diversos sectores de la economía, pone de manifiesto la importancia de las relaciones comerciales y políticas entre ambas naciones.

Todo ello está enmarcado en la decisión de Arabia Saudita de diversificar su economía, para no ser un país que dependa, únicamente, de sus hidrocarburos. Su aliado y protector, los Estados Unidos, lo apoyará y respaldará en tales propósitos.

Hay que recordar que el mayor productor y exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudita, es el mayor suministrador de petróleo de los Estados Unidos desde hace muchos años. La alianza entre ambos países tiene que ver con el manejo de los flujos y volúmenes de producción diario y su incidencia en los precios del petróleo.

Hoy tienen mucha influencia en la fijación de los precios del petróleo, entre otros factores, los inventarios de petróleo en los Estados Unidos. Mientras más inventarios, el precio tiende a bajar. Sin embargo, en los últimos tiempos, supuestamente, se han mantenido los inventarios altos haciendo que los precios no se ajusten hacia la alza.

Lo cierto del caso, es que los inventarios en el territorio americano, han bajado lo suficiente como para que en los próximos días se produzcan grandes compras de hidrocarburos para nivelar los inventarios, lo cual puede causar alzas en el precio del petróleo, en el corto plazo.

La alianza entre Arabia Saudita y los Estados Unidos no es casual, ni puntual, es permanente y estratégica. Estos intereses, siempre estarán por encima de los intereses de Arabia Saudita con la Opep. Dependerá que tipo o nivel de precios puedan manejar ambas naciones.

Venezuela, en ese contexto, es poco lo que puede sumar. Venezuela, aún con las reservas de petróleo más grandes del mundo, y siendo un país pequeño, pero geopolíticamente muy apetecible, tiene el deber de explotar sus hidrocarburos mediante una planificación de aumento de la producción de sus reservas, mediante un programa de inversiones muy agresivas, que permita lograr más de 6 millones de barriles para el 2019. Esto está a la vuelta de la esquina.

La Faja Petrolífera del Orinoco “Hugo Chávez Frías” requiere de multimillonarias inversiones para aumentar la capacidad de producción y de la producción real. Se requieren desarrollar infraestructuras que permitan no sólo la explotación sino a bien el procesamiento del petróleo. Mejoradores, oleoductos, estaciones de flujos, almacenamientos para las nuevas producciones, en fin, toda una infraestructura requerida. En Pdvsa, desde hace varios años, están abocados al diseño y desarrollo de ese Plan. Hay gente muy competente a cargo de esta exigente tarea. Los socios internacionales están contribuyendo en este plan. Los privados nacionales, de manera incipiente, están participando en él también.

Venezuela tiene que rescatar la producción de petróleo en el Lago de Maracaibo. Si bien, muchas de las áreas de explotación son maduras, no es menos cierto que hay áreas que han sido abandonadas sin el mantenimiento adecuado, que podrían ser rescatadas y sacar suficiente petróleo, para volver hacer unas áreas de exploración muy atractivas. Hoy el Lago produce cerca de 300.000 barriles diarios cuando debería producir cerca de los 700.000 barriles diarios, por lo menos. Hay que hacer las inversiones necesarias. Pdvsa debe aliarse con empresas internacionales dispuestas a invertir y pagarles con parte de la producción diferida e incrementar.

Lo que no debe ocurrir es quedarnos de brazos cruzados. Hay que seguir luchando y poner en práctica las decisiones que correspondan y convengan a los intereses de nuestra Nación.

El petróleo continuará siendo, por muchos años más, la fuente de ingresos de divisas más importante para Venezuela, incidiendo en la economía nacional.

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