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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Derrotas imperiales (01-06-2017)

La derrota del imperialismo en la reunión de la OEA de ayer es muy significativa. La coalición de Estados Unidos y Canadá con varios países gobernados por la derecha continental (favor incluir a Chile y Uruguay, para los que no quieran darse por enterados) no pudo hacer pasar una resolución que no es más que el programa de la oposición violenta venezolana y la receta contrarrevolucionaria de Luis Almagro, el representante principal del Imperio en la organización de la cual es secretario general. Acaso los gringos estaban al tanto de lo que se les venía y por ello no enviaron a su secretario de Estado, Rex Tillerson, a hacer el papelón de perdedor en el cónclave. Se decidieron por nuestro conocido Tom Shannon.

¿Qué estará pensando Donald Trump de la OEA en este momento? Conociendo su desmedida soberbia y ese supremacismo yanqui que lo hace cometer errores por doquier, debe trinar de la rabia, al ver a su poderoso imperio frenado por unos pequeños países, algunos asimilables a lo que gente como él ve como despreciables “repúblicas bananeras”. Claro, este hombre sumido en terribles preocupaciones y sobre todo frustraciones, al ver como las naciones soberanas y los pueblos en lucha se le enfrentan sin temor, acaso no podrá dedicar mucho tiempo a pensar en Venezuela, aunque nuestro petróleo es una poderosa carnada que atrae a cualquier tiburón. Corea del Norte lo desafía a cada rato, Siria e Irán se comportan como iguales ante él, Bolivia, Nicaragua y Ecuador se le paran duro en la OEA, Cuba no se amilana ante sus bravuconadas de gringo prepotente. Todo ello mientras en su propio país sufre burlas, rechazos y bombardeo mediático.

En fin, existe una alta posibilidad de que Trump termine sacado como corcho de limonada de la presidencia de Estados Unidos. Ya lo estarán pensando algunos en el Estado Profundo (llamado también Gobierno Permanente), los verdaderos dueños del circo, que ponen al presidente yanqui ante la realidad de que, por primera vez, no es dueño y señor de sus negocios.

El fracaso de la OEA, muy bueno para nosotros, tiene su lado negativo: los sectores más extremistas del imperialismo ya estarán rumiando cómo hacen para agudizar el conflicto en Venezuela, reforzar el apoyo a la oposición violenta y seguir horadando el piso de la Revolución Bolivariana.

Pero lo peor para los enemigos de la Patria es que no solo las continuas derrotas en la OEA son un dolor de cabeza, sino que además importantes factores económicos internacionales están haciendo caso omiso a las intenciones de sabotear la economía del país y ponerlo en una situación de bloqueo y aislamiento. Es lo que ha ocurrido con la compra de bonos de PDVSA por parte de la empresa Goldman Sachs, por un alto monto de 2.800 millones de dólares, una buena inyección de divisas para la economía venezolana.

En ese sentido, uno de los principales promotores de la violencia paramilitar instalada hoy en Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, envió una carta dirigida al jefe ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, en el que le asevera que los compromisos económicos hechos con el Gobierno del presidente Maduro no serán válidos en un “futuro Gobierno democrático”. Fuera de sí y de todo ejercicio de razón, Borges se da el tupé de amenazar desmedidamente a Goldman Sachs, al decir en su misiva que “Venezuela y su futuro Gobierno democrático no olvidarán donde estuvo Goldman Sachs cuando le tocó decidir”.

Ante los ataques recibidos en Estados Unidos y en Venezuela, Godman Sachs respondió con la misma lógica que mueve a los factores capitalistas que atacan a la Revolución Bolivariana y defendió la operación en un comunicado remitido a la agencia española EFE, en el que señaló que invirtieron “en bonos de Petróleos de Venezuela porque, como muchos otros en este sector, creemos que la situación en ese país tiene que mejorar con el tiempo” ¿No es eso precisamente lo que impulsa las acciones del gran capital tan caro a los afectos de Julio Borges, y que se expresa en la máxima de que “business is business”.

Además, la Asamblea Nacional venezolana, dominada por la derecha y en situación de desacato decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, acordó iniciar una investigación por la operación adelanta por Goldman Sachs y PDVSA. Prejuzgando con arbitrariedad y sin elementos de juicio válidos, la AN aprobó iniciar averiguaciones “con especial atención respecto a la actuación del presidente del Banco Central de Venezuela, Ricardo Sanguino, en aras de determinar la responsabilidad del mismo en virtud de lo establecido en la ley contra la corrupción”, y también solicitar al Congreso de los Estados Unidos “que abra investigación a Goldman Sachs y, en caso de existir, a los intermediarios que hayan participado en esta operación a los fines que determine la responsabilidad penal y/o administrativa que pudieran tener los mismos según las leyes de ese país”

La AN opositora, adelantándose al uso futuro que dará el Gobierno venezolano a esos recursos, afirmó en su acuerdo que los utilizaría “para financiar la represión desmedida que este dirige a través de cuerpos de seguridad del Estado y cuerpos de la Fuerza Armada Nacional en contra de los manifestantes en manifestaciones pacíficas y ciudadanas en las que participan cientos de miles de venezolanos”.

Por su parte, el segundo vicepresidente del Parlamento, el reconocido fascista Freddy Guevara, afirmó que la AN “no va a avalar ningún tipo de préstamo, contrato de interés nacional que no haya sido aprobado” en su seno y que “esos bonos son bonos de sangre, y no solamente no serán reconocidos, sino que serán investigados y considerados cómplices de la dictadura y de la corrupción cualquier ciudadano nacional o internacional que se atreva a financiar a la dictadura”.

¿Y dónde queda la tan cacareada “libertad de empresa”? La verdad es que la soberbia y las derrotas internacionales los tienen locos.

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