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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Chavismo e intolerancia (02-06-2017)

La controversia es una de las cosas más interesantes de la política (íbamos a escribir “más sabrosas”, pero decidimos ponernos un poco más graves). La actitud del “yesman”, tan aborrecida por algunos capitanes de industria, es muy común en los parajes de la acción política, porque suele rendir beneficios que a menudo son una especie de pago por una supuesta lealtad que no es tal. La adulación, la obsecuencia, es una de las manifestaciones más dañinas de la mediocridad. Peor aun cuando esas lacras se juntan con la hipocresía de aquel que critica a hurtadillas pero se muestra conforme en público, fauna que abunda en el chavismo. Lo decimos porque lo sabemos, lo vivimos, lo vemos y lo sufrimos todos los días.

En el caso de la Constituyente, hay muchas dudas y críticas al nivel de algunos cuadros medios chavistas. No todos están de acuerdo con que no haya referéndum convocatorio, otros no ven con buenos ojos las bases comiciales. Nosotros, que no somos tan legalistas y padecemos de mayor malicia, tenemos menos pruritos en ese sentido. Creemos que la dirigencia chavista tiene todo el derecho político de acudir a algunas mañas para sostenerse en el poder, porque ha vivido sometida, desde que Chávez asumió por primera vez la Presidencia, a una gran trampa armada por el imperialismo, que se ha manifestado en golpe de Estado, sabotaje petrolero, sabotaje económico, violencia callejera, manipulación mediática, acoso internacional. Con el imperialismo y sus cipayos no podemos entendernos “como caballeros sino como lo que somos”, como decía el gran Cantinflas.

Ahora, eso es una cosa y otra es la desmedida intolerancia que suele mostrar el chavismo en algunas circunstancias. Esto se ha agudizado por la situación de violencia terrorista que se está viviendo en el país. El chavismo tiene en estos días la piel especialmente sensible, lo cual entendemos aunque no justificamos.

Lo cierto es que han comenzado a aparecer posiciones desde factores que se definen como chavistas y que difieren de aquellas que presenta la alta dirigencia del PSUV. La más mediática de todas es la de Luisa Ortega Díaz, la Fiscal General de la República, que sin duda está haciendo oposición al Gobierno, lo cual es su derecho, por más que moleste a quienes hicieron posible que ocupe ese cargo. Pero esto último no es algo que deba condicionar sus posiciones políticas, no se puede pretender “cobrar” de esa manera un apoyo político.

Pero no es solo ella, la lista ha crecido en distintas dimensiones. Hay quienes difieren de la idea global de convocar a Constituyente, como la propia Fiscal y Gabriela Ramírez, además de William Ojeda y el diputado Germán Ferrer. Otros tienen diferencias parciales, como Juan Barreto, quien se ha mostrado favorable a que la convocatoria incluya un referéndum popular, lo mismo que Eustoquio Contreras. Y también habría que sumar al ex Fiscal Isaías Rodríguez, quien ha dicho que habría que hacer un referéndum aprobatorio de las decisiones de la Constituyente, aunque es justo decir que esta idea ha sido acogida ayer por el presidente Maduro.  Todas esas controversias deberían verse como naturales sino estuviésemos en una situación de polarización que estimula altos grados de intolerancia. Ahora bien, nosotros nos oponemos a esos asomos de intolerancia extrema sobre todo porque no sabemos que nos depara el futuro ¿Está descartado que en algún momento del futuro compartamos trinchera con quienes hoy se nos alejan o se diferencian de nuestras posiciones? No lo descarto con personas con las que el chavismo muestra intolerancia, pero que conozco desde hace tiempo y con quienes he compartido afanes políticos, y sé que tienen su corazoncito patriótico, como Vladimir Villegas, Luisa Ortega Díaz y Germán Ferrer. Como dicen los mexicanos, me late que en caso de una invasión extranjera a esta tierra, por ejemplo, todos ellos se verán unidos conmigo. Si ese momento llegara, no me gustaría haberlos llamado traidores o hijos de la chingada (es una forma de decir lo que el lector seguramente se imagina) ¿Acaso no ha pasado ese tipo de cosas en esta Revolución? Veamos.

En el año 2000, Francisco Arias Cárdenas fue el candidato único de toda la derecha contra Hugo Chávez. En la campaña, Arias llegó a comparar al Comandante con una gallina. Después volvió al chavismo y hoy es el gobernador chavista del estado más importante de Venezuela.

Herman Escarrá, copeyano de origen (lo cual no es ningún pecado, el padre de Chávez también lo es), fue presidente de la Constituyente de 1999, pero después se alejó del chavismo, llegó a interponer recursos en el Tribunal Supremo de Justicia contra las actuaciones del Comandante, llamó a desconocer al gobierno en diciembre de 2007 con una marcha sin retorno a Miraflores, apoyó, como parlamentario, un llamado a paro indefinido después de las expropiaciones en el Sur del Lago de 2010 y describió en 2010 a la Ley de Comunas y el Parlamento Comunal como ‘un golpe de Estado a la Constitución’. Luego se replanteó su posición política y hoy es miembro prominente de la Comisión Presidencial de la Constituyente

En 2008, en ocasión de las elecciones regionales, Aristóbulo Istúriz y su partido de entonces, el PPT, se distanciaron de Chávez por diferencias en cuanto a las candidaturas. En aquella oportunidad Istúriz pronuncia una frase célebre: “Chávez como que se fumó una lumpia”. Luego vuelve a unirse a Chávez y hoy es dirigente nacional del PSUV e inclusive fue, hasta hace poco, Vicepresidente  Ejecutivo de la República.                  En mayo de 2013 se conoce el famoso audio de Mario Silva. El ha dicho que se trató de un montaje, pero en todo caso eso le valió ser sacado del aire a pesar de la buena audiencia que tenía su programa La Hojilla. Por cierto que a nosotros alguien del alto Gobierno nos propuso ocupar ese espacio en VTV, a lo cual nos negamos por razones de mínima elegancia. Hoy Mario ha recuperado su espacio en ese canal y cuenta con el favor del presidente Maduro.

William Ojeda ha hecho el doble salto de talanquera, saltó para allá y luego se devolvió para acá, y fue aceptado sin resquemores ni rencores, a pesar de que fue muy beligerante y altisonante contra Chávez.

Nos preguntamos ¿Quiere decir que todos ellos, en esos momentos de no muy grato recuerdo, eran traidores, hijos de la chingada, vendidos a la derecha, de la CIA o tenían rabo de paja? ¿Por qué no pensar que se equivocaron o que asumieron posiciones políticas o personales sin necesaria mácula ética? Y si hemos hecho esto último finalmente, y los hemos acogido de nuevo en nuestro seno, algunos de ellos con importante protagonismo ¿cómo quedan quienes se distancian ahora? Porque la salsa que es buena para el pavo es buena para la pava.

Y ojo: cuidado con criminalizar cualquier diferencia en un momento constituyente, esto sería la negación del mismo. Nosotros, por ejemplo, tenemos diferencias con la manera en que se está planteando la Constituyente desde el poder constituido, y sin embargo nos hemos pre postulado por el sector de pensionadas y pensionados  ¿Estamos vendidos a la derecha por tener tales diferencias? Promovamos el debate político, no el torneo de epítetos y descalificaciones. Como decía Mao Tse Tung: que cien flores se abran y compitan cien escuelas.

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