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Luis Fuenmayor Toro: Un fraude monstruoso

 

El Gobierno de Maduro está en la vía de cometer un fraude gigantesco contra los derechos civiles de los venezolanos, el cual tendrá nefastas consecuencias para el país, pues sus habitantes perderán completamente el derecho de escoger sus gobernantes, desde los niveles locales (juntas parroquiales, alcaldes y concejos municipales), hasta el nivel nacional (Presidente y Asamblea Nacional) pasando por el ámbito intermedio de los estados (consejos legislativos y gobernadores). La atrocidad a cometer significa, nada menos y nada más, que el pueblo, ese que con ironía llaman el soberano, perderá precisamente eso, la soberanía para designar sus gobernantes.

Derechos políticos conquistados a partir de 1947, mejorados con los años hasta llegar a la Constitución de Chávez, hoy de todos, que incorporó la representación proporcional, simplemente desaparecerán. Aunque la proporcionalidad no se cumplió, debido a la instrumentación de medidas electorales fraudulentas, como las famosas “morochas” y, más tarde, por una ley aprobada por el Gobierno en 2009, que terminó de consagrar un sistema retorcido de carácter mayoritario, hoy, las depravaciones del sistema electoral quieren ser llevadas a niveles inauditos de ignominia.

La camarilla gobernante, que no todo el Gobierno ni su partido, han decidido eliminar el voto directo, universal y secreto ratificado por la Constitución vigente, mediante un sistema de elecciones asamblearias, donde la gente pueda ser presionada y controlada, para que en votaciones de segundo y tercer grado “elijan”, a lo cubano, los poderes locales, regionales y nacionales. Para ello deben modificar la Constitución vigente, por lo que convocan una Asamblea Constituyente. Como no pueden ganar ninguna elección, inventan unas bases comiciales inconstitucionales sin someterlas a consideración del pueblo, que es quien podría aprobarlas, pues la soberanía reside en él. Es una acción groseramente fraudulenta y tramposa.

El Gobierno quiere ganar la elección de los constituyentes sin tener los votos para ello. Improvisa unos comicios para elegir diputados por sectores, algo inexistente en la Constitución, y por regiones, en las que da más diputados a los municipios pequeños. Dos días para la inscripción de candidatos en una página web que no abre, sin que nadie certifique su seguridad, sin testigos de ningún tipo, sin conocerse oficialmente las bases, sin registro electoral, sin impugnaciones, en un procedimiento totalmente viciado. Los candidatos serán suyos, los diputados también y aprobarán una constitución para eternizarse en el poder, que ni llevará a la paz ni nos hará un país desarrollado, donde vivamos mejor y sin los sufrimientos actuales.

¡Militares y Psuvecos! Olvídense de sus planes de ascenso político y social. Olvídense de ilusiones creadas en estos últimos 18 años. El futuro le pertenece a los próximos diputados a la Constituyente nombrados por Maduro. Ellos coparán el escenario político, económico y social. Son los elegidos de la claque gobernante y punto. ¡Venezolanos! Si lo permitimos, nuestras cabezas no se elevarán más sobre nuestros hombros ni nuestros ojos podrán mirar al cielo.

 

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