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José Machillanda: No lo pueden entender… por cobardes

 

Los artículos 5, 347 y 333 consagran la soberanía intransferible del ciudadano de acuerdo a la Constitución, razón por la cual el hiato Maduro-Padrino al proponer una Asamblea Constituyente viola la propia Constitución. El cuerpo armado del régimen que secunda al hiato Maduro-Padrino no puede entenderlos porque ha sido ideologizado y corrompido por un régimen que ha producido, vía adoctrinamiento, un cambio en las significaciones imaginarias sociales de quienes hoy actúan como cuerpo armado. Cuerpo armado que por cobarde lo que sí entiende es su conducta inmoral como partido político en armas al servicio de la tiranía que presume imponer el chavismo a juro, potenciando la debacle, la miseria y la violencia extrema en los venezolanos.Lo que sí puede hacer y está haciendo el cuerpo armado es mostrarse al servicio y a la orden de un régimen que, cercano a la locura y/o demencia colectiva, ha definido como enemigo al cuerpo societal venezolano para ser partero de un conflicto definido por Bordeje Morenco como guerra civil que arroja cifras dolorosas. Enemigo para el cual han tenido la osadía de definir el Plan Zamora que hasta en su fase II muestra una guerra civil, que no tiene asidero y que sólo obedece a la desesperación de quienes gobiernan como consecuencia del masivo rechazo que crece de quienes alguna vez, equivocadamente, le siguieron.

La propuesta violatoria de la Constitución de una Asamblea Constituyente incrementa la violencia que hoy amenaza a los venezolanos, convierte este momento constituyente en un punto de no retorno políticamente para los demócratas venezolanos. Los venezolanos tenemos claro que los artículos 5, 333 y 350 que soportan nuestra resistencia civil y el derecho a rebelión no pueden ser aceptados por el cuerpo armado sumiso, por cuanto cobardemente, el régimen estimula el militarismo político. Militarismo político con el cual llama al dios Marte para provocar pánico, crecer en muerte y generar sufrimiento a la sociedad ante su ceguera por querer seguir siendo gobierno sin mayoría, ya que fueron desalojados el 6D de 2015.

La guerra civil es el término en cual piensa el régimen y por ello han definido un enemigo, para el cual operan sus sirvientes armados para en epopeya – que es la aniquilación física y el amedrentamiento de la ciudadanía- se logre imponer una Asamblea Constituyente que ya es írrita. Esa guerra del régimen es la combinación de la torpeza, la soberbia y la sujeción al heroísmo y a la noción de vivac que en el siglo XXI prevalece en el imaginario de un reducto de tarifados que entienden a Venezuela como si viviesen en el siglo XIX, es decir, una completa y perfecta regresión político-militar.

La combinación nefasta de incapacidad política y militarismo histórico facilita que resalte el imaginario político real de hombres armados, que giran entre los valores de la violencia y la fuerza. Tiempo desgraciado -inequívocamente este de la Asamblea Constituyente- para la sociedad civil, momentos de dolor para los demócratas, pero igualmente instante luminoso para darle espacio a una nueva democracia. Nueva democracia que le corresponde a la civilidad, para además de definir con claridad la contrademocracia, promover la Reconceptualización del cuerpo armado. Cuerpo armado que hoy muestra máxima incompetencia y el primitivismo de los golpistas, que desde la década del 70 acunados en la Academia Militar se propusieron reducir a Venezuela en una sociedad comunista.

Pero tiempo de reflexión y creación para que el liderazgo político emergente y los operadores políticos regionales construyan una resistencia civil que nos permita alcanzar la rebelión. Además, la preeminencia de la virtud civilista, del ciudadano que decide, del valor de la ética ciudadana y de la necesidad de que la Venezuela República se oriente hacia la contrademocracia. Contrademocracia entendida como aquel sistema en el cual el ciudadano accionará como juez con capacidad de vetar y, sobre todo, de hacer contraloría sobre aquellos quienes ostentan el poder.

No pueden entender los artículos 5, 333 y 350 los que hasta hoy como bárbaros de uniforme jamás entenderán en la nueva República. Lo que sí comprenderán será que los alcanzará la justicia, los enjuiciará y serán reconocidos por la historia y la sociedad -hoy enlutada- como los grandes ineptos que sirvientes de un régimen han sido incapaces de interpretar y actuar en consecuencia lo que establecen los artículos 5, 333 y 350. No pueden entender estos sumisos al heroísmo histórico sobrepasado por su imaginario político real, que la Asamblea Constituyente es una acción absurda, ilegal y de infrapolítica de un régimen acobardado, que aún cree puede engañar -como engaña al cuerpo armado- a una sociedad democrática crecida en la resistencia civil.

Director de CEPPRO
@JMachillandaP

 

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