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Roderick Navarro: La primavera de los escudos

“En cada lucha nos sacamos del pecho el corazón y lo usamos como nuestro escudo”
Eduardo Bittar

 

Venezuela se alza en la voz y la piel de sus jóvenes. Es la bandera de la Libertad la que acompaña al tricolor de siete estrellas; juntas simbolizan la llegada de la nueva República. La juventud patriota del 2007 y del 2017 decidimos conducir el país hacia la rectitud. Hemos entendido que no siempre lo “políticamente correcto” es un dios al cual adorar. Ha llegado nuestra era, la de la ética en una realpolitik; ha llegado el huracán de los niños que abren paso al verdor natural de la vida.

La dictadura quiere asesinarnos. Tortura a los jóvenes, los humilla quitándoles sus ropas, sus pertenencias, incluso su intimidad, así como sus alimentos. Pero no es suficiente eso para detener nuestro ímpetu. Nada podrá doblegarnos. Somos una hermandad de guerreros libertarios en todo el país. Nuestro amor fraternal ha demostrado que no existe la tal lucha de clases; en Venezuela hemos enterrado la polarización; hemos hecho a un lado los regionalismos y sobre todo: hemos revivido a nuestra Nación.

Queremos darnos nuestro propio gobierno, pero antes tenemos que expulsar a las FARC, a Hezbollah y a la dictadura cubana de nuestro territorio. Queremos que la justicia se encargue de los agentes de la dictadura y sus colaboradores. Queremos, en resumen, que Venezuela sea de los venezolanos. Por eso no resulta exagerado decir que la Primavera de los Escudos es lo que denomina la lucha de nuestra segunda independencia. Somos el primer país de toda la América que vive un proceso de este estilo en pleno siglo XXI, en el que una población de manera consciente rompe los lazos políticos con sus déspotas gobernantes.

Nuestra lucha cerrará un ciclo de 100 años en el mundo occidental. En 1917 el comunismo irrumpió desde Rusia, propagándose epidémicamente en muchas regiones del mundo; en 2017 morirá en Venezuela por obra de nuestras manos. Somos una generación que tiene un profundo sentido histórico de sus acciones: nuestra lucha va más allá de unas simples elecciones de alcaldes, gobernadores o cargo alguno; nuestra lucha está cambiando el rumbo de Venezuela y Occidente.

Con nuestra persistencia recobra sentido la palabra Libertad. Se renueva con nuestra tozudez la palabra Democracia. El concepto de humano brilla en nuestra piel sudorosa al no retroceder frente a los disparos del terrorismo comunista y narcotraficante. En Venezuela se vive un renacimiento político y cultural que influirá en el devenir de nuestro hemisferio.

El sistema interamericano también se cuestiona con nuestra lucha. ¿Hasta qué punto verdaderamente sirve este sistema para proteger a los pueblos de América del despotismo y la crueldad? Queremos servir de ejemplo para que no suceda lo mismo en otro país de cultura libertaria, porque América no es un territorio de esclavos sino de hombres libres. ¿Acaso no recuerdan que el grito libertario del siglo XIX se escucho en el cono sur desde nuestras tierras?

A diferencia del primer proceso de independencia en Venezuela que fue una guerra civil, como lo diría Vallenilla Lanz, en esta oportunidad es una lucha de Resistencia ante el invasor cubano y sus aliados traidores venezolanos. El pueblo está unido contra estos enemigos: ya los identifica como la dictadura comunista. Maduro y sus colaboradores formados en Cuba son los representantes de los extranjeros que usurpan y pretenden manejar nuestros destinos. Ellos creyeron que destruyendo nuestra economía para generar hambre y miseria nos doblegarían. Creyeron que con terror nos esconderíamos en nuestras casas y que incluso una gran parte del país huiría para dejarles a ellos nuestra sagrada tierra. Creyeron que sucumbiríamos ante sus drogas en el vicio y la perdición, para generarnos dependencias controladas por ellos a su antojo.

Pero se equivocaron.

Para nosotros es enemigo aquel que atenta en contra de nuestra cultura y nuestra gente. Nosotros no somos una población acomodaticia, que permite y acepta la subcultura de los cárteles de la droga. Nosotros no nos asemejamos a muchos otros pueblos que aceptan dictaduras atroces. ¡No! Nosotros somos venezolanos. Nunca habían conocido nuestra estirpe, nuestro ADN indómito. Nunca se habían encontrado con una juventud guerrera como la nuestra en otra latitud.

Tenemos el talante necesario para vencerles y hacer justicia. Porque no es una idea o la verborrea de un hombre lo que nos mueve, sino el amor a la Libertad, a nuestro estilo de vida donde cada hombre sea autónomo y respetado: una vida de hombres nobles. A pesar del hambre, de las enfermedades, de la inseguridad y de la crueldad que utilizan para someternos, nosotros seguiremos avanzando como arietes enardecidos. Hombro a hombro, escudo a escudo, paso a paso, como feroces leones haremos frente a quienes con violencia nos reprimen y pretenden esclavizar.

Tras los escudos se forjan los nuevos políticos, los nuevos artistas, los empresarios y profesionales que darán vida luminosa a nuestro gran país. De allí saldrán incluso los agentes de seguridad del Estado, policías educados para proteger al pueblo, y no a los déspotas, y militares para recobrar la dignidad de nuestra institución armada dedicada a la seguridad y la defensa de la Nación.

En esta primavera estamos rescatando niños de la calle, jóvenes que duermen en las plazas y debajo de los puentes. Nos hemos hecho hermanos. Nos hemos transformado en una familia porque nos cuidamos los unos a los otros. Aquí no se habla de barrio ni de urbanización, ni de este ni de oeste, todos en comunión fraternal ayudan para el logro del más noble de los premios: la Libertad. Todos tenemos una tarea, todos tenemos una función, todo lo hacemos con amor a la Patria y con la bendición de Dios para someter al mal.

Hermanos guerreros libertarios: sigamos avanzando seguros de que nuestra sangre es la única garantía de la Libertad venezolana.

Compatriotas venezolanos: sumados como familia demostremos el mayor rechazo a los déspotas en cualquier parte y de cualquier modo. Si somos millones demostrando el rechazo día y noche a los agentes de la dictadura, no tendrán paz, no tendrán tranquilidad, no tendrán lo que nos quitaron a todos nosotros.

¡Nos preparamos para la gran actividad sin retorno! Prepárense. Que cada región reclute a sus mejores guerreros, con la mejor logística y la mejor disposición. Líderes que den el ejemplo con disciplina y fraternidad serán los nuevos próceres, los padres de la Venezuela Futura que será por muchísimas cosas mejor que la que ya vivieron nuestros padres.

Gloria a Venezuela y gloria a los caídos, que esta lucha termina en semanas si organizadamente y enfocados los dispersamos y los hacemos huir.

¡Libertad o nada!

@RoderickNavarro

 

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