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Se agrava la devaluación del bolívar y muele a la gente

Tanto en el mercado paralelo como en el Dicom la moneda pierde valor y aumenta la presión inflacionaria

El bolívar no deja de perder terreno frente al dólar, tanto en el mercado paralelo como en el sistema complementario de divisas (Dicom) y el resultado será una mayor presión inflacionaria en momentos en que la escalada de los precios ya ha golpeado con fuerza a la capacidad de compra de la población.

Durante catorce años el Gobierno ha intentado decidir a qué precio y cuántos dólares puede comprar cada quien en Venezuela, pero el mercado paralelo donde las empresas y los particulares buscan adquirir los billetes verdes que no les vende el Banco Central ha demostrado una gran terquedad. Una ley prohíbe divulgar su cotización, pero se trata de un dato que comerciantes, empresarios y particulares manejan a diario y están conscientes de que entre el 5 y el 15 de junio   el valor del dólar que siguen a diario se disparó 24%.

Al mismo tiempo el Banco Central de Venezuela preparó el escenario para que el bolívar sufra una mayor devaluación en el Dicom al anunciar que para la próxima subasta la banda en la que debe ubicarse el tipo de cambio será de un mínimo de 2.010 bolívares por dólar y un máximo de 2.640 bolívares por dólar. Hasta esta semana la banda contemplaba un mínimo de 1.800 bolívares y un máximo de 2.200 bolívares.

Si en la próxima subasta el tipo de cambio del Dicom se ubica en el nuevo máximo de la banda, es decir, en 2.600 bolívares por dólar, la moneda habrá sufrido una devaluación en este sistema de 72% respecto al cierre de 727 bolívares que tuvo el antiguo Simadi en su última operación.

Las causas

Fuentes financieras explican que en el salto que experimenta el dólar en el mercado paralelo tiene una incidencia importante que empresas públicas, principalmente Pdvsa, pagaron deudas atrasadas con distintos contratistas que rápidamente decidieron comprar dólares a fin de proteger la capacidad de compra del dinero.

El ingreso de nuevos bolívares al mercado es constante porque el gobierno aumenta el gasto en un intento por rescatar la popularidad perdida. Encuestadoras como Datanálisis registran que siete de cada diez venezolanos catalogan de negativa la gestión del presidente y 85% de la población rechaza la propuesta de reformar la Constitución.

El problema es que el origen de los recursos que permiten elevar el gasto no es sano.  La fuente de bolívares a la que se aferra la administración de Nicolás Maduro es el Banco Central de Venezuela que crea dinero en grandes cantidades para financiar a las empresas públicas, principalmente a Pdvsa. A su vez, estas empresas transfieren los recursos al gobierno para que éste pueda aumentar el gasto. Las estadísticas oficiales registran que entre el cierre de 2016 y el pasado 21 de abril el dinero creado por el Banco Central para financiar al gobierno aumentó 38% y se ubicó en 7,6 billones de bolívares.

Una porción de estos bolívares que ingresan a la economía se dirige a la compra de dólares en el mercado paralelo y como la oferta de divisas es muy baja el precio del billete verde se dispara.

La experiencia demuestra que distintos sectores tienen precios altamente correlacionados con el dólar paralelo, concretamente, bebidas alcohólicas, restaurantes y hoteles, esparcimiento y cultura, vestido y calzado, alquiler de viviendas y equipamiento del hogar.  Se trata de áreas que no reciben divisas por los canales oficiales y como en la mayoría de los casos no están sujetos a controles de precios fijan sus costos de acuerdo al comportamiento de la moneda estadounidense en el mercado no regulado.

A estas áreas de la economía se añade que un número creciente de empresas están importando repuestos y materia prima con divisas adquiridas en el mercado paralelo, lo que indica que el reciente ascenso del billete verde se sentirá en buena parte de la economía.

 Pólvora mojada

Tras los fracasos del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), del Sistema Complementario de Administración de Divisas repotenciado (Sicad II), del Sistema Marginal de Divisas (Simadi) y del tipo de cambio complementario (Dicom), el Ministerio de Finanzas y el Banco Central pusieron en marcha el “nuevo Dicom”.

La idea es que las empresas y particulares que no reciben dólares al tipo de cambio protegido (Dipro) de 10 bolívares, adquieran en el Dicom las divisas que necesitan y no acudan al mercado paralelo, pero al igual que en casos anteriores el resultado no ha sido el esperado.

El sistema raciona la cantidad de dólares que pueden ser comprados. Las empresas solo pueden adquirir hasta un máximo de 400 mil dólares mensuales y las personas naturales hasta 200 dólares trimestrales, por lo tanto, sigue existiendo la necesidad de acudir al mercado paralelo para comprar las divisas que no vende el Dicom.

Además, existe una enorme diferencia entre el tipo de cambio del Dicom y el paralelo, por lo tanto, no hay incentivos para vender dólares en el sistema y por ende la oferta se limita a lo que puede ofrecer el Banco Central en momentos en que la porción en efectivo de las reservas internacionales no supera los 1.500 millones de dólares, el gobierno ha tenido que desembolsar divisas para pagar importantes vencimientos de deuda y el precio del petróleo no registró un aumento significativo tras el recorte de producción de la OPEP.

El Banco Central está vendiendo alrededor de 20 millones de dólares semanales a través del Dicom, una cantidad poco relevante en términos macroeconómicos pero que incide en la estructura de costos de las empresas que están recibiendo divisas por esta vía. Como ha habido una fuerte devaluación respecto al sistema complementario anterior (Simadi) es previsible un impacto en los precios.

Los venezolanos ya sufren una inflación bastante alta. En 2015, cuando el Banco Central ofreció por última vez datos oficiales, el salto fue de 180% la mayor variación desde 1950, el año más antiguo en las estadísticas del país. Hoy la situación es más grave. Latinfocus señala que para este año Citigroup proyecta una inflación de 800%, Ecoanalítica 887% y Goldman Sachs 916%.

Víctor Salmerón

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