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Francisco Rodríguez: “Venezuela debe protegerse ante vulnerabilidad de precios del crudo”

El economista y analista financiero, Francisco Rodríguez, señala que el país debe aprovechar sus potencialidades. 

La explotación de petróleo como actividad vital del país implica “riesgos” para la economía nacional, dada su “dependencia y vulnerabilidad” de las fluctuaciones del mercado internacional del crudo.

Sin embargo –Francisco Rodríguez, economista y analista financiero– observa que Venezuela se mantendrá “por mucho tiempo” como país petrolero.  Por tanto, sugiere  aprovechar estas  potencialidades con políticas macroeconómicas y cambiarias  acertadas.

En simultáneo, apunta, que Venezuela “debe  tratar de diversificarse y protegerse de la vulnerabilidad de los precios del petróleo, lo más pronto posible, a través de políticas industriales y cambiarias competitivas necesarias para desarrollar otros sectores” productivos.

“La industria petrolera venezolana está atravesando momentos difíciles”, dice. “Esto se deriva principalmente de los bajos precios del crudo y también de problemas operativos que han llevado a una caída en la producción. Estos dos efectos se han combinado para mermar los  precios por exportaciones y las ventas al exterior”. En consecuencia, “el acceso a recursos en divisas que tienen la compañía y la nación”.

Advierte el especialista que “la producción petrolera  nacional llegó a estar por encima de 3 millones de barriles diarios y, de acuerdo a las últimas cifras oficiales, está por debajo de 2,2 millones de barriles. No está claro si se va a mantener la caída, pareciera que hay señales de que se está estabilizando, (…) durante el último mes prácticamente no hubo  descenso, una muy pequeña caída de unos 4.000 barriles al día”.

Rodríguez insiste en detectar “señales particulares en las empresas mixtas de la Faja Petrolífera del Orinoco, de que la producción ha empezado a repuntar, compensando así una caída más o menos continua que probablemente se mantenga en los campos occidentales, en los campos más viejos”.

Medidas correctivas

“Venezuela es el país con las reservas petroleras más grandes del mundo y la caída actual debería ser algo coyuntural, por lo menos si se toman las medidas correctivas necesarias que tienen que ver con políticas macroeconómicas y cambiarias para que el país aproveche esta actividad productora”, indica el asesor.

Sostiene que la fuerte sobrevaluación del tipo de cambio  es algo que ha golpeado muchísimo a la industria petrolera, tanto  a las empresas mixtas como a Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Ha generado una situación en la cual sus ingresos no tienen poder adquisitivo y por lo tanto, la empresa en términos de bolívares (…) se tiene que financiar con préstamos del Banco Central de Venezuela (BCV) y eso genera un problema de competitividad fuerte.

Los costos, medidos en dólares, tienden a ser altos por la sobrevaluación del tipo de cambio, comenta. “Este es un tema de políticas macroeconómicas y es un componente, no el único, pero sí  importante para llegar a un cambio de dirección en la producción petrolera”.

También es cierto, dice,  que “en la mayoría de los países petroleros la producción ha caído, es normal que caiga en períodos de precios bajos. Hay algunos barriles que podrían ser rentables producirlos cuando los puedes vender en 100 dólares, pero no lo son por 30 o 40 dólares. Hay adicionalmente un componente estructural”.

Flexibilidad cambiaria

En su opinión “Venezuela tiene que estar preparada para un entorno post-petrolero y simple y llanamente, porque uno de los riesgos de ser altamente dependiente de un producto  no renovable es que la historia nos dice que muchas veces, esos productos pueden perder valor, en la medida en que las tecnologías logren encontrar alternativas sustitutas y más baratas”.

Refiere el economista que “es muy peligroso depender de un solo producto como el caso venezolano; caso por demás, bastante exacerbado porque el 92,2% de nuestras exportaciones son petroleras, mientras otros países  también petroleros de la región, como Ecuador, Colombia,  están más cercanos a un 40% y se soportan en otras fuentes productivas. Venezuela debería tener una política  económica dirigida a tratar de crear esas otras fuentes”.

El tema cambiario es “extremadamente importante”, apunta. “Hemos estimado que si Venezuela tuviese una política cambiaria más flexible, con un cambio flotante, podría tener aproximadamente 5.000 millones de dólares más por exportaciones no tradicionales. El año pasado, las exportaciones de bienes y servicios se ubicaron alrededor de 28 mil millones de dólares y este año puede que sean más bajas y ronden los 23 a 24 mil millones de dólares. Si tuviésemos  5.000 millones de dólares adicionales podríamos evitar la caída de las importaciones de este año porque tendríamos más recursos provenientes de las exportaciones no tradicionales y  una producción de bienes que sustituyan importaciones”.

Según su apreciación, Venezuela no debería moverse  en otro sentido. “Venezuela es un país petrolero y dueño de las reservas petroleras más grandes del mundo, entonces sería absurdo que no decidiera aprovechar esas potencialidades. Aprovecharlas quiere decir que hay que dedicarle grandes recursos a la inversión para tratar de extraer ese petróleo”.

Venezuela tiene limitaciones con las cuotas fijadas en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), “pero eso es lo que llamaríamos, un fenómeno endógeno, porque lo que ha ocurrido a lo largo del tiempo es que Venezuela, dada la caída en la producción, no ha podido argumentar  en la Organización para tener mayores cuotas de producción”.

Asegura que el país tiene “una ventana tan grande” en el ámbito petrolero, que debe aprovechar. “Creo que Venezuela por mucho tiempo va a ser un país petrolero, debe tratar  de diversificar y protegerse de la vulnerabilidad de los precios del petróleo, lo más pronto posible, a través de políticas industriales y cambiarias competitivas necesarias para desarrollar otros sectores”.

a en períodos de precios bajos. Hay algunos barriles que podrían ser rentables producirlos cuando los puedes vender en 100 dólares, pero no lo son por 30 o 40 dólares. Hay adicionalmente un componente estructural”.

Flexibilidad cambiaria

En su opinión “Venezuela tiene que estar preparada para un entorno post-petrolero y simple y llanamente, porque uno de los riesgos de ser altamente dependiente de un producto  no renovable es que la historia nos dice que muchas veces, esos productos pueden perder valor, en la medida en que las tecnologías logren encontrar alternativas sustitutas y más baratas”.

Refiere el economista que “es muy peligroso depender de un solo producto como el caso venezolano; caso por demás, bastante exacerbado porque el 92,2% de nuestras exportaciones son petroleras, mientras otros países  también petroleros de la región, como Ecuador, Colombia,  están más cercanos a un 40% y se soportan en otras fuentes productivas. Venezuela debería tener una política  económica dirigida a tratar de crear esas otras fuentes”.

El tema cambiario es “extremadamente importante”, apunta. “Hemos estimado que si Venezuela tuviese una política cambiaria más flexible, con un cambio flotante, podría tener aproximadamente 5.000 millones de dólares más por exportaciones no tradicionales. El año pasado, las exportaciones de bienes y servicios se ubicaron alrededor de 28 mil millones de dólares y este año puede que sean más bajas y ronden los 23 a 24 mil millones de dólares. Si tuviésemos  5.000 millones de dólares adicionales podríamos evitar la caída de las importaciones de este año porque tendríamos más recursos provenientes de las exportaciones no tradicionales y  una producción de bienes que sustituyan importaciones”.

Según su apreciación, Venezuela no debería moverse  en otro sentido. “Venezuela es un país petrolero y dueño de las reservas petroleras más grandes del mundo, entonces sería absurdo que no decidiera aprovechar esas potencialidades. Aprovecharlas quiere decir que hay que dedicarle grandes recursos a la inversión para tratar de extraer ese petróleo”.

Venezuela tiene limitaciones con las cuotas fijadas en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), “pero eso es lo que llamaríamos, un fenómeno endógeno, porque lo que ha ocurrido a lo largo del tiempo es que Venezuela, dada la caída en la producción, no ha podido argumentar  en la Organización para tener mayores cuotas de producción”.

Asegura que el país tiene “una ventana tan grande” en el ámbito petrolero, que debe aprovechar. “Creo que Venezuela por mucho tiempo va a ser un país petrolero, debe tratar  de diversificar y protegerse de la vulnerabilidad de los precios del petróleo, lo más pronto posible, a través de políticas industriales y cambiarias competitivas necesarias para desarrollar otros sectores”.

El Universal

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