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Carola Chávez: Maidán tropical

“Seguid el ejemplo que Ucrania dio” es el mantra de quienes quieren imponernos una guerra civil, muchos de ellos, los más pendejos, los títeres, los que salen a las mismas cuatro esquinas del este del Este a montar su Maidán, de Ucrania solo saben lo que CNN les mostró.

Se beben las fotos de jóvenes de allá entre fuego y banderas y posan para hacerse unas igualitas aquí. “Si Ucrania pudo…” dicen inspirados, sin imaginar el reguero de sangre que Ucrania supone. Sueñan con una guerra civil sin pensar que su sueño es una pesadilla. La generación Playstation que cree en las guerras la sangre no mancha, las balas no matan y si te matan, siempre tienes otras vidas. Chamos que creen que las guerras se apagan cuando hay un partido de la Champions, o cuando tienen ganas de rumbear. Muchachos inyectados de ignorancia y odio que se dejan lanzar a las calles por delincuentes políticos que sí saben lo que es una guerra y por eso la dirigen a control remoto, con su green card en el bolsillo y sus hijos a buen resguardo.

Salen amenazantes a arrebatarte tu espacio, tu tiempo y tu paz. Salen, equipados para su Maidán, salen a imponer la guerra, y dicen que salen en son de paz. Van con sus cámaras carísimas pegadas en la frente para grabar su “gesta libertaria”.

Cientos de fotógrafos de cientos de medios los acompañan, cada uno buscando un Pulitzer. Miles de imágenes documentan delitos que ya sus medios aliados no saben cómo maquillar. Ataques a los efectivos de Guardia Nacional Bolivariana, y a la Policía Nacional, destrozos a bienes públicos y privados, asedios a hospitales y colegios, incendios, linchamientos, amenazas a los mismos periodistas que intentan venderle al mundo que su lucha es pacífica, robo, extorsión, saqueos, ataques sistemáticos a bases militares… Y hay que llamarlos “manifestantes pacíficos” porque hacen todo esto “para tener un país mejor”. Pues, no, manifestantes pacíficos son los que, el otro día, hicieron yoga sin quemar nada, sin intentar matar a nadie.

Más allá de esas cuatro esquinas que pretenden ser un Maidán tropical, los venezolanos insistimos en seguir viviendo en paz y lo logramos, a pesar de la angustia de ver cómo mueren muchachos que se prestan para tratar de imponer una guerra que no es suya, creyendo que la guerra es un video juego.

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