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Domingo Alberto Rangel: Venezuela; Entre la desesperanza y la impunidad

¡Hablemos de las consecuencias! ¡Dejemos los análisis forenses para la policía científica y los periodistas!

En nuestro país hasta hace más o menos treinta años los pobres vivían mejor que sus contrapartes de América Latina de donde venían inmigrantes a rehacer sus vidas. Quien nos haya visitado en esos tiempos y regrese ahora difícilmente reconocería la sociedad venezolana a pesar de que las edificaciones emblemáticas siguen en pie… bastante desmejoradas no solo por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento sino porque nos hemos acostumbrado a vivir entre ruinas.

Cuando se conversa con gente joven que no está  contaminada con la política, acostumbrados a trabajar y que sueñan con buenas ideas a desarrollar –hace poco conocí una muchachita de veinticinco años que dirige rudos mecánicos automotrices en Caracas pero que en su portafolio de experiencias acumula haber sido peluquera ilegal, sin papeles… en Cuba… y haber trabajado seis meses… en Suiza… bajo la misma condición- se encuentra entre ellos la desesperanza haciendo de común denominador.

Esta condición desalentadora, que invita a que los jóvenes sigan emigrando, aguijonea mi curiosidad toda vez que en una sociedad ultra politizada como la nuestra… las ofertas se disputan entre dos bloques según los medios y la internet, tan distintos el uno y el otro, como sería el agua y el aceite. Ambos ofertan soluciones. ¿Será verdad? ¿Tendrá el socialismo alternativas para escoger?

Para la mayoría de los venezolanos es en extremo difícil definir el abanico de las ideologías que se enseñan en las escuelas de Estudios Políticos y ni siquiera abundan entre los adultos que estudiaron en otras épocas, quienes puedan definir el socialismo practicado por todos los partidos criollos sobre la base de sus características principales.

Hay sin embargo entre los muchachones normales, la clase trabajadora, el músculo de la sociedad, diría yo y me refiero a jóvenes que no participan en marchas del gobierno pero tampoco en las barricadas de la oposición y que más bien en los últimos meses, por cuidar su integridad física, se han alejado de la Plaza Francia de Altamira, una percepción de la política y de sus actores que los pone en guardia y les lleva a competir favorablemente con el fino olfato de los perros de caza.

Al chavismo estos jóvenes lo ven como fuente de destrucción, abusos y de miseria. No se equivocan.

Pero a la oposición la perciben los jóvenes trabajadores, muchos de los cuales estudian pagándose ellos mismos una carrera tras grandes sacrificios… como fuente de negación estéril y de violencia… que también origina irremediablemente miseria.

Esta mala percepción de la oferta política polarizada se mantiene a pesar de que ambos bloques insisten en querer hacer “las cosas bien”. Admitamos que en parte la desconfianza con el liderato político provine de un hecho comprobable… no hay entre los muchos jefes y jefecitos, incluyan en la categoría al presidente Maduro, un solo ser humano al que se pueda ver como alguien de quien se pueda decir por ejemplo y con admiración o respeto “lo dijo fulanito”… como alguna vez se dijo de otros opinadores como Arturo Uslar Pietri, Juan Pablo Pérez Alfonzo o mi padre, podría mencionar otros.

Para esta generación de muchachones aún anclados en nuestra realidad por fuerza de lo caro que están los pasajes al exterior… la muerte del joven Vallenilla en las inmediaciones de la base militar La Carlota no es un acto liberador. Es una tragedia anunciada.

Y en esta apreciación no cuenta según observo, que la familia del joven asesinado sea o no chavista… el punto es que están seguros que de ganar los encapuchados la guerra civil no declarada que hoy se libra en nuestra patria, el país que vendría sería tan malo como el que dejan los bolivarianos.

En una reunión con jovenes de esta categoría una de las asistentes comentaba tener miedo que la oposición derrocara a Maduro –de quien minutos antes se había expresado en malos términos-… porque en ese caso los encapuchados pasarían a ser policías.

Cuando le dije que el universo de la política no se circunscribe a la Mud o el Polo Patriótico me contestó que hasta esa tarde… nunca había conocido un liberal.

Cuando expresé que muchos dirigentes de la oposición, aún siendo tan estatistas como los bolivarianos, no parecen aprobar la violencia de marchas y barricadas… esa joven, líder sin darse cuenta, respondió: “Puede ser, pero, por qué no lo dicen en un mitin”.

Esa apreciación condensa lo difícil que será salir de la actual crisis, asunto que demagogos, ignorantes e irresponsables provenientes de la política y de la economía principalmente, también en este lote hay corruptos que juegan a futuro… prometen como asunto “fácil y rápido”.

No se trata solamente de la falta de una oferta republicana, liberal, libertaria… por parte de la clase política tan corrupta como polarizada… que no la hay desde que el gobierno y la Mud rechazan las bondades del capitalismo como generador de riquezas. Se trata también de la irresponsabilidad del elector. Y tantas desventajas lleva tiempo superarlas.

La oferta alternativa al socialismo, que es el capitalismo liberal, es minúscula en nuestro país y está excluida del debate en los medios donde prefieren publicar a diario las pendejadas que twittean políticos como Diosdado Cabello o Henrique Capriles, por poner dos malos ejemplos pero si me piden mil también se puede, ilustres personalidades a quienes solo les falta twittear un buen día que “el sol sale por el este”… en la seguridad que periodistas ignorantes, sinvergüenzas o irresponsables les sacaran la bobería como si fuese una “noticia”.

Estos periodistas y la cobardía de la Mud, que es tan responsable de los ochenta muertos como el gobierno, muertes inútiles por supuesto, son culpables por elevar al nivel de “héroes patrios”… buenos o malos muchachones que murieron tirándole piedras, cocktailes molotov y botellas con excrementos… a las fuerzas del orden… acciones que en Colombia, por ejemplo, significarían la muerte por acribillamiento sin que nadie glosara en los medios de ese país a quien pierde la vida.

Pero el electorado también es responsable de nuestro atolladero: En un país donde las leyes se incumplen y no me refiero solo a la luz roja de los semáforos –que todos ignoramos- sino a una Ley de Protección Animal que a pesar de haber sido ensalzada por Diosdado Cabello… no impidió la cobarde muerte de un perrito llamado Cross y tampoco permitirá que se castigue al culpable. Un electorado gafo es capaz de votar por quien promete y promulga leyes que después nadie cumplirá.

La alternativa que a duras penas estamos construyendo consiste en sacar adelante nuestra sociedad hoy estancada entre dos destrozadores de riquezas. Ella  no puede aplaudir que políticos ambiciosos (as) lleven jóvenes miserables y otros asomados a ser carne de cañón frente a un cuartel al que asedian “pacíficamente”. Tampoco podría esta alternativa obstaculizar la puesta en práctica de ideas creadoras de riqueza, de empleo, de pago de impuestos que han de ser bajos.

Lo que se puede ofrecer para ser diferente al bochinche polarizado es orden, respeto y facilidades para quien quiera trabajar. Lo demás es como se dice “pura paja”.

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