Inicio > El pizarrón de Fran > Jesús Alexis González: 25 años de asesinatos políticos

Jesús Alexis González: 25 años de asesinatos políticos

“Estoy con los muchachos, equivocados o no. Estoy con los muchachos que lloran en la noche calladitos, que se soban los moretones y entierran a sus muertos”. (Mons. Baltazar Porras, Jun/17).

Un martes 4 de Febrero de 1992 (4F)  a las 8.00 am (hace 25 años), irrumpió la sublevación de “los tenientes coroneles” (carente de basamento ideológico) teniendo como líderes a H. Chávez, F. Arias, Y. Acosta, J. Urdaneta y M. Ortiz,   pertenecientes  a la promoción Simón Bolívar (1975) que venían  conspirando  por intermedio del  Movimiento Nacionalista Bolivariano (embrión del Movimiento Bolivariano Revolucionario /MBR 200); además contaron con participación civil a la luz del Partido de la Revolución Venezolana. Las  razones del  golpe, señaladas por sus actores, fueron: participación de las Fuerzas Armadas en la represión de los sucesos del 27/Feb/1989; incapacidad gubernamental; pésima gestión económica; subordinación de la Fuerzas Armadas al gobierno; corrupción tanto civil como del alto mando militar;  deterioro de las condiciones socioeconómicas del cuerpo militar (distinto al alto mando); y la posición del gobierno en relación a la determinación limítrofe con Colombia. La cifra extraoficial de asesinatos se situó en 100 (hasta hoy día no existe una lista oficial) y unos 250 heridos de gravedad en menos de ¡doce horas de conflicto! A pesar de tal impacto criminal H. Chávez (y otros) apenas permanecieron ¡dos años en prisión!, habida cuenta de habérseles sobreseído la causa y puestos en libertad. Puede  asumirse, que el  4F  abrió una fisura a la democracia dando espacio a una inestabilidad social y política que se ha profundizado durante el “gobierno revolucionario”.

El 27 de Noviembre de 1992 (27N), transcurridos nueve meses desde del golpe del  4F, se materializa otra asonada golpista de corte militar contra el Estado denominada “el coletazo” (que también fracasa) canalizada por el MBR 200 con participación civil por intermedio de Bandera Roja y Tercer Camino, y de un grupo de desertores de la Policía Metropolitana  (Grupo Zeta); la cual se inició en la madrugada y culminó a las 3:30 de la tarde al momento de rendirse los insurgentes (al igual que el 4F). La justificación de los golpistas, fue la necesidad de superar el fracaso del 4F en mucho inducido por ineficiencias tácticas y estratégicas que impidieron alcanzar los objetivos planteados,  y motivados igualmente, suponemos, por un rechazo del pueblo a C.A.Perez  que  se ubicaba en un 75% (en la actualidad un 85% rechaza la gestión de N. Maduro); de igual forma señalaron el fracaso de las de las políticas aplicadas por el gobierno para superar la crisis y la falta de voluntad gubernamental para rectificarlas; tal y como expresó H. Chávez  desde la Cárcel de Yare en obvio respaldo al coletazo:  “(…) una población que despertó y tomó conciencia de su fuerza liberadora sin embargo, una dirigencia ciega y sorda al clamor popular continua de espaldas a la Nación”.  Cifras (también extraoficiales) reflejan que la  cantidad de asesinatos superó los 300 (142 civiles) y más de 750 heridos graves en apenas unas ¡ocho horas de enfrentamiento!, siendo que, al igual con lo sucedido con los golpistas del 4F,  los oficiales de mayor rango “lideres” de la matanza del 27N fueron indultados a cambio de solicitar su retiro de las Fuerzas Armadas, mientras que al resto las causas le fueron sobreseídas. La mayoría de ellos,  luego de su corta pasantía en prisión, entraron a ocupar cargos y responsabilidades de alto nivel en la burocracia gubernamental chavista (ahora incrementada en el madurismo),  quienes  con una habilidad  alejada de la ética y la moral, han “equilibrado” sus deficiencias gerenciales (básicamente en negociaciones, compras y contrataciones internacionales) mediante la integración formal e informal de “talentosos civiles”,  habida cuenta que el “interés ocupacional” lo tenían (y tienen) focalizado hacia la destrucción del  aparato productivo “capitalista” en favor del socialismo del siglo XII ( aparte de otras “cuestiones soterradas”), bajo la orientación política (y de represión) del castro-comunismo. Es claro, que ello ha sido posible gracias a la íntima “colaboración” de expertos venezolanos en materia financiera y comercial a nivel mundial, que en la práctica actúan como  “cooperadores gubernamentales” a efectos de conservar su posición “social” adquirida en democracia, transitando (¡enchufándose!) sin pudor, hacia la  nueva oligarquía de ricos revolucionarios.   Desde un ángulo complementario, resulta trascendente destacar  que en la etapa golpista de 1992 hubo 400 asesinatos en un total de 20 horas de enfrentamiento lo cual equivale a ¡20 asesinatos por cada hora de estéril conflicto!

El 11 de Abril del 2002 (22A), una masa humana calculada en un millón y medio de personas, inició una marcha pacífica desde Parque del Este hasta Pdvsa-Chuao a efectos de solicitar la renuncia del Presidente H. Chávez decidiendo luego  dirigirse hacia el Palacio de Miraflores; lo cual indujo a la altura de Puente Llaguno una represión criminal por parte de francotiradores  con un trágico saldo de 17 asesinados y gran cantidad de heridos graves; al tiempo que H. Chávez expresaba en cadena nacional: “Esa marcha no llegará a Miraflores. Aquí tenemos un regimiento de la Guardia de Honor, aquí hay más de mil soldados, además  hay más de mil guardias nacionales, policías y cuerpo de seguridad”. Vale recordar, que el CICPC conformó la “Comisión del 11 de Abril” para investigar los asesinatos la cual fue disuelta sin haber presentado informe alguno; e igualmente todas las investigaciones solicitadas ante el TSJ relacionadas con el 11A han sido declaradas ¡inadmisibles!

El 12 de Febrero 2014, doce años después de la “masacre de Puente Llaguno”, se desarrolló una marcha denominada  “La Salida” bajo el liderazgo de Leopoldo López con el propósito de exigir la renuncia del Presidente Nicolás Maduro, la cual  sirvió de estímulo para la celebración de muchas otras durante los dos meses siguientes todas de carácter pacífico, durante las cuales hubo 43 asesinatos y más de 600 heridos de gravedad a consecuencia, principalmente, de presuntos excesos de cuerpos de seguridad. L. López fue condenado en Octubre 2015  por un Tribunal de Juicio del AMC a una pena de 13 años, 9 meses y 7 días de prisión por los delitos de “instigación pública, daños a la propiedad e incendio en grado de determinador y asociación para delinquir” en razón al discurso que pronunció el 12A “utilizando el arte de la palabra”; tal sentencia (¿?) fue ratificada por el tsj (minúsculas intencionales) en Febrero 2017.

Referencia final. Durante 2017, motivado por (1) Las sentencias del tsj (minúsculas de nuevo) en contra de la AN, (2) La suspensión en 2016 del RR  y de las elecciones regionales, (3) Una crisis humanitaria en materia de medicinas y alimentos, (4) La criminalización del pensamiento político, y (5) Convocatoria inconstitucional a una ANC (entre otras), se han desarrollado hasta Junio 24; de forma continua y creciente 87 días de manifestaciones constitucionales y pacificas que han sido reprimidas de forma atroz con un triste saldo de 75 asesinatos (jóvenes en su mayoría) y más de 1.000 heridos, en total contradicción con el pensamiento de Simón Bolívar: “No hay libertad legítima, sino cuando ésta se dirige a honrar la humanidad y perfeccionar su suerte”.

Te puede interesar