Inicio > El pizarrón de Fran > Jesús Castillo: Pompeyo Márquez, el legendario Santos Yorme

Jesús Castillo: Pompeyo Márquez, el legendario Santos Yorme

La noticia sobre la muerte de Pompeyo Márquez me cayó como un balde de agua fría.  Esperaba que ese hombre que dedicó su vida a luchar por la democracia estaría con nosotros un poco más, después de haber superado una riesgosa operación a corazón abierto hace cerca de dos años. Pero se nos fue el viejo Santos Yorme, así lo llamaban en la clandestinidad contra el dictador Pérez Jiménez. Su huella quedará impregnada en muchos de los que seguimos luchando por un país de libertades públicas y grandes oportunidades, así como en las generaciones emergentes que sueñan con un futuro mejor. Es que hombres de la talla de Pompeyo no mueren jamás, porque consagró su vida a los ideales libertarios, a la democracia, a la justicia y al progreso económico.

Conocí a Pompeyo a finales de 1985, cuando me inicié en los estudios de Ciencias Políticas en la UCV. Desde allí abracé con fuerza la propuesta del MAS hacia un socialismo con rostro democrático y emprendedor. Era, entonces, el legendario Santos Yorme, senador de la República y luchaba a brazo partido por la descentralización político-administrativa, sueño que llegó a visualizar en diciembre de 1989 con la elección directa de gobernadores y alcaldes. El MAS, con Pompeyo, Teodoro Y Freddy Muñoz a la cabeza, despuntaba como alternativa frente al puntofijismo adeco-copeyano. Su maravillosa estrategia “movimiento de movimientos”, le abría un camino vertiginoso por el esperanzado país, embriagado de petrodólares, corrupción y populismo.  En esos avatares, Pompeyo siempre fue un dirigente de izquierda que conservó la humildad, la carestía y el más considerable respeto por sus adversarios políticos.

De él aprendí la importancia de defender mis ideas políticas, más allá de las adversidades. No en vano afirmaba constantemente que “el MAS es hijo del debate”. Tenía razón Pompeyo. Predicó con su acción la vocación de un gran demócrata y furibundo defensor de la tolerancia y del debate de ideas. Su rostro aguilucho y mirada penetrante contrastaban con su verbo dicharachero y alma generosa. En él se conjugó la templanza del acero con un corazón de algodón. Así era Pompeyo, enérgico, impetuoso, fogoso de cuerpo, pero tierno de alma y espíritu. Un verdadero roble inquebrantable en sus ideales políticos, aunque respetuoso contra quienes pensaran distinto. Sus sabios consejos siempre los tendré en pensamiento y acción.

Pompeyo no solo fue un luchador contra la dictadura y un parlamentario progresista. También desempeñó el rol de ministro en asuntos fronterizos, donde mostró conocimiento. Fue un gran visionario al no apoyar a Hugo Chávez a la Presidencia, lo que le obligó a demarcarse de su partido. En los últimos tiempos se había dedicado a escribir  contra el régimen de turno y presentar propuestas hacia una Venezuela innovadora y democrática. Su gran sueño de ver el final del autoritarismo actual no pudo realizarlo. Pero quienes lo admiramos en vida tenemos el compromiso de continuar sus ideales. De luchar por un mejor país, sin exclusiones y enrumbado hacia el desarrollo y calidad de vida de sus habitantes.

Hoy la familia masista se siente adolorida por la sorpresiva partida de este legendario hombre de izquierda y convicciones democráticas. Por eso seguirá luchando por ese gran ideario que logró esculpir en cada uno de sus militantes para hacer posible la Venezuela por venir. Pompeyo logro edificar un partido que a pesar de las dificultades, se ha sobrepuesto. Nadie podrá acabar con más de 46 años de historia por un socialismo democrático. Hoy la partida de Santos Yorme, ha servido de aliento para que el MAS se reinvente como organización política y siga pregonando la reconciliación de todos los venezolanos para salir de esta grave crisis que padecemos. Esa enseñanza nos la dejó el viejo Pompeyo. En las adversidades y diferencias es cuando más tenemos que reconocernos para trabajar en equipo hacia la construcción de un verdadero país.

Te puede interesar

Compartir