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José Machillanda: La encrucijada del General Chourio

 

La conmemoración del 24 de junio como Día del Ejército mostró el grado de involución de la organización armada venezolana, la enorme improvisación de los mandos, la exponencial debilidad de quienes representaron al componente terrestre del Ejército venezolano y la caricatura de una institución que está distante de ser parte de la organización encargada de la defensa del Estado. A quien ahora le corresponde el deber del mando del componente terrestre –General Chourio- tendrá que imaginarse las graves obligaciones sobre sus hombros para sortear frente a esta patética conmemoración y la situación de guerra civil que vive Venezuela, responsabilidad del hiato Maduro-Padrino, su oportunidad histórica.

La expresión de la parada militar dibuja un reduccionismo en cuanto a la masa de soldados y Oficiales representantes del Ejército. El comportamiento de las Unidades participantes muestra la carencia de adiestramiento y la ausencia del necesario orden cerrado para las paradas militares. Esa realidad nos conduce a un posible cambio de las significaciones imaginarias sociales del cadete, futuro Oficial del Ejército. La parada se puede caracterizar como una debacle de la gallardía propia de quienes representan el futuro de una organización con responsabilidades y misiones de enorme importancia, tanto en lo institucional como en lo nacional. Casi pudiera afirmarse que estamos frente a una organización en la cual el principio administrativo está por encima del principio operativo.

Los Oficiales al mando que comandaron la parada del 24 de junio casi dibujan la derrota de una institución que otrora fue capaz de vencer la guerrilla castrocomunista en 1973, que ha sido responsable de contener en el costado nor-sur-occidental a la guerrilla colombiana y que con adiestramiento y conocimiento de las Ciencias Militares, logró ejecutar tareas importantes en operaciones conjuntas con la armada y la aviación, razón por la cual el Estado-Nación contaba con la defensa de los intereses, las riquezas y el espacio de la República. Esos mandos están obligados a una reflexión que les permita reorientar la complicada y comprometedora realidad que mostró la parada del 24 de junio.

El Comandante del Ejército durante la parada y en su discurso no pudo dar cuenta de las últimas maniobras conjuntas del Ejército, tampoco del crecimiento y perfeccionamiento de la auto-imagen de los Oficiales, mucho menos de las mejoras y logros alcanzados para el personal de tropa, núcleo central del componente terrestre habida cuenta la tarea histórica de servir de escuela y centro de experiencia para una masa importante de venezolanos que cumplen el servicio militar. No pudo demostrarlo como Comandante ni como General, por cuanto la cúpula del Ejército no cumple con lo establecido en la doctrina del componente terrestre, ya que de forma sibilina ha permitido el proceso devastador de la desprofesionalización y la penetración ideológica del marxismo chavista.

El Comandante Chourio confronta una compleja y peligrosa tarea en su desarrollo como jefe del Ejército. Compleja porque requiere en corto tiempo un proceso de adiestramiento que va desde el orden cerrado hasta la Escuela de Pelotón, Escuela de Compañía, Maniobra de Unidades Tácticas y Maniobra de Grandes Unidades de Combate, tareas todas que requieren dedicación completa para la estructuración de un Ejército que opere de manera diáfana a Unidades de Infantería, reforzadas con Unidades de Blindados con apoyo de Artillería y que logren todas un fluido proceso de Comunicación. Si lograra hacerlo… eso empezaría a parecerse a un Ejército que participa en operaciones conjuntas, razón por la cual existe en el Estado, y mucho más cumple con su responsabilidad ante la sociedad civil.

Peligrosa, General Chourio, es esta tarea por cuanto tendrá que convencer al hiato Maduro-Padrino, que hoy ha declarado una guerra civil donde existe hasta un Plan Zamora, una decisión política señalando un enemigo y unos efectos de la guerra civil de muertos y heridos numerosos que parecieran asesinatos públicos. El Ejército que usted comandó en una parada con muchas improvisaciones refleja una gran debilidad y casi una debacle, pero además está amenazado por la guerra civil. Peligrosa es su tarea porque, sí usted se acuerda, sus inicios de soldado y después de cadete juró cuando le entregaron la daga, al igual que cuando le entregaron el sable de Oficial, que cumpliría las leyes y la Constitución, y en esta crucial situación y circunstancia no podrá formar parte de ese desatino y absurdo que ha hecho que Venezuela sea visibilizada internacionalmente como una dictadura.

General Chourio, tiene usted la oportunidad de su vida para que en la próxima parada del Ejército muestre usted la gallardía, disciplina, espíritu de cuerpo, energía juvenil militar y carácter vigoroso que le recuerde el heroísmo de Negro Primero y Ambrosio Plaza en Carabobo y a los otros componentes de la defensa del Estado. Pero sobre todo deberá demostrárselo a los ciudadanos venezolanos que hoy haciendo uso de su derecho constitucional reclaman al régimen que cumpla la Constitución y, en uso correcto político y civilizado han decidido por la vía de la resistencia civil -como método de lucha política- que no se empleen las bocas de fuego en contra de los ciudadanos. Usted comienza a tener una enorme, delicada e histórica responsabilidad frente a la sociedad venezolana.

Director de CEPPRO
@JMachillandaP

 

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