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Ramón Guillermo Aveledo: Kohl, el luchado

La televisión alemana DW, cuyos documentales y reportajes son de gran calidad y rigor, tituló El Luchador, el dedicado al excanciller Federal Helmut Kohl (1930-2017). La escogencia es atinada por justa. Una revisión de la figura del notable político nada complaciente, pero tampoco mezquina con sus méritos y logros.

Uno ve esos canales extranjeros a través de los sistemas de suscripción con envidia. DW, como la BBC británica, la española TVE y la RAI italiana, son canales oficiales, propiedad de sus respectivos estados. Claro, son estados democráticos y por lo tanto respetuosos de todos sus ciudadanos, y sometidos a controles legales que se cumplen. De seguro muchos no están de acuerdo con sus programaciones, como es su derecho, pero saben que pueden exigir y que los gobernantes les reconocen ese derecho. O sea, nada qué ver con el cotidiano festival del abuso partidista financiado con el dinero de todos para gozo del puñito que lo ha privatizado.

Pero es de Kohl que quiero hablarles. Un líder fuerte, controvertido, polémico aún dentro de su propio partido, pero un estadista que supo poner, en momentos cruciales, el interés de su país por sobre el particular y un patriota para quien, cuando fue decisivo, la unidad europea y la paz mundial estuvieron por encima de la visión estrictamente alemana.

El luchador que presenta el documental de DW empezó siéndolo en su región y en la propia CDU, su partido, como joven líder emergente que ofrecía un modo diferente de encarar el futuro. Temprano le tocó ser gobernante exitoso de Renania-Palatinado y de allí saltar al liderazgo nacional, primero como jefe de la oposición y después como Canciller Federal durante dieciséis años ganando elecciones limpias y muy competidas.

La reunificación alemana luego de la caída del Muro de Berlín y su aceptación por parte de las grandes potencias, los progresos en la integración europea, señaladamente la adopción del euro como moneda común y la alianza desarrollada con líderes que no le eran afines, como el socialista francés Mitterand, son logros de dimensión verdaderamente histórica.

Que Europa pasara de Comunidad a Unión, con su dimensión política y monetaria, tiene mucho qué ver con el liderazgo de Kohl, lo mismo que Alemania pudiera reunirse exitosamente en un año, un verdadero prodigio político.
Queda Kohl junto a Adenauer como uno de los grandes de esta admirada Alemania de la democracia, la paz y la modernidad.

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