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Iván Olaizola: ¿Hasta dónde llegaremos?

 

Ese helicóptero casi que tumba nuevamente las torres gemelas.

Ya vamos rumbo a cien días de protestas y casi igual número de víctimas. Esto comenzó a “petición” del TSJ. Y la calle no ha callado. La MUD ha  dirigido, a mi parecer, muy bien esta larga protesta. A esta altura y de acurdo a las repuestas que viene dando el régimen parece que todo se ha trancado. Se comenta que hay algunas reuniones secretas entre gente del gobierno y de la oposición. ¿Será verdad? En todo caso cada día que pasa, cada nueva víctima, ahora bajo la modalidad de fusilamiento, pienso que definitivamente el diálogo murió y la negociación se hace más complicada. Según los grandes estrategas políticos y militares y los estudiosos de conflictos opinan que en todo conflicto, para ponerle fin, media una negociación entre las partes. Y mientras más se tarde en llegar a esa etapa más muertes, heridos y destrucción hay. Aun cuando en el conflicto haya un claro vencedor y un claro vencido, hay una negociación al menos para establecer las reglas de la rendición o capitulación.

Según algunos esto no pareciese posible que funcione en este conflicto por cuanto la cúpula gubernamental está formada por gente con muchas cuentas pendientes que saben que cualquier negociación o acuerdo, necesariamente pasará por el corte de sus cabezas y dirigentes de la oposición que mantienen una postura radical, quizás justificadas. Priva aquello de que con comunistas no se negocia. El último mensaje de Maduro, casi al mismo tiempo del show aéreo y del gorila-empujón, no deja dudas de que todo está dicho. “Lo que no podamos hacer con votos lo haremos con las armas”. Y es que frases similares, con iguales amenazas, han sido dichas no sólo por el hijo putativo sino por el propio teniente coronel felón, hoy difunto. ¿Entonces? Bajo estas premisas es imposible llegar a algún acuerdo. Da la impresión que la única salida que queda es “se van o nos vamos”. Y de acuerdo a cómo van las cosas creo que que privará el de “se van”.

Estamos a 30 días de un evento capital, crucial, de vida o muerte. Para el domingo 30 de julio ha sido programada una votación para elegir una Asamblea Nacional Constituyente totalmente espuria. Una carta que alguien, con segura mala intención, le recomendó al cucuteño para “ayudarlo. Rechazada por más del 80% de la población, incluso una cantidad importante de chavistas. Los poderes controlados por el gobierno están haciendo lo imposible para poder llevar a cabo este disparate. El CNE decretó la vía fast-track, el TSJ trata de vestir jurídicamente ese írrito proceso. Se está llegando al punto de que la rectora presidenta del CNE ha solicitado al brazo armado del régimen, la FANB, que militarice todos los centros de votación y los declare zona de seguridad y ha amenazado con prisión a quienes traten de sabotear el írrito proceso. ¿Habrá tanto militar para controlar tanto abstencionista? Como gusta decir a los jerarcas del régimen esto sería “por primera vez en la historia”. Pero corrijo, recordemos que ya el gordito de Michelena trató de hacer eso y tuvo que agarrar su vaca sagrada y poner pie en polvorosa. El 30/07/17 se puede repetir el 23/01/58. Lo de la ANC por más cadenas, propaganda y explicaciones exotéricas, en vez de ser una salida pacífica es un llamado a la guerra. Yo, personalmente creo, sin tener bola de cristal ni cartas de tarot, que esto se va a resolver antes de esa fecha. Son demasiados disparates cometidos en estos últimos días por el régimen castro-comunista, muchos son los ruidos de la espada de Bolívar según dicen, mucha la presión interna, externa e internacional, muchos jóvenes muertos y heridos. Mucho miedo y mucho salto de talanquera. En agosto tendremos vacaciones.

iolaizola@hotmail.com

 

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