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Gloria Cuenca: La práctica: Único criterio

El desastre político, económico y humano que vive Venezuela se conoce en todo el planeta. No importa que los dirigentes le den la espalda a la historia, como afirmé hace semanas. Todavía mucho peor: la negación de los hechos, con propaganda absurda, ideología fracasada y anacrónica: el marxismo-leninismo-maoísmo-castrismo-chavismo-madurismo. Todo un desastre del siglo XX traído a juro al XXI.

Un grupete de obstinados en no perder el poder, tampoco la millonada que se roban en los países que tienen la desgracia de caer en sus manos; copian un modelo que no sirvió nunca para nada, en ninguna parte del mundo, creando expectativas y fantasías. No piensen mis contradictorios lectores que escribo de esta manera sin haber dedicado espacio a la investigación, la reflexión y demás posibilidades del mencionado proceso revolucionario marxista. Fueron años.

Tiempo, debates, polémicas, lecturas, confrontación y comprobación de la realidad, además de discusiones y terapia. Lo que sufrimos quien escribe y Adolfo Herrera E. (Qepd) no lo pueden comprender sino aquellos que, como nosotros, hicieron de la revolución el objetivo de vida. Fue bastante difícil aceptar la realidad; sin embargo, gracias a Dios, lo logramos y aceptamos que, tal como dice Mao en uno de sus folletos más famosos, la práctica, único criterio de verdad para la consecución de los propósitos, sirvió de marco de referencia. ¿Quién lo diría? Para salir de la frustración y la locura. Alguna orientación hay que tener. Se busca afanosamente una guía para la acción. Al darse cuenta del fracaso, si no se revisa o analiza, la situación puede volverse tétrica. Puede una transformarse en una especie de personaje alucinado que no sabe muy bien dónde está parado.

Conocimos gente así. Prefirieron la locura antes que la aceptación de la realidad. Otros cambiaron la revolución por billete. No cualquiera; interesa el dólar o el euro. Una vez desaparecida la revolución, por imposible, la nueva clase dominante, la burocracia, haya sido estalinista, maoísta, castrista o chavomadurista, formados para el proceso, al sentirse sin nada en que apoyarse, al darse cuenta de que han fracasado, lo único que quieren y aspiran es vivir bien, con comodidades y mucho dinero. ¿Cómo? Ética de la revolución. Poder y billete. Sin tanto muerto, odio, hambre y falta de libertades es a lo que aspira la mayoría en el capitalismo. ¿O no?

@EditorialGloria

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