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Guillermo García N.: ¿Cuál es el país que queremos tener?

El modelo económico y políticas de Estado que se viene estableciendo y aplicando desde hace 18 años, está llevando al país a una situación  insostenible de su economía y con ello la desaparición de empresas privadas productivas, hiperinflación, pulverización del bolívar, perdidas masivas de empleo y deterioro de la calidad de vida de los venezolanos. Este modelo no funciona y debe ser cambiado.

Venezuela tiene todos los elementos para ser un país exitoso. Cuenta con los recursos naturales para hacer de este país, un gran país. Cuantiosos recursos que están aquí para desarrollar y crear riquezas para los venezolanos. No obstante, los recursos naturales por sí solos no son suficientes, se requieren de políticas económicas que fomenten la inversión privada y el desarrollo. Es irreal pensar que los inversionistas vendrán a realizar sus inversiones bajo la sola premisa de los grandes recursos con que contamos, si a esa inversión no se le da seguridad jurídica necesaria y reglas de juego claras y de continuidad en el tiempo.

La Venezuela del cambio

Las economías del mundo de hoy están sentadas sobre la base de la libre empresa, el libre mercado, la apertura comercial y la competitividad  internacional. Países y regiones se integran para activar y mejorar sus flujos de comercio e inversión, así como para desarrollar sus ventajas comparativas y competitivas, la interdependencia y globalidad son la dinámica misma del proceso. La Venezuela del futuro requerirá de políticas económicas, sociales y jurídicas que se correspondan con los nuevos escenarios. Una dirigencia política y empresarial comprometida con los cambios que requiere el país urgentemente. Venezuela por sus recursos y situación  geográfica, tiene todas las condiciones para ser un país de éxito. Aprovechemos nuestros recursos y nuestra gente para hacer de Venezuela la próxima potencia desarrollada de América Latina.

Saquemos ventajas de nuestro petróleo, oro, hierro, gas, turismo y agricultura, para crear una plataforma del desarrollo integral, con empresas y empresarios de vanguardia, convencidos que sólo el trabajo, la productividad, la competencia, la inversión tecnológica y del recurso humano, aunado a los inmensos recursos naturales nos llevarán a experimentar el verdadero éxito económico y social. Para ello requerimos un gobierno con políticas que fomenten la inversión privada en todos los órdenes y sectores sin complejos y dogmas. Políticas de Estado moderno, eficaz y con manejos transparentes de los recursos.   Acabar con la inflación y la devaluación debe ser una prioridad urgente. Por ello la dolarización plena de la economía debe implementarse.

Rompamos con los viejos esquemas centralistas y formas tradicionales que se han aplicado hasta ahora para el fomento y desarrollo del país. Necesitamos crear las condiciones para integrar al venezolano al nuevo desarrollo. En tal sentido debemos abrir el camino y brindar las oportunidades para que todos los venezolanos con capacidad y deseo puedan  participar con iniciativas de emprendimiento y tecnológicas en esta nueva etapa de apertura económica, financiera y de desarrollo económico.

Debemos dar un apoyo total y decidido a la pequeña y mediana empresa, y fomentar y brindar apoyo financiero y técnico oportuno y sostenido a emprendedores con buenas ideas de negocios. La innovación y la inversión tecnológica debe ser pilar fundamental en esta nueva Venezuela de cambio.

Nuevas fórmulas de financiamiento y apoyo a las nuevas industrias y negocios deben ser utilizados. Los fondos de inversión de capital de riesgo y fondos de emprendimiento deben ser promovidos y apoyados, y el financiamiento a través del mercado de Valores constituirse en  una alternativa válida de financiamiento que debe ser desarrollado urgentemente. El sector bancario debe abrirse a la competencia de nuevos actores (fintech) como en el resto del mundo desarrollado y de nuestros vecinos en Latinoamérica. Las empresas del Estado deben ser privatizadas a través del mercado de valores nacional, abriendo la participación  y democratización del capital a todos los venezolanos con énfasis en pequeños y medianos inversionistas y ahorristas.

El tiempo de la política centralista e ideologías comunistas quedo atrás. Ya estos modelos anacrónicos y de fracaso, no tienen cabida en el mundo moderno de hoy; y deben darle paso a la economía  de mercado, libre y de competencia e innovación  que permita el desarrollo del país y de sus ciudadanos como pilar fundamental. Hagamos que el  éxito de ésta  nueva Venezuela, se convierta en el destino de éxito de todos los venezolanos, un país con nuevas empresas prosperas, nuevos empresarios prósperos, con apoyo total a las empresas ya existentes, y pleno de oportunidades y empleo productivo, con una educación de excelencia y bienestar económico y social para todos, sin distinción ni exclusión de ninguna naturaleza.  Ese es el país que queremos tener y vamos a tener.

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