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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Escenarios desde julio (03-07-2017)

Comienza un mes cuyo desarrollo será harto importante para la configuración del escenario donde habrá de desenvolverse el conflicto político en Venezuela. Sin duda, la MUD echará el resto para evitar que el país se encamine hacia la Asamblea Nacional Constituyente, cuyo desenlace es aún incierto   (nada está escrito, como repetimos una y otra vez), pero que constituye la principal oferta política actual del chavismo, de allí el compromiso asumido por la MUD ante sus huestes de que no permitirá su realización.

De hecho, la entente opositora anunció que a partir de hoy radicalizará sus acciones, y lo hizo por boca de una de sus voceras más radicales, María Corina Machado. La cabecilla del partido fascista Vente Venezuela, afirmó que “Este 3 de julio será histórico, porque estaremos todos los venezolanos con el compromiso de salvar la República. Vamos a suscribir un gran acuerdo de la sociedad contra la imposición del totalitarismo del régimen y ratificaremos el legítimo ejercicio de los artículos 333 y 350 de la Constitución”. Pareciera, pues, que uno de los principales objetivos inmediatos de la MUD sería conformar un frente en el que confluyan distintos factores que requieren cohesión para tratar de acelerar la gran meta de la derecha: dar al traste con el Gobierno de Nicolás Maduro ¿Qué sectores se unirían a la iniciativa? No podemos sino conjeturar: ¿Fedecámaras? ¿Universidades autónomas y privadas? ¿La Conferencia Episcopal? ¿La “Unión Nacional de Trabajadores”, UNETE?  ¿Gremios profesionales? ¿Académicos, faranduleros, artistas, intelectuales de derecha? ¿“Disidentes” del chavismo?

Por su parte, Edison Ferrer,  vocero de Primero Justicia, aseveró que las próximas acciones de protesta serán “más elevadas” y pasarán a la “fase de multiplicación”             , ante la “elevación de la represión” de parte de los cuerpos de seguridad del Estado: “Si antes eran 10, 20 o 30 protestas, ahora serán tantas protestas como calles haya donde vivan quienes nos oponemos a este régimen y queremos rescatar la democracia. En cada cuadra, en cada edificio, en cada esquina, desde hoy mismo nos organizaremos como ciudadanos”.

Estas amenazas no sorprenden, está claro que la derecha ya no puede dar marcha atrás en su conspiración y que le ha llegado la hora de quemar los cartuchos que le queden. Después de haberse metido en el callejón sin salida del terrorismo, tratará de terminar la tarea. No la tiene fácil, porque no ha podido granjearse el apoyo de las clases populares para la agenda de violencia, pero no tiene otra que seguir adelante.

En ese contexto, el analista Leopoldo Puchi se muestra sorprendido porque en un reciente informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (una organización bipartidista estadounidense,  con sede en Washington, dedicada a la investigación política, y que se financia con fondos gubernamentales y privados), sobre posibles escenarios del conflicto venezolano en el futuro inmediato, no se incluye el de un acuerdo de coexistencia negociado entre el Gobierno y la oposición, la posibilidad de un escenario de paz viable. Ciertamente, en política no puede descartarse nada y la vida te da sorpresas, pero no hay duda de que ese escenario luce como el más improbable.

Sobre el citado informe, discurre Puchi: “… se contemplan cinco escenarios, que vendrían determinados por el grado de estabilidad interna y por el grado de presión externa. El primero, denominado Aterrizaje suave, no sería el resultado de una negociación Gobierno-oposición, sino que consistiría en el abandono del poder por parte de quienes lo detentan en la actualidad. Esto sería el resultado tanto de acciones externas como de las realizadas en el país por la oposición y los disidentes del campo gubernamental. Posteriormente se les brindaría cierta protección a los factores de la disidencia. En un segundo escenario, el Gobierno estaría en capacidad de mantener el control de la situación, evitaría su desalojo y evolucionaría hacia “un modelo cubano”. En un tercer escenario los militares cambiarían su lealtad al Gobierno y lo depondrían por medio de un golpe, lo que podría conducir a un gobierno militar o a una etapa de transición. El cuarto escenario descrito es el de una suerte de guerra civil, expresada en una confrontación de calle permanente, que pudiera evolucionar hacia la organización de grupos armados irregulares por sectores de oposición. El quinto escenario, denominado Wild Card y considerado “menos probable”, es el de una invasión, para lo cual según el informe se pudiera invocar el Tratado de Río y tendría como argumento eventos o situaciones como el narcotráfico, presencia de grupos extremistas o el peligro de la presencia de Rusia, China e Irán en el continente”.

Bien, nosotros tenemos que coincidir con la posibilidad de todos esos escenarios, aunque falta al menos uno, el que se podría generar si la Constituyente tiene éxito en rescatar la confianza del pueblo en el chavismo y la esperanza de que la Revolución resolverá los problemas. Eso allanaría el camino para plantear elecciones generales y para que la permanencia del Gobierno Bolivariano se dé por parto natural. Pero hasta ahora, eso solo puede ser considerado uno más entre varios escenarios posibles. Nosotros, y eso también lo hemos dicho más de una vez, no podemos ser ni optimistas ni pesimistas, sino realistas, es lo que corresponde a nuestra condición de analistas. No vamos a negar que este sea un momento de dudas e incertidumbres, y no hablamos de nuestros deseos o pasiones, sino de lo que nos proyecta la realidad. De todos modos, digámoslo de nuevo: la lucha sigue (y seguirá).

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