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Compra de carros en Venezuela “anda a pie”

Para la gran mayoría de la población venezolana comprarse un carro dejó de ser una posibilidad a convertirse en una quimera. La realidad de crisis económica define no solo el sector de la industria automotriz  sino la capacidad de compra de los consumidores. ¿Las razones? A continuación…

Digamos que un día amanece con la decisión de comprarse un carro.

Es decir, con el ímpetu de revisar  sus posibilidades económicas, los créditos que ofrece la banca venezolana, las ofertas de carros en el mercado y así evaluar las maneras de lograr su propósito.

Digamos que usted es un trabajador con una muy buena remuneración salarial, entendiéndose como “muy buena” que la situación inflacionaria le preocupa pero no mucho y hasta tiene ciertas ganancias en divisa extranjera. No importa su situación civil: soltero, casado, divorciado… aquí lo realmente importante es que tenga unas indiscutibles “muy buenas” y sólidas entradas económicas, en bolívares… y procure que en dólares también.

Y es que ciertamente la autorización de la venta y compra de los vehículos en Venezuela en moneda extranjera y bolívares está contemplada en los artículos 116 y 128 de Ley del Banco Central de Venezuela.

Ahora usted evalúe…

Primera opción: El idealizado “cero kilómetros”

Tómese el día libre, relájese y salga a visitar concesionarios. A pesar de la crisis económica del país, -que, de nuevo, a usted le preocupa pero no mucho-, todavía encontrará exhibiciones de vehículos nuevos en los concesionarios. Sin embargo, se dará cuenta de que no necesariamente corresponden a los últimos modelos de las casas matrices, porque dejaron de producirlos o importarlos.

Seguramente será recibido muy amablemente por un representante de ventas; sonrisa en el rostro, atención esmerada y, sobre todo, dedicación especial a atenderlo e interesarlo en los carros en existencia.

Puede ver por ejemplo una cómoda y moderna Ecosport Titanium. No más abrir su puerta y entrar en sintonía con la maravilla de la tecnología moderna y el olor de lo nunca estrenado. Espere el precio: 21 mil dólares más 17 millones de bolívares, sin agregarle todos los gastos que tendrá para cumplir el protocolo legal de adquisición, obtención de la documentación reglamentaria y traslado.

Si tomamos en cuenta que en la sexta subasta del tipo de cambio de la tasa Dicom (Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado) llegó a Bs 2.640 por dólar, entonces la cuenta nos da que, solo como precio base, esta Ecosport Titanium alcanza en moneda oficial venezolana la magnífica suma de 72 millones 440 mil bolívares.

En Venezuela, según la última decisión presidencial de aumento, el salario mínimo alcanza los 97.531 bolívares mensuales.

Pero recordemos, esta historia comenzó planteando que usted “es un trabajador con una muy buena remuneración salarial” y con “ciertas ganancias en divisa extranjera”.

Probemos otro modelo. En un concesionario no muy lejos del primero hallará un Toyota Corolla XEi automático nuevecito. Debe saber que en este momento no lo encontrará por menos de 45 mil dólares más 11 millones y medio de bolívares.

¿Quiere saber el costo en bolívares según el cambio de tasa Dicom? Son 130 millones 300 mil bolívares que en un inicio tendrá que invertir.

Segunda opción: Mejor que sea usado pero en buen estado

En este punto podría comenzar a dudar de la calificación “muy buena” que le daba a su remuneración salarial. Pero no pierda el optimismo, todavía sostenga la posibilidad de obtener su carro en Venezuela.

El mercado de los vehículos usados también ofrece buenas posibilidades; van desde los que “parecen nuevo” hasta los que “tiene un detallito”, aquellos en que  “puede traer su mecánico de confianza para que lo revise” o el muy conocido “negociable”.

La ciudad también ofrece lugares a donde ir a ver las unidades vehiculares de un “único dueño” que ofrecen a la venta.

Algunas de las razones que esgrimen los que disfrutaron en algún momento quitarle el plástico a sus asientos está el que “se va del país” o “le da miedo salir con un carro así”.

Entre los del tipo “parece nuevo” ¿qué tal un Fiesta Titanium, año 2016?. Cumple con los parámetros “único dueño” y los 18.000 dólares que pide por él son “negociables”.

Si ya se decanta por uno menos costoso, evalúe entonces una Explorer XLT que a pesar de que data de 2010 está usadita pero en perfectas condiciones, por el “módico” costo de 11.000 dólares. También son “negociables”.

Aunque probablemente no son de su interés, porque son más viejos y ya tienen las consideraciones de “un detallito” y que “puede traer su mecánico de confianza para que lo revise”, no está de más que conozca que de la Chevrolet el mercado le ofrece, por ejemplo, un  Optra Limited año 2007, automático, en 11 millones de bolívares; o un Aveo año 2005, sincrónico, por 14 millones.

¿Financiamiento?

Todavía existe la opción de los créditos que ofrece la banca, pública o privada, para el financiamiento de la compra de algunos de estos vehículos, nuevos o usados. No todas las entidades los tienen pero también existen las que los ponen a disposición de clientes o no.

Eso sí, entre los aspectos importantes que entran en juego están que el monto del préstamo dependerá de la capacidad de pago de la persona y esto de la evaluación que hagan de su caso. Los montos de los préstamos pueden llegar al 80% del costo en bolívares y dependiendo del año del vehículo. Sí, únicamente en bolívares. La parte en dólares sigue dependiendo única y exclusivamente de usted.

Los plazos para pagar también serán acordes a cada persona, yendo desde los 6 meses hasta los 4 años. Pero no se confunda, son pagos mensuales y consecutivos.

Debe saber que la tasa de interés con que se manejan es variable, alrededor del 24%.

Una buena noticia es que todavía hay cantidad de concesionarios afiliados a este tipo de créditos bancarios.

Lo que ha vivido como experiencia de un día es la verificación de la actual realidad de la industria automotriz en Venezuela.

Los datos oficiales revelan que no es el mejor momento para la industria. De los vehículos que hay en el país, la mayoría no fueron producidos en la geografía nacional sino ensamblados con la importación del denominado “kit CKD” (Completely Knock Down) con el cual el vehículo “se arma” en las plantas que todavía se encuentran operativas. Desde 2014 las plantas no han recibido asignación de dólares por parte del Estado para la adquisición de ese juego de piezas.

“Los modelos de los vehículos han evolucionado y Venezuela ha dejado de ensamblar vehículos desde hace un buen tiempo”, dice Gabriel Briceño, presidente de la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Nueva Esparta (Adane). “Ya los modelos que se ensamblaban en Venezuela no se siguen ensamblando en las casas matrices de origen”, agrega.

La comparación de los precios mercadeados en territorio nacional, aun y cuando son divisa extranjera, versus lo que ofrecen en países vecinos, evidencia otra de las desventajas a las que se ve sometido el venezolano.

“Ciertamente estos vehículos superan los precios de comercialización de sus países de origen, porque estamos en el país más caro del mundo”, opina Briceño.

Compras en dólares en una economía de subsistencia

Explica que para rescatar el ensamblaje de vehículos en Venezuela se requiere, entre otros asuntos, “poner a tono todas las herramientas que exige el ensamblaje de modelos nuevos, los sistemas automatizados que se usan dentro de las líneas de ensamblaje, la capacitación del personal para ponerlos al día con lo que es la nueva tecnología y estos nuevos modelos”.

Aseguró que ha sido un fracaso “el esquema mixto que el Gobierno permitió para que la industria automotriz se desarrollara, a través de la adquisición de vehículos o materia prima con sus propios recursos y comercialización de vehículos, vendiéndolos bajo una figura mixta de divisas y bolívares”.

“Una demostración es el parque que tienen algunas ensambladoras, como es el caso de la Ford, que tienen muchas unidades todavía en sus inventarios, del año 2015 y 2016 que no se han podido vender, porque el poder adquisitivo de los venezolanos ha mermado dramáticamente”, destaca Briceño.

“La realidad de nuestra capacidad adquisitiva es precaria y no tenemos capacidad para afrontar esos precios”, asevera este representante de la industria automotriz venezolana. Por eso admite que el venezolano no está en condición de la compra de vehículos, salvo una minoría que mantiene sus ahorros en el exterior y puede actualizar sus vehículos. “Pero el volumen no se va a apreciar hasta tanto el Gobierno no se involucre en una política que vaya dirigida a favorecer a la mayoría”, señala.

Recordando que “la industria automotriz fue creada para suplir masas, no para suplir a pequeños sectores de la sociedad”, el presidente de Adane no deja de ocultar que “la prioridad ahorita de la familia venezolana es la alimentación. Su sustento principal está orientado a poder mantenerse. Y quien logra mantenerse ahorita es el exitoso”.

El Universal

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