Inicio > El pizarrón de Fran > Heilet Morales: ¿Puertas abiertas a la distensión? Casa por cárcel a Leopoldo López mueve el tablero político

Heilet Morales: ¿Puertas abiertas a la distensión? Casa por cárcel a Leopoldo López mueve el tablero político

Con la crisis en un punto de no retorno el Gobierno echó mano de su pieza clave. La medida de casa por cárcel para Leopoldo López llega 100 días después de la más dura protesta que llevó el conflicto nacional a niveles que no tienen precedentes en el polarizado país.

Pero, ¿qué hay detrás de una decisión como esta?, ¿una huida hacia delante del Gobierno o una negociación en busca de salidas a la crisis? Sobre las dos premisas hay suficientes pruebas, tantas, que no es difícil advertir que la decisión es consecuencia de una mezcla de ambas.

Sobre la primera, poco más de ocho decenas de muertes en 100 días, una creciente presión internacional y hasta ruido en los cuarteles, son razones suficientes para que el Gobierno ponga sobre la mesa su moneda de cambio más preciada.

Sobre la posibilidad de que la salida sea producto de una negociación, también hay señales evidentes. Las encerronas de Leopoldo López con José Luis Rodríguez Zapatero y, ni más ni menos, Jorge y Delcy Rodríguez, en Ramo Verde; a comienzos de junio, abonan esa tesis.

“No se sabe si se trata de una negociación unilateral del Gobierno o si es parte de la situación de calle como una señal en medio de la gran presión que existe, pero creo que a partir de aquí puede reflotar la idea de que en Venezuela es necesaria una negociación política”, interviene el periodista y analista Vladimir Villegas quien cree que la medida a López es “comprensible, saludable y muy positiva”.

Hacia la primera tesis se inclina más el analista Luis Vicente León, quien en declaraciones a la AFP abonaba: “El Gobierno tratará de bajar la presión, es su objetivo y a parte de la oposición le puede convenir porque sabe que va al suicidio en una situación de perder”.

Lo cierto es que López, ya fuera de Ramo Verde, mueve el tablero político de la oposición y el chavismo.
Los ecos en la oposición plantean otra duda: ¿Negociación o calle? Una negociación que, a la luz de una sorpresiva decisión que madrugó a buena parte de la dirigencia opositora venezolana,  llevaron a cabo con la más absoluta discreción.

Voluntad Popular y Miraflores demostraron que en política es posible el milagro de acercar el agua al aceite. Mientras, el resto de la oposición reivindica la calle como llave que abrió la celda de López.

“Nuestra lucha de 100 días tuvo otro logro enorme, Leopoldo en familia. Ahora por tu libertad plena: Adelante amigo. Adelante Venezuela”, tuiteaba el presidente del Parlamento, Julio Borges.

Uno de los abogados del dirigente en España, Javier Cremades, el primero que reveló la noticia, estimó que la medida “indica cuán desesperados y divididos” están en el Gobierno y es una “muestra de debilidad de un régimen acorralado”.

En Miraflores, puertas adentro, los ecos de la decisión desafían a los radicales. “Esto es producto de la tolerancia, del diálogo y gracias a las tareas de los expresidentes”, se apresuraba a decir una pieza clave para el Ejecutivo, Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa.

Otro tanto aportaba Elías Jaua, uno de los duros del ala civil del Ejecutivo, quien, incluso, buscaba control de daños con los familiares de las víctimas del 2014. “Acatamos la  decisión del TSJ. Ojalá la MUD la asuma con madurez y paren la violencia. Un abrazo en Cristo a  todas las víctimas de ‘La Salida”.

Más allá de las lecturas intestinas, la decisión ha impactado muy fuerte hacia afuera donde se apuesta decididamente hacia una negociación por la paz.

“Todos coincidimos en reclamar para Venezuela una solución democrática pacífica y negociada, que pasa en primer lugar por la liberación de todos los presos políticos y la convocatoria de elecciones libres y democráticas”, decía Mariano Rajoy (España), Mauricio Macri (Argentina), Enrique Peña Nieto (México) y Michel Temer (Brasil), quienes trataron este tema en Hamburgo, donde se reúne el G-20,  “aunque no figuraba en el orden del día”, precisó el propio Rajoy.

“Valoramos lo ocurrido como un paso en la buena dirección”, recalcó Rajoy, quien insistió en que debería venir seguido de un proceso de “reconciliación inicial”, agregaba el presidente del Gobierno español.
También desde España, Rodríguez Zapatero, arquitecto de la decisión, valoraba que es “un paso muy positivo” para la paz.

Con el Gobierno jugando su carta más valiosa, falta conocer qué ficha moverá la oposición en un conflicto que, tras 100 días, ha demostrado claramente que ninguna de las partes está en capacidad de demoler, unilateralmente, a su antagonista.

Te puede interesar