Inicio > Opinión > Luis Fuenmayor Toro: Los grandes logros de Maduro

Luis Fuenmayor Toro: Los grandes logros de Maduro

Abrir las compuertas del Guri, recibir los billetes nuevos que llegan para reemplazar los viejos, informar la existencia de café en los mercados y una extracción dentaria hecha, la entrega de dos viviendas, la graduación de unos abogados, el otorgamiento de unos microcréditos, una amigdalotomía, la instalación de un puente de guerra, la llegada de unos contenedores con víveres, la venta al público de unos dólares, la elevación en dos céntimos del precio del petróleo, el traslado al BCV de unos kilos de oro, el encendido de un horno en SIDOR, es decir, hechos comunes y rutinarios de la Venezuela de hace pocos años, situaciones además usuales y no sujetas de particular atención en ninguna parte del mundo, constituyen hoy los logros gigantescos y únicos del presidente Maduro en sus cuatro años de gestión.

Son productos de la genialidad y trabajo tesonero del Jefe del Estado, junto con todos sus inmediatos colaboradores bajo su batuta magistral, para servir al pueblo venezolano y a los interese estratégicos del país. ¿Qué sería de Venezuela sin estos frutos del trabajo desinteresado de la revolución bolivariana? Sus desprendidos lideres entregando todo sin recibir nada y, además, bajo las críticas miserables de los vende patria, de los oligarcas, de los explotadores mezquinos, incapaces de reconocer absolutamente nada de la gran obra realizada y metas alcanzadas. Nunca antes, explica el Gobierno, se había otorgado ni siquiera una pequeña ayuda a los pobres, se encontraban marginados cuando llego Chávez; en cambio hoy reciben los beneficios de las misiones, de los CLAP y, como si fuera poco, de las OLP.

La beca láctea, el subsidio familiar, el programa alimentario escolar, el Banco Obrero entregando viviendas, la educación gratuita, el subsidio al pasaje estudiantil, el suministro de medicamentos, los programas de vacunación, el programa de alimentos estratégicos, las meriendas y comedores de Instituto de Nutrición y varios otros programas sociales, nunca existieron según estos novelistas de la política. De los pobres sólo se ha ocupado la revolución, pues antes estaban totalmente marginados, cuando la realidad es que siempre han estado marginados y recibiendo limosnas, porque eso asegura la lealtad electoral con quienes los ayudan.

Recordemos que la imagen del partido del pueblo, que así se llamaba a Acción Democrática, era la de “Juan Bimba”, una suerte de campesino con sombrero de cogollo y alpargatas y con un pan debajo del brazo. Nuestros políticos siempre han hecho demagogia con los pobres para obtener su respaldo electoral, pero sin ejecutar programas estructurales que acabaran con la pobreza, por aquello que luego los autodenominados bolivarianos confesaron públicamente: no podían sacar de la miseria e ignorancia a sus votantes porque corrían el peligro de no obtener más sus votos. Afirmar, por tanto, que en el pasado adecocopeyano no existían programas sociales es una manipulación mentirosa de la opinión pública. Y para colmo, hoy la mayoría de los programas sociales del Gobierno son prácticamente inexistentes.

Te puede interesar

Compartir