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Jesús Alexis González: Plebiscito: al remate como en 2007

Tal y como felizmente recordamos, el 2 de Diciembre 2007 el pueblo rechazó la pretensión “revolucionaria” de conducir a Venezuela hacia un Estado socialista modelo sobre el cual, en honor a la verdad no tenían (ni tienen) claridad alguna, solapando dicha ignorancia y otras intenciones soterradas en el contexto de una oferta electoral marcadamente populista tal como reducir la semana laboral legal, disminución de la edad para votar, seguro social para los trabajadores independientes en situación de pobreza, participación directa de los consejos comunitarios en el gasto público, y un largo etcétera. Luego de  perfilada la “trampa demagógica”, plantearon un referéndum constitucional que partió como iniciativa de H. Chávez a los fines de modificar 69 Artículos de la CRBV (33 presentados por H. Ch. y 36 incorporados por la Asamblea Nacional) equivalente al 20% del total (350) en un texto constitucional que recién se había aprobado como la “mejor constitución del mundo”; el cual fue posteriormente sujeto a  un referéndum consultivo diseñado con “edulcorantes propuestas” donde apenas participó el 55,9% de la población electoral y un 44,11% de abstención, luego de una “campaña política” desarrollada entre el 4 de Noviembre y el 1 de Diciembre de 2007 donde el oficialismo utilizó el eslogan: “Porque el pueblo, de que sabe, sabe. La reforma es poder eterno para el pueblo”.

El referéndum consultivo se estructuró en dos Bloques, el A con las propuestas de H.Ch. y el B con las propuestas agregadas por la AN, que en conjunto se sustentó en la siguiente pregunta: ¿Aprueba usted el proyecto de Reforma Constitucional con sus Títulos, Capítulos, Disposiciones Transitorias, Derogatoria y Final? SI o NO. Como es conocido, el pueblo rechazó ambos Bloques habida cuenta que en el A el SI obtuvo 4.379.392 votos (49,29%) y el NO 4.504.354 (50,70%), mientras que en el B el SI obtuvo 4.335.136 votos (48,94%) y el NO 4.522.332 (51,05%); todo ello en un escenario donde hubo una gran cantidad de boletas en blanco como una forma de demostrar su rechazo a la gestión de gobierno manteniendo al mismo tiempo su rechazo hacia la llamada “IV República”. El resultado reflejó una disminución superior a los tres millones en  los votos obtenidos por H.Ch. con respecto a lo alcanzado en 2006 (el año anterior) y de 1.200.000 en relación al supuesto número de inscritos en el PSUV; en un desastroso acontecer (para ellos) ni remotamente esperado al punto que en Agosto 2007, durante una manifestación como acto de campaña H. Ch. afirmó: “Vamos a pulverizar a la oposición en el referéndum” apoyando su creencia, suponemos, por una década donde permanentemente vio crecer los votos a su favor como resultado de la estrategia populista de estimular el crecimiento económico por la vía del gasto público gracias a la cuantiosa elevación del precio promedio de nuestro crudo a partir del año 2000, al tiempo de restar la debida importancia a la inversión destinada a superar la obsolescencia, conservación y ampliación del aparato productivo nacional en favor de las importaciones como una política de control inflacionario, aunada a una rígida asignación de divisas (a pesar de la abundancia) utilizada como una “herramienta política-partidista” para intentar destruir cualquier ente prodemocrático (hecho que desató una brutal corrupción). Simultáneamente, auspiciaron un atroz plan desarticulado de expropiaciones y de transferencia de exitosas empresas hacia improvisados “empresarios socialistas” en una inobservancia intencionada de la ciencia económica que dio inicio a un acelerado deterioro socioeconómico que todavía no han podido detener, y muy por el contrario nos ha ubicado a nivel mundial como una de las economías de menor crecimiento del PIB y de más alta inflación, y que de mantenerse en el poder la “revolución” la tasa pudiere alcanzar en 2008 un 2.000% lo cual facilita estimar que para Diciembre de ese año un “pan canilla” costará Bs 29.612.

Del mismo modo, no les  impidió la derrota el haber iniciado en 2003 el Sistema Nacional de Misiones (Misiones Bolivarianas) también impulsado por el aumento del precio del petróleo a principios de la década del 2000; pero  a pesar de la derrota H. Ch. en cadena nacional  expresó: “No retiro ni una sola coma de esta propuesta, esta propuesta sigue viva. Seguiremos trabajando en favor del Proyecto de Reforma Constitucional para construir la democracia socialista”. En efecto así lo hicieron por el camino de la AN, cuando incorporaron mediante leyes, en una manifiesta burla de la voluntad popular, el 89,8% de las propuestas rechazadas estando aún pendientes (según ellos) siete artículos relacionados con los Derechos Económicos, con el Poder Público Municipal, con el Poder Ejecutivo Nacional, con el Período Presidencial, con el Consejo de Estado, con las Entidades Descentralizadas, y con la Defensa de la Estabilidad Económica; todas las cuales (y más) pretenden ahora incorporar (si lo permitimos) mediante un adefesio de asamblea nacional constituyente (minúsculas intencionales).

Reflexión Final: La “Negociación política”, entendida como el medio de comunicación que utilizan las organizaciones sociales con fines partidistas en pro de alcanzar una decisión consensuada respecto a un tema político, aislada de cualquier forma de chantaje gubernamental, constituye después de la opinión expresada con votos la mejor opción para superar los conflictos que afectan a la sociedad civil, muy especialmente cuando las causas emanan de un pésimo desenvolvimiento gubernamental, que por razones constitucionales no se debe interrumpir hasta el fin del mandato. Siendo por tanto, necesaria la presión del pueblo en la calle exigiendo la renuncia del mandatario como la única alternativa pacifica viable para lograrlo, y así evitar en lo posible la presencia de una anarquía (desaparición temporal del poder público) propiciadora del “dejar hacer ciudadano” que podría traducirse en peores males que el problema mismo que se aspira solucionar. De igual modo, en la convulsionada Venezuela de la actualidad, ha de evitarse la bizantina discusión (“discutir el sexo de los ángeles”) de corte leguleyesca en cuanto a que el plebiscito es ilegal y que debe asumirse como una consulta popular, al extremo de despreciar el ejercicio de la soberanía cuando lo que se pretende con el “evento electoral” del venidero 16 de Julio (que sin duda será de multitudinaria participación) es, en terminología económica, un “efecto demostración” (efecto vecino) como vitrina para presentarle al mundo (y a los nacionales no democráticos) el aplastante rechazo a NMM que ya ronda el 95%, a pesar de lo cual mantiene un empecinamiento por permanecer en el poder (o alargarlo con el adefesio constituyente) apoyándose en una atroz represión criminal que ya alcanza el asesinato de 100 hermanos en 100 días de manifestaciones constitucionales y pacíficas. En fin, ha de mantenerse el “calor de la calle” hasta tanto se produzca la renuncia de NMM.

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