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Ramón Guillermo Aveledo: Entender las razones

Me parece que el grupo en el Gobierno no entiende lo que está pasando en Venezuela. Ese es un problema muy serio con consecuencias cada vez más graves. Por lo mismo, como su conciudadano y su compatriota, me interesa mucho que al pueblo chavista, esa parte tan importante del pueblo venezolano, no le ocurra lo mismo y sí comprenda la realidad que atravesamos. Me refiero, claro, a la política, porque la situación económica, la cola y la escasez las conoce, las sufre a diario.

La agresión contra la Asamblea Nacional del 5 de julio, que a Dios gracias no terminó en una tragedia mayor, se parece demasiado a otro triste episodio de nuestro pasado, el 24 de enero de 1848, llamado en la historiografía “el fusilamiento del Congreso”. Hasta en las excusas fue semejante. Tampoco al general Monagas le creyeron al decir “yo no fui”. Y la coartada la desbarató, con o sin intención, el señor Cabello, al defender en la noche y dar otra versión de los condenables hechos. Es vergonzoso retroceder ciento sesenta y nueve años, pero sobre todo es muy nocivo para todos. El atraso institucional tiene consecuencias empobrecedoras en lo económico que sentiremos en nuestros bolsillos, despensas y oportunidades.

Eso explica que el gobierno haya decidido lavarse la cara haciendo ahora lo que, según entiendo, prometió en noviembre, que es mandar a su casa a Leopoldo López. Un intento de quedar bien con una comunidad internacional que repudia los abusos y arbitrariedades. Para mí, su prisión es injusta. No veo elementos objetivos para tenerlo más de tres años preso. Por eso me alegra este paso. Pero tengo claro que la propaganda oficial lo llamó “El monstruo de Ramo Verde” y que debe ser costoso, por difícil de explicar, ante la parte de la población que quiere creerles, el que ya no esté en la cárcel.

Ese mismo sector del pueblo debe desconcertarse con la actitud de la Fiscal General, chavista si las hubiera, que no se ha pasado a la oposición. Hasta comienzos de abril, cuando discrepó categóricamente de las últimas sentencias contra la AN, se la consideraba parte del proceso. De repente, es una loca traidora y delincuente. ¿Qué es eso? La explicación oficial no convence a nadie. Y ¿qué pasa con Gabriela Ramírez y Clíver Alcalá y Rodríguez Torres? ¿Qué incomoda a Maripili? ¿No será que lo que se viene haciendo desde el poder ya es demasiado?, ¿que la convocatoria a Constituyente sin el pueblo es inaceptable? Es como para pensarlo, ¿no?

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