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César Malavé: Otro triunfo de la Venezuela que quiere cambio

El lunes 17 de julio el pueblo venezolano despertó con mucho más bríos y lo hizo con la grandeza de aquellos que creemos en el voto como instrumento democrático. La consulta soberana del domingo demostró que los venezolanos nos estamos dispuestos a dejarnos manipular por la podredumbre. El propósito de hegemonía, exclusión, sectarismo y dominación que se inició con Hugo Chávez y continúo con Maduro ha chocado con una barrera inconmensurable de venezolanos que le dijeron SÍ al cambio. Más de siete millones doscientos mil  compatriotas logramos darle pleno cumplimiento al artículo 70 de nuestra Carta Magna. Una verdadera hazaña si  tomamos en cuenta que sólo fueron habilitadas 14 mil mesas y el histórico electoral son siete millones y medio en 45 mil mesas. Los venezolanos vencimos todos los obstáculos. Pasamos por encima de todas las amenazas y chantajes. La coacción de Conatel contra los medios de comunicación social para que no le dieran cobertura al evento patrio fue superado con creces por las redes sociales donde se hizo viral las gráficas de la emotiva, alegre y mayoritaria participación ciudadana dentro y fuera del país. Los gritos de Tibisay Lucena y Socorro Hernández sobre lo no vinculante de la Consulta Soberana no tuvieron eco. La insolente actitud del ex ministro de la vivienda, Ricardo Molina, al desaguarse en el más vil de los chantajes contra los viejitos que se hicieran presentes en los centros soberanos porque ponían en riesgo su pensión, se despedazó con la actitud decidida y valiente de nuestros adultos mayores. Así y todo, millones de compatriotas asumimos este domingo el papel de libertadores.

No hay duda de que fue una jornada hermosa, unánime, cargada de ciudadanía y del más puro aliento venezolano. El 16-J marcó un hito fundamental, decisivo quizá, hacia una salida definitiva de esta terrible oscurana en que están sumidas las libertades, así como el destino entero de la nación. El país dijo un Sí rotundo a las tres preguntas planteadas, en la intención de proclamar un inequívoco rechazo a la altamente riesgosa Constituyente; demandar el apego a la Constitución por parte de la FANB; y aprobar la restitución del orden constitucional. Venezuela, la Patria de Bolívar, cumplió su solemne compromiso con la dignidad nacional. Con la suerte de las nuevas generaciones, merecedoras de recibir el legado de una Venezuela en paz, estable, próspera, decente; una tierra acogedora, de oportunidades, abierta a ser construida por y para todos. No es sensato, ni honesto, desconocer ese llamado, ese grito desgarrado de una población expuesta ahora a sobrevivir al acoso de la miseria, al horror de perder la vida a manos de un pistolero en cualquier esquina, o de mengua, y hasta en los hospitales, a falta de insumos y equipos médicos, mientras se presencia el escandaloso saqueo de los dineros públicos. El peligro de prolongar ese alienante estado de cosas es lo que debe generarnos un profundo miedo. De manera que lo del domingo 16 de julio fue el comienzo de la jornada final en nuestra lucha libertaria. Sigamos en la calle rechazando la trampa electoral que pretenden usar para perpetuarse en el poder, así nos lo exige el deber patrio.

 

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