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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Derecha atragantada (21-07-2017)

Ayer en el centro-oeste de Caracas no estaban parados ni los postes, salvo algún negocito propiedad de escuálidos recalcitrantes, o en ciertos y raros rinconcitos aislados donde hubo algún disturbio menor, como Quinta Crespo. Hacia los lados de la “República del Este”, no la de los poetas, sino la de las zonas donde habita la clase media alta de la capital, el fracaso no fue menor, de acuerdo a los videos que pudimos observar. Allí, focos violentos con puñados insignificantes de gente, lograron perturbar el normal desarrollo de las actividades con amenazas, trancas y otras formas de terrorismo. En cuanto al interior del país, parece que no fue muy diferente. Lamentablemente, la derecha fascista obtuvo dos muertos para su suma macabra. Entretanto, Henrique Capriles no dejó de enviar su mensaje para idiotas del patio y reproductores de mentiras de afuera: “En Caracas, parecía un 1° de enero”.

Algo que le está pasando a la derecha es un excesivo apresuramiento forzado por el paso de los días que hace que el 30 de julio, gran fecha de la elección de la Constituyente, se vea cada vez más cerca. No es descaminado pensar que quizá el amontonamiento de acciones de la última semana responda a la premura que les ha obligado a solapar manifestaciones que acaso deberían ser más espaciadas en el tiempo, para ser mejor preparadas y más productivas para ellos. Es como una avalancha: plebiscito, seudogobierno, paro, “designación de magistrados”, marcha, hora cero, ¿huelga general? Están atragantados y cerca de sufrir una grave intoxicación política.

Pero no nos hagamos ilusiones, la locura opositora está obteniendo algunos logros afuera, como beneficio del engaño, la manipulación y la intensa actividad político-mediática dirigida por Trump-imperialismo. Al nivel externo, Venezuela pasa de ser un “caso” a ser una especie de escándalo permanente, el dibujo de un país anarquizado, paralizado, caótico, en guerra, en el que cunde la muerte y la desolación, por obra y gracia de la “dictadura” de Maduro, que aspiraría a perpetuarse con el coco del momento, la Asamblea Nacional Constituyente. Al fin y al cabo, la posibilidad más certera de la derecha es la intervención foránea, su gran esperanza blanca.

También hay aderezos del plan. Acaso en estos diez días se acelere el goteo de los salta-talanqueras, algo parecido ocurrió en Siria, es otro expediente del libreto imperial. Ayer cogió pista un personajillo menor, Isaías Medina, diplomático y consejero de Venezuela ante Naciones Unidas ¡Vaya consejeros que escogemos! Medina dimitió con una carta en la que aduce su “divergencia irreconciliable con las actuaciones del Gobierno de Nicolás Maduro… reiteradas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos… y crímenes contra la humanidad cometidos contra civiles durante los últimos 100 días”. Este agarró su propio helicóptero y disparó contra Venezuela desde el monstruo, en cuyas entrañas vive.

Entretanto, Capriles continuó abonando a las matrices regadas por doquier,  y afirmó que “funcionarios vestidos de negro, arremetieron contra los manifestantes en el  estado Miranda, abriendo fuego a todos los presentes, dejando un muerto”. Ya hizo el juicio y condenó, es la justicia mediática y express, que condena de una vez al Gobierno por un crimen que no se ha investigado. Y todavía tiene el tupé de hablar de justicia para atacar a la Constituyente: “Queremos justicia real, no la fraudulenta que pretende imponer Maduro por medio de la constituyente”. Ya habrá “justicia real”, habrá que decirle al fascista, no la que pretendió imponer el 11 de abril persiguiendo chavistas, así que se vaya preparando, porque la Constituyente sí va, a menos que Satanás le conceda a este sujeto algún milagro.

Lo cierto es que Nicolás Maduro, al más acendrado estilo chavista, ha venido manejando la difícil situación interna con paciencia y habilidad de ajedrecista, mientras responde a los ataques externos siguiendo las enseñanzas de Fidel y Chávez: la mejor defensa, en ese terreno, es el ataque, mientras el pueblo revolucionario sigue apostando a la paz sin dejar de prepararse para la guerra. Ya lo hemos dicho antes: es con ese espíritu indomable de lucha y enseñando las garras al enemigo, que Cuba ha logrado mantenerse incólume por casi 60 años ante las arremetidas imperiales, y enviándole el mensaje guerrero de “si quieres, vente con tus tambores de guerra que yo te espero con los míos”.

Mientras, en Estados Unidos algunos analistas que no son de izquierda parecen discernir algunos importantes asuntos con más claridad que otros de aquí y de allá. Geoff  Thale, del grupo de análisis WOLA (Washington Office on Latin America), dijo ser “muy escéptico de que las sanciones unilaterales de Estados Unidos sean eficaces. Es más probable que hagan sentir al gobierno que no tiene otra opción que resistir, y ofrecen al gobierno un grito nacionalista contra Estados Unidos”. Otro, David Smilde, especialista en Venezuela de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, Luisiana, señaló que “es posible que el gobierno venezolano se vea fortalecido por las sanciones de Estados Unidos. No hay manera de aplicar sanciones económicas en Venezuela ahora sin hacer la situación humanitaria mucho peor” y agregó que las sanciones “desencadenarían un enorme resentimiento entre los venezolanos y nunca serán bien recibidas por otros países de la región”. Y finalizó afirmando que las sanciones podrían incluso “empujar a Caracas a los brazos de Rusia y China”.

Nosotros, por nuestra parte, tenemos que seguir enfocados en lo mismo, como hemos dicho: contra el imperialismo y el fascismo… ¡Constituyente!

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