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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Semana crucial (25-07-2017)

La agencia de derechas AFP tiene razón, cuando abre un insidioso reporte suyo con la siguiente frase: “La cuenta regresiva comenzó. Venezuela entra en una semana crucial para la elección, el próximo domingo, de una polémica asamblea que reformará la Constitución”. Así es. La oposición, en tono altisonante, prevé una especie de apocalipsis, la Revolución se empeña en garantizar el triunfo de la Constituyente, por más que algunos de los nuestros se estén dejando distraer por otros asuntos, sin terminar de comprender que para nosotros desde ayer y hasta el 30 de julio el gran tema es uno solo: Constituyente.

Todo esto se venía venir, y así lo asentamos en nuestros Análisis del 2 de julio pasado, un día después de que el Presidente convocara a Constituyente: “Comienza un mes cuyo desarrollo será harto importante para la configuración del escenario donde habrá de desenvolverse el conflicto político en Venezuela. Sin duda, la MUD echará el resto para evitar que el país se encamine hacia la Asamblea Nacional Constituyente”.             Ese mismo día, la terrorista María Corina Machado, cabecilla del partido fascista Vente Venezuela, afirmó que “Este 3 de julio será histórico, porque estaremos todos los venezolanos con el compromiso de salvar la República. Vamos a suscribir un gran acuerdo de la sociedad contra la imposición del totalitarismo del régimen y ratificaremos el legítimo ejercicio de los artículos 333 y 350 de la Constitución”. Este acuerdo de los factores de la derecha se ha venido configurando en la práctica y a la conspiración se han venido sumando, sin ambages, gremios económicos, profesionales, centrales obreras (nominales, más que todo), jerarquía católica, la canalla mediática y otros.

La verdad es que bravuconadas como las que ha anunciado para esta semana Freddy Guevara ya se han escuchado tras la convocatoria a Constituyente. Aquel mismo día 2 de julio, Edison Ferrer,  vocero de Primero Justicia, aseveró que las próximas

“acciones de protesta” serían “más elevadas” y pasarían a la “fase de multiplicación”, ante la “elevación de la represión” de parte de los cuerpos de seguridad del Estado: “Si antes eran 10, 20 o 30 protestas, ahora serán tantas protestas como calles haya donde vivan quienes nos oponemos a este régimen y queremos rescatar la democracia. En cada cuadra, en cada edificio, en cada esquina, desde hoy mismo nos organizaremos como ciudadanos”.  Eso no ha ocurrido, por supuesto. La violencia ha sido ejecutada por grupos minoritarios focalizados en algunos municipios. No obstante, no se puede negar que han hecho daño y que han proyectado internacionalmente una imagen de caos e inestabilidad para nada despreciable. En ese sentido, la derecha ha cumplido su objetivo mínimo, a qué negarlo.

¿En fin, qué pasará esta semana? Imposible saberlo con exactitud, pero la amenaza de la derecha es grave, por decir lo menos. No les queda otra que echar el resto, pues el “monstruo” de la Constituyente se les viene encima sin muchas probabilidades de pararlo. Acaso su objetivo real no sea evitar el magno evento, sino instalar un escenario de violencia crónica que continúe perturbando la paz del país, y combinarlo con sanciones de Estados Unidos, inclusive económicas, y otras acciones en el ámbito internacional.

El fulano “pancartazo” de ayer careció de fuerza popular. Pequeños grupos pegaron algunas consignas en unos pocos centros electorales y el más pequeño acto de la Constituyente fue muchas veces más concurrido que la acción contrarrevolucionaria de la siembra de pancartas y carteles. Paradójicamente, esto podría no ser una buena noticia. Ante la evidente carencia de apoyo popular, la derecha podría aumentar seriamente la intensidad de la violencia foquista. Podrían incrementar, por ejemplo, el uso de armas de fuego convencionales y no convencionales, incluidos explosivos.

Acaso estén urdiendo una masacre, utilizando para ello paramilitares, con la intención de responsabilizar de ello al Gobierno y a los “colectivos”.    Lo que va a pasar es un albur, porque el extremismo derechista está oliendo a derrota y eso lo hace mucho más peligroso para los próximos días.

Un hecho que puede jugar a favor de nosotros es la evidente división que hay en las filas opositoras, donde la competencia por los liderazgos individuales y grupales solo es superada por el odio hacia la Revolución, que los mantiene pegados con saliva.

La división en el frente enemigo se ha hecho evidente entre sus “dirigentes” y en el seno de las centrales “obreras” espurias de la derecha. El fascista vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, vociferó: “Hacemos un llamado a todo el pueblo de Venezuela, a todas las centrales sindicales, a todas las federaciones y agrupaciones empresariales, organizaciones de la sociedad civil a que nos organicemos desde ya para que a partir de este miércoles inicie una huelga general”. Esto no parece ser un plan de toda la MUD, que ha hablado de un “paro cívico” de dos días, miércoles y jueves.

Norma Torres, una de las organizadoras del “paro” desde el frente “obrero”, dijo que “Inicialmente llamamos a dos días de huelga, pero todo dependerá de cómo se vaya presentando la situación, porque la intención es una y es única: que termine este

Gobierno de una buena vez y llamen a elecciones”. Por su parte, el secretario general de la denominada Federación de Trabajadores del estado Táchira y alcalde fascista del municipio Torbes, Alberto Maldonado, instó a “sumarse a la huelga general irreversible convocado por más de 300 sindicatos y gremios de todo el país a partir del próximo miércoles 26 de julio”.

Ahora bien, véase esta perla: la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), dominada sobre todo por el partido Acción Democrática, expresó su apoyo al “paro cívico” de 48 horas pero al mismo tiempo objetó que “por ahora no está previsto, ni autorizado por la mayoría de los afiliados, acciones diferentes a la planteada; otro anuncio distinto está al margen de lo acordado”. Estas diferencias son un reflejo de las que persisten en la MUD, por ejemplo entre Voluntad Popular y Acción Democrática.

Por nuestro lado, el pueblo chavista saldrá a votar contra viento y marea, es valiente y decidido a defender la Revolución. Claro, las amenazas y acciones de la derecha podrían afectar a algunos votantes, bien  sea por sí mismas o por el miedo que generarán en los sectores menos conscientes.

Hay muchos otros factores dignos de considerar, como el del papel que jugará el Imperio y sus aliados según sean los escenarios. Pero todavía queda bastante semana y los acontecimientos seguirán en pleno desarrollo. Continuaremos mañana.

La agencia de derechas AFP tiene razón, cuando abre un insidioso reporte suyo con la siguiente frase: “La cuenta regresiva comenzó. Venezuela entra en una semana crucial para la elección, el próximo domingo, de una polémica asamblea que reformará la Constitución”. Así es. La oposición, en tono altisonante, prevé una especie de apocalipsis, la Revolución se empeña en garantizar el triunfo de la Constituyente, por más que algunos de los nuestros se estén dejando distraer por otros asuntos, sin terminar de comprender que para nosotros desde ayer y hasta el 30 de julio el gran tema es uno solo: Constituyente.

Todo esto se venía venir, y así lo asentamos en nuestros Análisis del 2 de julio pasado, un día después de que el Presidente convocara a Constituyente: “Comienza un mes cuyo desarrollo será harto importante para la configuración del escenario donde habrá de desenvolverse el conflicto político en Venezuela. Sin duda, la MUD echará el resto para evitar que el país se encamine hacia la Asamblea Nacional Constituyente”.             Ese mismo día, la terrorista María Corina Machado, cabecilla del partido fascista Vente Venezuela, afirmó que “Este 3 de julio será histórico, porque estaremos todos los venezolanos con el compromiso de salvar la República. Vamos a suscribir un gran acuerdo de la sociedad contra la imposición del totalitarismo del régimen y ratificaremos el legítimo ejercicio de los artículos 333 y 350 de la Constitución”. Este acuerdo de los factores de la derecha se ha venido configurando en la práctica y a la conspiración se han venido sumando, sin ambages, gremios económicos, profesionales, centrales obreras (nominales, más que todo), jerarquía católica, la canalla mediática y otros.

La verdad es que bravuconadas como las que ha anunciado para esta semana Freddy Guevara ya se han escuchado tras la convocatoria a Constituyente. Aquel mismo día 2 de julio, Edison Ferrer,  vocero de Primero Justicia, aseveró que las próximas

“acciones de protesta” serían “más elevadas” y pasarían a la “fase de multiplicación”, ante la “elevación de la represión” de parte de los cuerpos de seguridad del Estado: “Si antes eran 10, 20 o 30 protestas, ahora serán tantas protestas como calles haya donde vivan quienes nos oponemos a este régimen y queremos rescatar la democracia. En cada cuadra, en cada edificio, en cada esquina, desde hoy mismo nos organizaremos como ciudadanos”.  Eso no ha ocurrido, por supuesto. La violencia ha sido ejecutada por grupos minoritarios focalizados en algunos municipios. No obstante, no se puede negar que han hecho daño y que han proyectado internacionalmente una imagen de caos e inestabilidad para nada despreciable. En ese sentido, la derecha ha cumplido su objetivo mínimo, a qué negarlo.

¿En fin, qué pasará esta semana? Imposible saberlo con exactitud, pero la amenaza de la derecha es grave, por decir lo menos. No les queda otra que echar el resto, pues el “monstruo” de la Constituyente se les viene encima sin muchas probabilidades de pararlo. Acaso su objetivo real no sea evitar el magno evento, sino instalar un escenario de violencia crónica que continúe perturbando la paz del país, y combinarlo con sanciones de Estados Unidos, inclusive económicas, y otras acciones en el ámbito internacional.

El fulano “pancartazo” de ayer careció de fuerza popular. Pequeños grupos pegaron algunas consignas en unos pocos centros electorales y el más pequeño acto de la Constituyente fue muchas veces más concurrido que la acción contrarrevolucionaria de la siembra de pancartas y carteles. Paradójicamente, esto podría no ser una buena noticia. Ante la evidente carencia de apoyo popular, la derecha podría aumentar seriamente la intensidad de la violencia foquista. Podrían incrementar, por ejemplo, el uso de armas de fuego convencionales y no convencionales, incluidos explosivos.

Acaso estén urdiendo una masacre, utilizando para ello paramilitares, con la intención de responsabilizar de ello al Gobierno y a los “colectivos”.    Lo que va a pasar es un albur, porque el extremismo derechista está oliendo a derrota y eso lo hace mucho más peligroso para los próximos días.

Un hecho que puede jugar a favor de nosotros es la evidente división que hay en las filas opositoras, donde la competencia por los liderazgos individuales y grupales solo es superada por el odio hacia la Revolución, que los mantiene pegados con saliva.

La división en el frente enemigo se ha hecho evidente entre sus “dirigentes” y en el seno de las centrales “obreras” espurias de la derecha. El fascista vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, vociferó: “Hacemos un llamado a todo el pueblo de Venezuela, a todas las centrales sindicales, a todas las federaciones y agrupaciones empresariales, organizaciones de la sociedad civil a que nos organicemos desde ya para que a partir de este miércoles inicie una huelga general”. Esto no parece ser un plan de toda la MUD, que ha hablado de un “paro cívico” de dos días, miércoles y jueves.

Norma Torres, una de las organizadoras del “paro” desde el frente “obrero”, dijo que “Inicialmente llamamos a dos días de huelga, pero todo dependerá de cómo se vaya presentando la situación, porque la intención es una y es única: que termine este

Gobierno de una buena vez y llamen a elecciones”. Por su parte, el secretario general de la denominada Federación de Trabajadores del estado Táchira y alcalde fascista del municipio Torbes, Alberto Maldonado, instó a “sumarse a la huelga general irreversible convocado por más de 300 sindicatos y gremios de todo el país a partir del próximo miércoles 26 de julio”.

Ahora bien, véase esta perla: la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), dominada sobre todo por el partido Acción Democrática, expresó su apoyo al “paro cívico” de 48 horas pero al mismo tiempo objetó que “por ahora no está previsto, ni autorizado por la mayoría de los afiliados, acciones diferentes a la planteada; otro anuncio distinto está al margen de lo acordado”. Estas diferencias son un reflejo de las que persisten en la MUD, por ejemplo entre Voluntad Popular y Acción Democrática.

Por nuestro lado, el pueblo chavista saldrá a votar contra viento y marea, es valiente y decidido a defender la Revolución. Claro, las amenazas y acciones de la derecha podrían afectar a algunos votantes, bien  sea por sí mismas o por el miedo que generarán en los sectores menos conscientes.

Hay muchos otros factores dignos de considerar, como el del papel que jugará el Imperio y sus aliados según sean los escenarios. Pero todavía queda bastante semana y los acontecimientos seguirán en pleno desarrollo. Continuaremos mañana.

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