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Leopoldo Puchi: Giro en línea de la MUD

Balance y perspectivas es el título habitual de los escritos que se realizan una vez que finaliza una etapa en el acontecer político y se inicia otra, caracterizada por nuevas circunstancia o nuevos métodos y lineamientos políticos. En este sentido, la celebración de las votaciones para la Asamblea Constituyente del domingo 30 de julio marca la culminación de los acontecimientos que se iniciaron los primeros día de abril y que tenían como propósito la deposición de Nicolás Maduro de la presidencia, a lo que se le añadió posteriormente como meta la suspensión de la votación de la Constituyente. Ninguno de estos objetivos fue alcanzado, aun cuando los acontecimientos se prolongaron por más de tres meses.

La vía adoptada para conseguir esos objetivos consistió en la utilización de algunos de los métodos de las llamadas “primaveras” que han tenido lugar en otros países del mundo y que se basan en la organización de protestas que combinan manifestaciones pacíficas con acciones de violencia de baja y mediana intensidad dirigidas a resquebrajar los podres públicos y, en el caso venezolano, a provocar fracturas en los mandos militares, con el fin de que estos actuasen para materializar los objetivos propuestos. Por lo general, estas acciones internas van acompañadas de presión externa, tanto de gobiernos como del sistema global de medios de comunicación.

Todo indica que una vez constatado el revés, los partidos de la MUD han decidido dar un giro y adoptar de nuevo la estrategia institucional por la que transitaba su sector mayoritario desde 2006. Esto se traduce en levantar las acciones de calle de “la primavera”, lo que ha venido teniendo lugar de modo progresivo desde el viernes 28 de julio. Pero el elemento esencial de “la nueva etapa” es la participación en el proceso electoral de las gobernaciones, para lo cual deben realizar el proceso de escogencia de candidatos, seguramente por medio de acuerdos partidistas, lo que va a ocupar la actividad de las organizaciones en estas primeras semanas de agosto.

A la hora del balance, habría que considerar las causas por las cuales la estrategia adoptada por la oposición no dio los resultados buscados. Entre estos elementos destaca el hecho de que los sectores populares no se incorporaron directamente a los eventos, salvo en ocasiones, de forma limitada y en algunos estados. Por otra parte, no hubo la implosión esperada de los poderes públicos, aunque sí se produjeron fisuras, como lo ocurrido con la Fiscalía. Finalmente, el sector militar no se dividió ni tampoco se inclinó a favor del derrocamiento de Nicolás Maduro ni de la suspensión de la Constituyente, aun cuando algunos de oficiales posiblemente estaban comprometidos con una insurgencia y no “cumplieron” o desistieron.

La orientación para esta nueva etapa institucional, o “giro” como se le denomina, todavía es motivo de discusiones en el seno de la oposición, y aunque es la tendencia predominante tendrá que sortear todavía discusiones y debates.

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