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Iván Olaizola: Acepto críticas, razonadas, como demócrata consumado y a lo mejor consumido

Hoy sentí una gran tristeza, desaliento, rabia, una gran impotencia viendo el patético acto de instalación de la fraudulenta e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente (”prostituyente” como la bautizó Henry Ramos Allup). Todo el centro de Caracas tomado por las pagadas hordas chavistas-maduristas protegidas por la GNB, la PNB y los colectivos armados del régimen. Los recién “dedo-designados” “fraudo-diputados” ocupando sus sillas en el salón Elíptico mancillando el sagrado lugar donde se guarda el cofre que contiene el acta de la declaración de nuestra independencia. Que don Francisco Isnardi los perdone. Vimos a un Diosdado Cabello perfilado de la arrechera que no podía esconder proponer a la directiva de la ANC. Medalla de oro a la la canciller de la deshonra; plata al afrodescendiente que le espetó en la cara unas lumpias al teniente coronel felón, hoy difunto y bronce, para el lector de ojos de los testigos estrellas. A esta hora de la tarde cuando escribo esto no sé qué habrá pasado con la marcha convocada por la oposición democrática para oponerse una vez más a este acto. Es que no hay información, cada día que pasa más es la oscuridad informativa en nuestro país. Seguro que no pudo pasar de Chacaíto gracias a las huestes criminales de los cuerpos de seguridad del Estado; ojalá que no haya habido nuevos jóvenes asesinados por estos criminales castro comunistas promotores de la paz. Si, de la paz de los sepulcros. Fueron más de cien días de calle tratando de impedir que se materializara ese írrito acto. La sangre de más de cien venezolanos, la gran mayoría jóvenes, manchan las manos del convocante. Chavistas no madurista y el mundo entero alzaron su voz en contra de esa ANC. Hasta la imparcial Suiza y el protocolar Vaticano pidieron suspenderla. Una convocatoria para la paz, qué ironía. Pero más pudo el empeño y testarudez de un minoritario grupo que se ha adueñado del poder por encima de todo, que tiene terror de perderlo por su cuentas pendientes, con el apoyo de una Cuba decadente y de unos militares que han ofendido el juramento prestado ante el altar de la patria. Consumatus est. Nada pudo detenerlos. ¿Un nuevo triunfo de la revolución? No lo creo. Se me ocurre pensar que es una nueva palada de tierra que extraen de la tumba que se están cavando. Optimista? es posible.

Recuerdo haber sentido algo similar, guardando las distancias, por allá por el año 2005 cuando se instaló la Asamblea Nacional totalmente teñida de un rojo rojito como consecuencia de una decisión incomprendida y errada, al menos para mí, tomada por una dirigencia política presionada por una sociedad civil y unos medios de comunicación social que en buena medida habían reemplazado a los partidos políticos. No quero aquí, por no ser el propósito de este comentario, endilgar culpas. Traigo esto a colación porque no estoy muy seguro de que haya sido nuevamente la mejor salida el no aceptar el reto lanzado por el ciudadano Maduro cuando convocó de manera inconstitucional, según nuestro punto de vista, la ANC, constitucionalizada por la Sala Constitucional del TSJ. Pienso que se hubiese podido analizar mejor y más concienzudamente esa decisión. Si éramos, somos, una franca mayoría que se puede estimar de 80 a 20 en el peor de los casos, a lo mejor era aceptable el reto. De haber sido así dos salidas se hubiesen presentado: la más probable es que el CNE o el TSJ hubiesen buscado excusas para rechazar la convocatoria hecha por el ciudadano Maduro, sacándole la pata del barro dada la relación mencionado o haber dado su placé y habérselas jugado en unas elecciones que por más trampas y fraudes hubiéramos ganado y hoy estaríamos asistiendo a una instalación de por lo menos 400 demócratas contra unos 145 comunistas. Y hubiese comenzado el principio del fin del régimen castro comunista.  Optimista? Claro, al menos que las encuestas nos estuvieran engañando, que nuestros técnicos y representantes ante el CNE sean unos estúpidos y nuestros testigos en las mesas electorales gafos. Con este mismo CNE y todas su trampas y con las mismas presiones y amenazas gubernamentales, con estas mismas maquinitas de Smartmatic hemos ganado gobernaciones, alcaldías, entre ella la mayor, derrotado un referendo modificatorio de la constitución y la joya de la corona le dimos una paliza en la pasada elección de la AN. Entonces ¿Es ser optimista el creer que podíamos derrotarlos una vez más? No lo creo. Lo que creo es que nos faltó hacer un mejor y más serio análisis.

Confío en la MUD, creo en ella, creo en su unidad, por cierto hoy más necesaria que nunca. Pero también creo que además de la voluntad de muchos de sus integrantes, de su valentía, de su derroche de energía, de sus ímpetus, se hace necesario sentarse con cabeza fría, con sapiencia, con criterio político, con definiciones de estrategias y tácticas definidas y claras, sabiendo que el enemigo que se tiene enfrente saben de eso no solo por viejos sino también y más por diablos y con asesoramiento de la isla de la fantasía y del mar de la felicidad. 60 años son un buen lapso para tomar experiencia.

Pasado este trago amargo, que puede generarnos mucha inquietud y desmoralizarnos, tenemos que continuar la lucha, sin desmayos. Calle y  más calle. Protestas y más protestas. Denuncias y más denuncias. Cerebro y más cerebro. Unidad, unidad y más unidad. No podemos seguir dejando pasar oportunidades. Si hay que votar, votamos; si hay que negociar, negociamos; si hay que dialogar, dialogamos; si hay que pelear, peleamos. Y seguimos en las calles. Nada de pensar solamente con el corazón hay que usar la cabeza, trazar las estrategias y las tácticas que nos permitan no solo ganar una batalla sino ganar la guerra. Nada de esperar que un mesías nos salve. Nada de pensar en un Coup d’État, ni invasión de marines o cascos azules. En nuestras manos, con nuestro pueblo, con nuestra actuación e inteligencia venceremos. Este régimen castro comunista tiene sus días contados. La semana que viene les lloverán las sanciones. El mundo entero ya los conoce y sabe que es un gobierno  forajido y fallido. Una dictadura comunista. Por lo pronto a inscribir nuestros candidatos a gobernadores. Comparto la posición de mi amigo, paisano, compañero y jefe político, Henry Ramos Allup. 23 triunfos nos esperan, si no es que la ANC o ANP no las posponen. El culillo es libre. Acepto críticas razonadas. Los demócratas somos así.

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