Inicio > El pizarrón de Fran > Nelson Totesaut Rangel: El peso del nombre

Nelson Totesaut Rangel: El peso del nombre

El chavismo, como cualquier otro ismo, se ha ido confeccionando como una gran familia política que comparte ideológicamente un proyecto de país. La palabra, en sí, atrae tanto simpatías como disgustos. Muchos lo ven como catalítico del mal; otros como concepto divino de salvación plena. Lo cierto es que, en tiempos como los actuales, es un adjetivo que ha de ser empleado con mucha cautela.

El peso de un apellido: los Borgia

La novela La ciudad escarlata, de la escritora holandesa Hella Haasse, narra la desesperación de un individuo, Giovanni Borgia, por llevar un apellido que le marca su existencia. Él mismo dice: “Borgia soy; dos veces, tres veces Borgia quizás. Para los demás, mi procedencia es un enigma; para mí es un secreto, más aún, una fuente de suplicios. Desde hace un cuarto de siglo, ningún nombre en Italia tiene peor fama que el de Borgia; de no saberlo, tendría diariamente constancia de ello”.

Su familia, los Borgia, se acentuó en Italia en pleno Renacimiento e influyó enormemente durante 3 papados: Calixto III (1455-1458), Alejandro VI (1492-1503) e Inocencio X (1644-1655). Provenientes de Valencia (España), al hablar de ellos, el primer miembro importante a resaltar es Alfonso de Borja, quien pasaría a convertirse en el Papa Calixto III; y “enchufaría” rápidamente al resto de su familia al mejor estilo nepótico de la época. Empero, no solo de esto se les acusará. La familia entera conglomera un sinfín de alegatos en su contra, pasando desde una lujuria desenfrenada e incestuosa, hasta la simonía y corrupción.

Todo esto, explicado mejor por el mismo Giovanni al decir (según Haasse): “El que quiere maldecir profundamente, dice “Borgia”. El que quiere resumir en una palabra la miseria de los tiempos que corren, el deterioro de Roma, la decadencia de Italia, escupe su resentimiento: “Borgia”. Estafas, corrupción, ramería, magia negra, asesinato, homicidio, incesto: “Borgia”. Controversia y discordia, la infinita división de ciudades y principados, invasiones de extranjeros rapaces en el norte y en el sur, el odio, la avaricia, las derrotas, el hambre, la adversidad, el mazuco, la peste y la perdición venideros: Borgia”.

Si bien lo narrado demuestra que la palabra goza de un poderoso carácter peyorativo, fuentes de la época evidencian que la familia no era tan oscura como se le presenta. De ejemplo tenemos a Sixtus V, quien consideraba a Rodrigo Borgia como uno de los más ilustres Papas que había ocupado la silla de San Pedro. Incluso, yéndonos más allá, el mismísimo Maquiavelo dedicaría uno de los tratados políticos más importantes escritos: El príncipe, a Cesare Borgia, inmortalizando así a quien considerara que reunía todas las cualidades del gobernante ideal.

Pese a esto, se sabe que la política tiene enemigos y el cardenal Della Rovere sería el principal opositor al legado Borgia en el Vaticano; encargándose de sepultar la reputación de la familia, al asumir el pontificado en el año 1503. A partir de acá, el nombre Borgia pasaría a la posteridad como el desenfreno de los placeres y la negatividad de la conducta humana.

El peso de un adjetivo: Chavista

Si podemos ver alguna similitud de lo narrado por Giovanni y la situación actual en Venezuela es el escarnio que pareciera aportar un apellido. No estamos considerando que los alegatos en contra de aquella familia hispana sean o no ciertos (ya demostramos que existen posiciones encontradas al respecto), sino el peso que puede traerle a los descendientes la guerra política o ideológica librada pos sus antepasados.

A diferencia de un apellido, el chavismo, es una corriente ideológica a la cual se opta por discernimiento propio. No es ni hereditario ni transferible a título oneroso, es una condición intuito personae de cada quien que quiera comulgar con dicho pensamiento. Sin embargo, los tiempos turbulentos hacen que el hombre quede diezmado de su racionalidad, por lo cual será incapaz de discernir y actuará desenfrenado contra una población, generalizando y sin siquiera importarle determinar quién realmente es su enemigo.

Te puede interesar