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Miles de feligreses acudieron a La Grita para orar junto al Santo Cristo

El Cristo Milagroso patrono de Venezuela.

“Debemos ser constructores de la paz y promotores de la reconciliación”. Como todos los años, miles de feligreses acudieron a La Grita para orar junto al Santo Cristo.

Como todos los años, miles de feligreses acudieron a La Grita para orar junto al Santo Cristo. Centenares de devotos llenaron el Santuario Diocesano en el día de la 407° fiesta patronal del Cristo del Rostro Sereno

La Grita.- A ser constructores de la paz y promotores de la reconciliación invitó el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, este domingo durante la misa pontifical de la 407° festividad del Santo Cristo, patrono y protector del Táchira.

“En esta celebración eucarística traemos los gozos y esperanzas, las angustias y dolores del pueblo venezolano al cual pertenecemos y del cual somos servidores”, expresó el obispo al inicio de la homilía, durante la cual reflexionó sobre varios aspectos de la vida cristiana.

“No es un secreto la profunda crisis que vive el país”, dijo, a modo introductorio. “Los factores políticos están más pendientes de su forma de mantenerse en el poder o como acceder a él. Hay un ansia desmedida de poder. Los factores económicos expresan las dificultades que encuentran para poder producir lo que se necesita en Venezuela y no deja de haber quienes -también lamentablemente- se valen de la situación para la especulación. Campea la corrupción, manifestada de diversas maneras. En nuestra región, al ‘bachaqueo’, al contrabando, al matraqueo, se unen el tráfico de personas y la despreocupación por la gente. Crece el hambre y escasean los alimentos y las medicinas”, describió.

“Como dato curioso no se consiguen insumos alimenticios en los abastos y supermercados, pero no han cerrado -antes bien han aumentado- la venta de licores en todos los lugares de nuestro estado. Para colmo, como una nueva ofensa a la dignidad de la persona, se suman el continuo deterioro moral, el desprecio por la familia y el irrespeto a la institucionalidad en el país al pretenderse imponer un sistema rechazado por el mismo pueblo. Este se siente indefenso, oprimido, defraudado y burlado”, consideró.

“Nos corresponde a nosotros, los miembros de la Iglesia, despojados de cualquier interés humano y mezquino, pedirle la conversión a cada uno de los miembros de todos los bandos políticos, para que cambien de actitud”, dijo. “Urge hacerlo para no agudizar la crisis y para que el pueblo pueda retomar lo que le pertenece, junto a la libertad y la justicia, su protagonismo y participación en el diseño de la nación que todos juntos queremos. Sin esta conversión el camino será difícil y casi imposible”, advirtió.

“Hoy, con su palabra siempre viva, y con su fuerza redentora y liberadora, el Cristo de los Milagros llama la atención a quienes se sienten poderosos, a quienes solo son movidos por su ansia de poder, a quienes no buscan el interés del pueblo, sino se valen de él para hundirlo en miseria y pobreza, para dividirlo y fomentar la violencia en sus diversas maneras de realización. A ese Cristo venimos hoy para pedirle que no nos deje solos”, exclamó el obispo.

Al hablar sobre la paz, monseñor Moronta reflexionó: “Desde la cruz, el Cristo del Rostro Sereno nos vuelve a repetir a cada uno de nosotros, a toda Venezuela: ‘La paz les dejo, no como la paz que da el mundo’. Al contemplarlo, traspasado, en la generosidad de su ofrenda al Dios Padre, recibimos una invitación y un reto: ser constructores de la paz”, exhortó.

Pero no podrá haber paz, continuó el prelado, mientras nos dejemos llevar solo por los criterios del mundo. “Mientras haya quienes apelen a la violencia de cualquier tipo, mientras existan quienes quieran imponer sus intereses y criterios divorciados del bien común, mientras haya quienes jueguen a la división y a los enfrentamientos, será difícil consolidar la paz que viene de Cristo”.

Al respecto, refirió monseñor que hay muchas naciones que hoy quieren ayudar a Venezuela a salir de la crisis. “Hablan de apoyo internacional. Pero esas mismas naciones e instituciones tienen una gran dificultad: no terminan de hacer nada, pues poseen serios intereses económicos en nuestro país, que han influido en la gravedad de la situación actual”, razonó.

“¿Acaso no son los países europeos, que siempre hablan de un apoyo al pueblo venezolano, quienes venden armas tanto al gobierno como a otros grupos armados? No les interesa la paz de Venezuela sino el rédito que puedan obtener de sus negocios. En el fondo no les interesa la paz de los venezolanos, sino la consecución de recursos mineros, comerciales y de otro tipo. Cuando ellos se pongan del lado de la gente, no solo en Venezuela sino en muchas otras naciones, habrá paz y concordia”, dijo. El pueblo respondió con aplausos.

En otro apartado de la homilía, el obispo Moronta indicó que a los cristianos corresponde también la tarea de la reconciliación. “Hoy, en nuestro país, debemos gastarnos por la reconciliación. No se trata de impunidad ni de conformismos. Quienes tienen responsabilidades por sus graves faltas contra la vida, contra la paz y contra la convivencia deben ser sometidos a la justicia. La justicia humana podrá ser burlada, pero les tocará enfrentarse a la divina. Pero, si han asumido sus responsabilidades y han comenzado el camino de su purificación -y para eso debemos orar-, el Señor podrá ser misericordioso con ellos”, indicó. La gente volvió a aplaudir.

“Al venir ante el Santo Cristo, acudimos al gran reconciliador de la humanidad. Seríamos hipócritas y con doble moral si le pedimos paz, concordia, solución a nuestros problemas y, los cristianos no somos capaces de hacer posible la reconciliación”, expresó.

Al presentar ante el altar los compromisos de defender la vida, realizar la reconciliación y edificar la paz, el pastor diocesano finalizó su predicación del Santo Cristo diciendo que, en este año, “nuestra peregrinación debe ayudarnos a la toma de conciencia de nuestra vocación cristiana, con la cual hacemos realidad en Venezuela el reino de Dios, nacido en la cruz, y cuyas características son el amor, la paz, la justicia y la libertad”.

Así transcurrió la misa

A las 10 de la mañana el obispo y alrededor de 30 sacerdotes comenzaron la procesión de entrada por el centro del área techada del Santuario Diocesano de La Grita. A diferencia de años anteriores, este domingo no asistieron a la misa pontifical autoridades del gobierno regional y nacional. En primera fila se sentó el alcalde anfitrión, Alirio Guerrero, del municipio Jáuregui, junto a sus homólogos de Michelena, Fernando Andrade, y de Ureña, Alejandro García.

Acompañó la cita, como otros años, el obispo emérito auxiliar de Mérida, monseñor Luis Alfonso Márquez. También participaron en la celebración religiosa los cofrades del Santo Cristo, servidores del Santuario y posaderos del peregrino, en unión con el pueblo que, progresivamente, fue llenando todo el complejo arquitectónico.

Entre los asistentes a la eucaristía central se encontraban devotos como Ofelia Mora, una abuela de 66 años que peregrinó durante todo el sábado desde Coloncito. También de esa localidad había llegado, en la víspera, un caminante que durante todo el trayecto llevó en brazos a un hijo con necesidades especiales. Igualmente visitó La Grita un grupo de peregrinos venidos de México y de Colombia.

El Coro Diocesano Michelena Yobel acompañó los cantos, bajo la dirección del padre Salvador Castillo, y al final de la celebración entonaron el Himno al Santo Cristo. Antes de impartir la bendición, monseñor Moronta invitó al pueblo a “no perder la esperanza” y agradeció a todos quienes colaboraron día y noche con la fiesta patronal. La gente aplaudió cuando el obispo igualmente agradeció la labor desplegada por Protección Civil y Corposalud en beneficio de los peregrinos.

Esta es la primera fiesta patronal del Santo Cristo luego de una restauración a la talla que data del año 1610. Afirmó Moronta que este proceso cumplió debidamente con los criterios de la ciencia, de la teología y de la fe. Al proponer un pronto homenaje al restaurador Miguel Ángel Márquez, anunció que una de las réplicas que también elaboró este especialista en arte religioso e hijo de La Grita, será llevada el próximo 15 de agosto a la fiesta de Nuestra Señora de Consolación.

Desde ese día, esta réplica del Santo Cristo peregrinará por todo el Táchira el tiempo que sea necesario, dijo el obispo. De Táriba la llevarán a San Antonio, “y si Dios quiere pasará también del lado colombiano para bendecir la tierra hermana que es solidaria con nosotros”.

A partir de la 1:30 de la tarde, el pueblo se dispuso para llevar en solemne procesión la venerable imagen del Patrono del Táchira hasta su casa tradicional, la Basílica del Espíritu Santo, edificación que está siendo restaurada por la Gobernación del Táchira.

Decorado en lo alto de su camarín con flores amarillas y blancas, colores de la bandera de la Iglesia, este 6 de agosto la talla del Santo Cristo vistió un perizoma o paño de pureza verde, una donación en acción de gracias de la familia jaureguina García Gil.

Protección Civil Táchira brindó asistencia a los peregrinos.

Más de 200 atenciones realizó Protección Civil

Desde el pasado viernes, cuando empezó el operativo, hasta el domingo por la mañana, cuando se dieron las declaraciones a la prensa desde el Santuario de La Grita, Protección Civil Táchira dio cuenta de más de 200 atenciones, dos accidentes de tránsito y un traslado de emergencia en el contexto de la peregrinación y la fiesta patronal del Santo Cristo.

Gerardo Camargo, gerente operativo de Protección Civil Táchira, detalló que las patologías más comunes que atendieron durante las 24 horas fueron: desvanecimientos corporales, contracturas corporales y ampollas propias de las caminatas.

Un total de 19 unidades fueron desplegadas, entre ambulancias, unidades de rescate y motos. En el operativo participaron 150 personas, entre funcionarios y voluntarios de Protección Civil Táchira y representantes de las distintas direcciones municipales de Protección Civil, quienes además sumaron otras siete ambulancias al operativo.

El despliegue entre San Cristóbal y La Grita se dio en coordinación con los ambulatorios y con el personal especializado de la Corporación de Salud, acotó el funcionario.

Camargo indicó que el operativo se mantendría hasta el domingo por la noche, para garantizar la seguridad en el retorno de los caminantes. Preliminarmente, estimó que peregrinaron entre tres mil y cuatro mil personas, esta vez más disgregados en comparación con los grupos más compactos de años anteriores.

La Nación del Táchira

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