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Joaquín Villalobos: Petróleo y dictadura en Venezuela

En un confuso incidente, un grupo de militares entró o tomó desde adentro parte de una guarnición en el Estado de Valencia en Venezuela. No fue un alzamiento en forma, sino una operación armada al parecer para robar armamento. Tanto quienes realizaron este ataque, como algunos grupos que protestan en las calles y un oficial que robó un helicóptero, han usado la palabra resistencia para identificarse. El Gobierno de Maduro ha incrementado exponencialmente la represión, impedido el derecho a la protesta pacífica, cerrado los espacios legales a la oposición y realizado un fraude electoral para nombrar una Asamblea Constituyente. En estas condiciones, la radicalización de algunos jóvenes no debe sorprender.

Este incidente armado se suma a la represión y el cinismo de Maduro, como síntomas de debilidad de un régimen que está en descomposición. El punto central para dirimir la crisis venezolana es la alternancia en el poder. La Constituyente es un invento para mantener el Gobierno y dejar a la oposición como un adorno político subordinado al régimen. A partir de que los opositores se convirtieron en mayoría, las posibilidades de estabilidad en Venezuela giran en torno a la necesidad de dar garantías al partido chavista para que se convierta en oposición, y a la oposición para que pueda llegar al Gobierno. Esto es el centro del problema y de esto debe hablarse si se quiere una salida negociada en serio.

El Gobierno de Maduro ha presentado una resistencia inusual, cualquier Gobierno latinoamericano ya habría caído o negociado su salida frente a cuatro meses de protestas en las que han participado millones de personas. La explicación de esta resistencia reside en que se trata de una dictadura militar con ropaje izquierdista en un país petrolero.

El petróleo es el centro de gravedad del poder en Venezuela. La renta petrolera es el factor de cohesión de la coalición de gobierno. Facilitó la alianza entre militares de derecha y chavistas de izquierda, permitió las victorias electorales y construyó una geopolítica de protección en el continente y el mundo. No importa cuánto hayan bajado los precios del petróleo y cuánto la crisis afecte a los pobres. Los ingresos siguen siendo suficientes para que la élite gobernante no se sienta afectada y mantenga viva la expectativa de que si los precios mejoran, podrán quedarse en el poder eternamente.

Luego de que los venezolanos han luchado durante cuatro meses en las calles, el papel principal para salvar a Venezuela lo tiene la comunidad internacional. El Gobierno de Maduro es ahora un problema regional que tiene implicaciones migratorias y criminales por el narcotráfico. Esto se agrava mucho más porque puede acabar convertido en un conflicto armado. Las sanciones individuales generan presión psicológica y son importantes, pero no afectan el centro de gravedad del poder. Sin afectar de forma directa o indirecta los ingresos petroleros, la alianza entre el chavismo y el militarismo puede mantener a Venezuela en una prolongada agonía.

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