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Situación en Guri fue producto de la negligencia y se pudo evitar

Las inundaciones sufridas por varias poblaciones del estado Bolívar han sido consecuencia de la impericia y negligencia con la que se ha manejado la represa del Guri y no del mal tiempo, como lo ha querido hacer ver el Gobierno, coincidieron este martes expertos consultados por Caraota Digital.

“A principios de agosto, en un acto político, las compuertas del aliviadero de Guri se abrieron después de varios años sin operarse. Esta apertura, desde el punto de vista de la ingeniería, fue tardía porque el nivel existente en el embalse en ese momento ya era superior al que se debería tener cuando comienzan los tres meses de mayores aportes en el año (julio-septiembre)”, empezó señalando el ingeniero electricista Miguel Lara Guarenas. 

“A ese aspecto se suma el poco turbinado que se viene registrando en dicha centraldesde hace más de un año, principalmente por la caída de la demanda y el consumo de electricidad en Guayana y la limitación de transmisión para exportar, hacia el resto del país, el excedente que se deriva de esta caída“, agregó.

Lara aseveró que ese show mediático en el que participó el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, resultó ser parte de la causa de que Puerto Ordaz y sus alrededores se encuentren hoy bajo las aguas, todo un error de cálculo y de medición de consecuencias.

“Debieron dejarse abiertas las compuertas de los aliviaderos, como lo dictaba la ingeniería, la racionalidad y el sentido común. Pero por un afán injustificado y contraproducente de las autoridades de Corpoelec por alcanzar la cota máxima de operación de 271 metros sobre el nivel del mar (msnm), ese día, una vez finalizado el show, se volvieron a cerrar las compuertas, contraviniendo la recomendación de los profesionales. Esta decisión errada implica que cualquier aporte superior a lo que se pueda descargar representará un ascenso del nivel actual del embalse”, agregó Lara Guarenas.

Bolívar bajo las aguas

Añadió que las centrales hidroeléctricas en funcionamiento en el bajo Caroní(Guri, Caruachi y Macagua) han podido manejar en oportunidades anteriores y sin ningún problema, tanto niveles de sus embalses similares a los presentes como caudales de aporte del Rio Caroní parecidos a los actuales.

Ese manejo ha sido posible porque todas las centrales de esa cadena, incluyendo a la central Tocoma aún en construcción, poseen canales de descarga (aliviaderos) con capacidad de poder manejar hasta 30.000 m3/seg respectivamente y se habían respetado los niveles del embalse de Guri según las directrices de control de crecientes“, sostuvo.

En conclusión, el problema es, en esencia, el manejo errado de los embalses del bajo Caroní por directivos incapaces de comprender la dimensión de las decisiones que ellos imponen contrariando la ingeniería, sumado a la ya manifiesta negligencia en el mantenimiento de la infraestructura eléctrica y a la desmedida corrupción que ha convertido a Tocoma, así como a muchos otros proyectos, en ícono mundial del robo y despilfarro de los dineros eléctricos”, manifestó el profesional de la UCV y ex gerente general de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis).

Falta de planificación como sello

Para el ingeniero hidráulico Jesús Gómez Medina, miembro de la Comisión de Energía de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat, esta situación es derivada de la crisis eléctrica de hace más de un año. “Es el producto de 17 años de políticas erradas, desconocimiento del servicio eléctrico nacional, falta de profesionalismo y desidia”, indicó.

“El desbordamiento de la represa del Guri y las inundaciones en Puerto Ordaz pudieron evitarse, pese a las lluvias copiosas. Si los técnicos del embalse hubiesen descargado paulatinamente la represa no se hubiese presentado la situación de inundación, sentencó el especialista.

Agregó que las precipitaciones más prolongadas en la zona ocurren entre julio y octubre, algo que es totalmente previsible y que eso no debió haber tomado “por sorpresa” a las autoridades de Corpoelec ni a quienes manejan el embalse.

“El manejo político y de show contribuyó también a eso”, aseveró.

Caraota Digital

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