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Néstor Francia / Análisis de Entorno: ¿El golpe de gracia? (10-08-2017)

Todo el mundo está pendiente de lo que va a hacer la Asamblea Nacional Constituyente con el tema económico. Como asomó Oscar Schemel durante su intervención en la sesión constituyente realizada ayer en PDVSA La Campiña, esa sigue siendo la principal preocupación de los venezolanos, sobre todo en lo que se refiere al asunto de los precios. Ahora se consigue de todo, pero a precios de susto. Hablamos de especulación e inflación inducida, lo cual es cierto, pero la gente quiere escuchar algo nuevo, está ansiando respuestas. Si se las damos, aunque sea parcialmente, con medidas que no resuelvan necesariamente todo, mas sí que regeneren la esperanza, arrasaremos en las elecciones regionales.

Entendemos que la reunión de ayer tenía objetivos propagandísticos, lo que nos parece muy bien. Acaso se trató de dejar en claro nuestra preocupación por el tema, nuestra intención de abordarlo a profundidad, y nuestra estrategia de vincularlo con la construcción de un nuevo sistema económico que acabe con las distorsiones y nos ayude a enfrentar la guerra económica. Sin embargo, lo más probable es que el efecto básicamente se diluya cuando la gente vuelva al mercado y se deprima porque los reales no les alcanzan sino para muy poco. Así pues, bien por lo de ayer, pero la gente quiere menos palabras y más respuestas. A la ANC le puede estar llegando la hora de ir más allá de las incidencias del conflicto político, de iniciar el debate de las comisiones y sobre todo de empezar a mostrar resultados tangibles ante la problemática que afecta la vida cotidiana de los ciudadanos. Ciertamente no podemos ir corriendo, más tampoco tenemos todo el tiempo del mundo: soluciones, sin prisa pero sin pausa.

Es claro que la Constituyente será decisiva en el destino inmediato de la Revolución. En principio, habrá elecciones regionales en diciembre, al menos es lo que luce más conveniente. Pero no podemos darnos el lujo de sufrir una derrota: necesario es vencer. Si la oposición se hiciera de las gobernaciones más importantes, volvería a la carga. Esta es su nueva apuesta, por eso se inscribieron en la carrera. Derrotada su más reciente conspiración, van a elecciones no porque sean demócratas, sino porque no tienen más nada que hacer en el futuro inmediato, así que se juegan esa carta y continuarán guerreando, saboteando, generando conflictos institucionales y callejeros. Van a las regionales a ver si pueden afilar el puñal con el que piensan acabarnos. Es lo que dicen entre líneas y con muy poco disimulo              .

El partido fascista Voluntad Popular asentó en un comunicado: “Las elecciones regionales forman parte de nuestras demandas, pero no podemos distraernos ni hacernos ilusiones ante ellas: sabemos que solo ocurrirán si logramos cambiar el sistema. La inscripción de candidatos debe asumirse como un movimiento táctico para aumentar las contradicciones en la dictadura, y no en la oposición. Que sea la dictadura la que se divida entre decidir profundizar su naturaleza dictatorial al eliminar una vez más las elecciones, o someter al régimen a una derrota descomunal que evidencie el fraude constituyente”. A eso nos referimos, no  van a elecciones para competir democráticamente, sino para seguir conspirando.

Ante esta realidad, nuestra respuesta debe ser afianzar las recientes victorias profundizando la Revolución, tomando, con la herramienta de la Constituyente, medidas que se sientan profundamente en el alma del pueblo. El Presidente recomendó recientemente: ni pacto con la burguesía ni desenfreno revolucionario. Bien, también podría estar planteado otro dilema: ni desenfreno revolucionario ni conservadurismo paralizante.

Si el pueblo no le ve el queso a la tostada, estaremos en graves problemas. La Constituyente está haciendo historia, tal como dijo su presidenta Delcy Rodríguez, pero también vale la observación que asomara Oscar Schemel en su intervención de ayer: antes de hacer historia, tenemos que resolver el presente. De eso dependerá de qué historia estamos hablando: de una historia triste o de una historia alegre, es decir puede ser la historia de una victoria o la de una derrota.

Por el momento, estamos en buenas condiciones para asumir el gran reto. Institucionalmente, andamos mejor hoy que ayer. Es lo que apunta la agencia española EFE, siempre con su piquete reaccionario: “Una suerte de aplanadora institucional ha ido acomodando el terreno en Venezuela a favor del chavismo gobernante de cara a las elecciones de gobernadores que se celebrarán el 10 de diciembre”.

Por otra parte, el aura victoriosa que mostró la derecha después de las parlamentarias de 2015 se ha ido diluyendo y hoy está casi del todo desaparecida. Como añade la agencia EFE en el reportaje citado, “… los dirigentes opositores se enfrentan a las críticas de buena parte de sus simpatizantes… las decenas de manifestaciones antigubernamentales dejaron extenuada a la militancia opositora que vio frustrada su lucha en las calles al elegirse la Asamblea Constituyente”.

Hay un caso emblemático que revela esa realidad: los amargos tuits del cantante Nacho, quien escribió que “Se podría decir que soy opositor de la oposición también. Cosa frustrante”. Y también: “¡Qué batalla campal entre políticos! ¿Por Venezuela?”. El enemigo está herido, la Constituyente podría ser el golpe de gracia. Pero si fallamos el golpe, el tambaleante rival se pudiera recuperar peligrosamente.

@costadelsol931

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