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Elecciones en Argentina final cerrado en la Provincia de Buenos Aires entre Esteban Bullrich y Cristina Kirchner

La lista encabezada por Esteban Bullrich 34,19% competía cabeza a cabeza con la ex presidenta Cristina Kirchner 34,11% luego de un conteo que se extendió hasta la madrugada; Massa terminó tercero muy lejos y Randazzo, a distancia, en cuarto lugar. Provincia de Buenos Aires: final abierto para una cerrada disputa entre Cambiemos y Cristina

Pusieron en juego sus gestiones y gran parte de su capital político. Y el claro triunfo que festejaron a la noche se transformó, en la madrugada, en un final abierto, un empate técnico en el principal distrito de la Argentina.

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal lograron ayer, dos años después de aquella sorpresiva victoria electoral de 2015 y a través de sus candidatos, el respaldo de cerca del 35 por ciento de los votantes bonaerenses, en una noche donde “la madre de todas las batallas” contra la ex presidenta Cristina Kirchner fue sólo una de las performances que festejaron el Gobierno y Cambiemos en las primarias, punto inicial del camino hacia las elecciones legislativas de octubre.

“Ésta es una noche muy especial para los argentinos, y en especial para los bonaerenses. Escuchamos lo que cada uno de ellos nos dijo en las urnas”, dijo la gobernadora bonaerense apenas pasadas las 22, sin poder ocultar su emoción y rodeada por los candidatos de Cambiemos en el escenario del pabellón 6 de Costa Salguero.

Durante las últimas semanas, y con el escenario de paridad en la cabeza, Vidal trajinó programas de televisión, diarios y radios para ayudar a la lista de Cambiemos. Al mismo tiempo, el Gobierno sufría por la abrupta suba del dólar y el nerviosismo de los mercados, que tenían un triunfo de Cristina Kirchner como una hipótesis concreta para las elecciones de ayer.

“Han gobernado los últimos 20 a 25 años y el resultado fue un país con un tercio de los argentinos en la pobreza, el narco por todos lados, la infraestructura destruida… ¿Cómo puede ser que empezaron desde el primer día a poner palos en la rueda? No tienen un mínimo de autocrítica”, dijo el Presidente, en mangas de camisa y en una crítica directa a su antecesora.

Más allá del entusiasmo inicial de la Casa Rosada por el resultado, el voto no fue, por cierto, uniforme. Cristina como candidata a senadora terminaba primera en muchos distritos del conurbano, en especial en la tercera sección electoral, mientras que su lista a la Cámara baja, encabezada por la economista Fernanda Vallejos, también le ganaba allí, aunque por un margen menor, a la lista encabezada por Graciela Ocaña. En el resto, el triunfo de Cambiemos fue concluyente.

El clima en el búnker de Cambiemos era, a partir de las 18, de moderado optimismo. Sin dar demasiados detalles, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, habló de un “crecimiento” del Gobierno en la provincia de Buenos Aires cuando enfrentó a los medios. “Se presentó un equipo muy valioso, competimos contra una ex presidenta, contra dos de sus ex ministros, sentimos que hay un crecimiento”, se atajó el jefe de Gabinete. Su declaración sonó a asunción de un eventual resultado negativo, aunque otro funcionario lo negó. ” Si no nos hubiera ido bien, no habría salido el jefe de Gabinete a poner la cara”, afirmaron.

Enojo y frustración

En el otro búnker se vivieron escenas opuestas, porque de la euforia se pasó al enojo y el fastidio por la demora en conocer los resultados. Sin votar (tiene domicilio en Santa Cruz y en su entorno adujeron problemas de logística), Cristina se fue de su departamento a las 19.48 sin hacer declaraciones y llegó minutos después al estadio de Arsenal para seguir los resultados oficiales. Se esperaba que hablara cerca de las 22, cuando la tendencia de los resultados de las PASO estuviera consolidada, pero el retraso en la carga modificó los planes.

“Si gana, de ninguna manera va a decir que es candidata a presidenta, está en un camino nuevo, la formación del frente ciudadano que anunció en abril de 2016”, afirmaba a LA NACION el diputado Héctor Recalde, uno de los más optimistas seguidores de la ex presidenta, al promediar la noche. Con el correr de las horas, en el cristinismo se apostaba a un cambio de tendencia, y la brecha se acortó progresivamente hasta un virtual empate.

Más allá de la disputa voto a voto entre Cambiemos y el frente Unidad Ciudadana, la performance de Sergio Massa y su frente 1 País fue peor de lo esperado. Al cierre de esta edición, Massa apenas superaba el 15 por ciento de los votos, guarismos similares a los que obtenía Felipe Solá en la carrera por la Cámara baja. “Estamos agradecidos por los casi dos millones de bonaerenses que nos eligieron en el camino a octubre para representar una idea de país”, dijo Massa. “Hay mucha gente desilusionada, con bronca, que se expresó en las urnas: un 65 por ciento le dio un mensaje al Gobierno de que no están de acuerdo con cómo van las cosas. El desafío no es ni Macri ni Cristina, es Argentina”, dijo Massa en el complejo Pipa, de Tigre.

Con un tono aún más apagado salió a hablar Florencio Randazzo . Pasadas las 22, el ex ministro de Transporte kirchnerista, que obtuvo poco menos del 6 por ciento de los votos y el cuarto lugar, felicitaba a sus rivales y afirmaba: “Como hombre de la democracia hay un veredicto que es el de las urnas y lo aceptamos”. “Se está achicando la diferencia, pero ganamos”, decían desde el búnker de Cambiemos pasada la medianoche. La idea de un triunfo o una derrota ajustada venía como anillo al dedo para despejar dudas y temores para la economía y acompañaba una noche de triunfos en buena parte del país.

La Nación

Discursos de madrugada: Cristina busca ser ganadora a cualquier precio y relanza su campaña

La ex presidenta négó la derrota mínima que sufría a esa hora, según los números oficiales. Y acusó al Gobierno.

Cristina Kirchner se declaró, minutos antes de las 4 de la madrugada, ganadora de las elecciones a senadores por la provincia de Buenos Aires. Pero a ese momento le faltaban unos pocos miles de votos para superar a la fórmula de Cambiemos, seguía siendo la segunda en el conteo. Fue en medio de un recuento de votos moroso, que generó dudas en el cierre de las PASO 2017.

La ex presidenta, vestida con un suéter blanco y pañuelo al cuello, como hoy parece su estilismo, se subió al escenario del club Arsenal avanzada la madrugada para generar un hecho político: instalar una duda fuerte sobre los resultados de la elección bonaerense.

El recuento bonaerense se trabó poco después de la medianoche. Cuatro distritos parecían clave a esa hora: Mar del Plata y La Plata, que favorecerían al Gobierno, y José C. Paz y Moreno, con más votos, aparentemente, para el kirchnerismo.

En las horas que pasaron desde la medianoche, el recuento se tornó lento. Y mostró una tendencia cercana al empate, con una ligera recuperación de votos para la ex Presidenta. En la Casa de Gobierno, en tanto, insistían en que el cierre sería de unos 2 puntos a su favor en el conteo final. Pero cuando los minutos pasaban, ese anuncio no se confirmaba, sino que la diferencia entre las dos listas se achicaba, beneficiando la tendencia al kirchnerismo.

Cristina se declaró ganadora, pero los números oficiales del recuento de votos seguían mostrando, cuando comenzó su discurso, y cuando lo terminó, una ligera ventaja a favor de la fórmula de Esteban Bullrich y Gladys González.

Cristina Kirchner dijo que ganó, pese a que los datos oficiales la dieron siempre segunda

Pero en el kirchnerismo querían abrir una puerta para un reclamo. Y, sobre todo, desconocer la derrota. Desde las 10 de la noche, en el entorno de la ex presidenta estaban insistiendo en que la brecha (que para esa hora superaba los 3 puntos) se achicaría. Y que Cristina se dirigiría al público recién cuando esa diferencia fuera menor al 2%.

“Nosotros no nos vamos a dormir, no dejamos el trabajo a medias”, dijo Cristina cerca de las 4, hablando a una pequeña multitud que la vitoreaba, señalando que allí estaba firme para reclamar su espacio.

“Espero que alguien del Gobierno pueda explicar mañana lo que ha pasado hoy porque no nos merecíamos una cosa así”, dijo en su discurso. En las horas anteriores, los integrantes de su equipo no dejaban de llamar a los medios de comunicación para conocer cuáles eran los últimos datos disponibles y qué información manejaba el oficialismo.

“Dejaron de cargar datos”, “Se fueron todos a dormir”, “Sólo dejaron 2000 personas trabajando”, fueron las denuncias previas al discurso de la ex presidenta con que su entorno tapizó el camino a este monólogo de madrugada. Estaban construyendo el espacio para el remate que ella ejercería, dejando todo un cuestionamiento al resultado electoral que no le había resultado beneficioso: terminó su discurso con un 95% de los votos relevados, y aún con 5.000 votos menos que el oficialismo.

Cristina aprovechó su discurso para remarcar dos ejes. Por un lado, criticar el “ajuste” del gobierno de Mauricio Macri, incluyendo una revisión de la suba tarifaria. Por el otro, identificarse con los reclamos por la desaparición del militante Santiago Maldonado, quien es buscado luego de la denuncia de pobladores mapuches de que fuera golpeado y detenido por la Gendarmería.

Pero el eje de su discurso fue cuestionar la posibilidad de haber sido derrotada. “Esto que vivimos hoy no lo vi en ninguna elección ni como fiscal ni como candidata ni como autoridad”, dijo. Dejaba de lado, claro, la demora de horas en difundir datos de la última elección presidencial, cuando ella encabezaba el Ejecutivo, en la que el kirchnerismo perdió la presidencia, donde no se difundieron los datos a las horas establecidas ante el desconcierto de los funcionarios por los datos adversos. En cambio, prefirió referirse a la derrota de su esposo, Néstor Kirchner, en la provincia de Buenos Aires, “por dos puntos”. Es justamente la diferencia que el Gobierno pensaba que le iba a sacar a ella en esta ronda electoral.

Con 38.000 votos recurridos, y menos de 10.000 de diferencia entre el primer y segundo puesto, la elección bonaerense promete días de debate y polémica. En Santa Fe, una diferencia también de pocos puntos separa al candidato de Cambiemos del del kirchnerismo. Serán los territorios donde seguirá la polémica de los próximos días. Y el camino del kirchnerismo para evitar referirse a sus derrotas en su distrito nativo, Santa Cruz.

Cristina Kirchner ayer acusó al Gobierno de haber montado “un gran show para que salga en prime time de la televisión como si se tratara de un timbreo o subirse a un colectivo para simular algo”. Pero, añadió, “es sobre todo una ofensa a la democracia y a los ciudadanos que lo que menos se merecían era conocer cuál era el resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires”. Y ahí fue que aseguró: “Y el resultado en las elecciones parlamentarias de la provincia de Buenos Aires es que hemos ganado las elecciones Unidad Ciudadana”.

Es que la ronda electoral de ayer no definió nada en concreto, sólo fue un precalentamiento (caro, complejo) de cara a octubre. La carrera definitiva empieza ahora. Mauricio Macri tenía planificado lanzarla mañana o pasado anunciando la suba de jubilaciones. Cristina Kirchner decidió apostar a generar una fuerte polémica e instalarse en el lugar de ganadora de la elección. Aunque al cierre de estas líneas, a las 4:45, ya estaba 9.000 votos por debajo de Bullrich-González. Pero su tarea ya estaba hecha. La confusión, sembrada gracias a la brecha (el error no forzado de una elección demorada) que le sirvió el Gobierno en bandeja.

El Clarín

Cristina y Bullrich pelean voto a voto la Provincia de Buenos Aires

El precandidato por el oficialismo gana con el 34,17% de los votos, mientras que la referente del kirchnerismo obtiene el 34,11%, con el 93,78% de las mesas escrutadas. Massa, tercero con 15,6%. La expresidenta calificó de “bochorno” la elección y se adjudicó el triunfo.

El precandidato a senador de Cambiemos, Esteban Bullrich, superaba a su competidora de Unidad Ciudadana, Cristina Kirchner, por menos de 1 punto en la provincia de Buenos Aires, con el 94 por ciento de las mesas escrutadas.

Al darse a conocer los primeros datos oficiales, el oficialismo obtenía casi seis puntos de diferencia sobre la ex Presidenta. Y el clima de euforia en el búnker de Cambiemos en Costa Salguero contrastaba con el silencio en el de Unidad Ciudadana en Sarandí. Sin embargo, el transcurrir del escrutinio y la influencia de algunos distritos clave fue achicando la diferencia. Pasando el 65% de los votos escrutados, la distancia era de 2 puntos en favor de Bullrich.

El candidato del frente 1País, Sergio Massa, se ubicaba tercero con el 15,56%, mientras que el ex ministro del Interior Florencio Randazzo por el Frente Justicialista quedaba cuarto, con el 5,8%. Quinto quedaba el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, con algo más del 3,4%.

Con este resultado, el Gobierno ratificaba su dominio en Buenos Aires, en la elección en la que el “cambio” volvía a imponerse contra el kirchnerismo a nivel general, veinte meses después de la salida de la ex mandataria del poder.

Cerca de las 22.30, con poco más del 15% de las mesas escrutadas, Bullrich, la candidata a diputada Graciela Ocaña, y la gobernadora María Eugenia Vidal, quien se cargó al hombro la campaña electoral durante las últimas semanas, salieron juntos al escenario del búnker del oficialismo ubicado en Costa Salguero. Primero habló Ocaña. Luego lo hizo Vidal, quien recurrió nuevamente a un discurso emocional. Y finalmente Bullrich. En Sarandí se mantenía el silencio.

Pasadas las 24, y cuando el búnker de Cambiemos ya prácticamente se había vaciado, en el de Unidad Ciudadana comenzaron a florecer gestos de optimismo y cánticos que expresaban un escenario más alentador. La diferencia se iba achicando.

La alegría en el búnker kirchnerista no duró mucho. Es que el recuento de votos se desaceleró notablemente. Un 20% del escrutinio (del 65% al 85%) avanzó en pocos minutos. Pero un 5% (del 85% al 90%) tardó una hora y media. Y cuando parecía que Cristina alcanzaría finalmente a Bullrich, la euforia se convirtió en tensión. Y en denuncias.

Los representantes de Unidad Ciudadana afirmaron que el Correo frenó la carga de datos. A las 2:20, Leopoldo Moreau alzó la voz. “Secuestraron los votos”, protestó. Y fue más allá: “El Gobierno antepuso una campaña de marketing por sobre la verdad”.

A las 3:40, Cristina Kirchner irrumpió en escena, calificó de “bochorno” la elección y se adjudicó el triunfo. Además destacó que “dos de cada tres argentinos” le dieron la espalda al Gobierno Nacional y le reclamó al presidente Mauricio Macri que “cambie el modedo económico”.

Diario Popular

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