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Jesús Alexis González: 130 días de decrecimiento vegetativo de la política

El crecimiento vegetativo, hace referencia al número de nacimientos y defunciones que experimenta poblacionalmente un país en un período determinado de tiempo, a tenor de lo cual si el número de nacimientos es mayor al de defunciones se dice que la tasa de natalidad es mayor en relación a la tasa de mortalidad; la explicación al contrario resulta obvia: el decrecimiento vegetativo refleja un número de defunciones superior al número de nacimientos. Ese escenario fue, a nuestro parecer, lo que sucedió en Venezuela luego   de más de 130 días de manifestaciones y protestas siendo que las “defunciones políticas” se dieron en alto número tanto en la dictadura como en la oposición, con hondo pesar para la Nación en su conjunto.

Es claro, que la “erosión política” afectó la legitimidad del bloque opositor con una intensidad muy superior a la experimentada por la dictadura (que ya le quedaba poco que perder) a pesar de haber alcanzado un “triunfo” manchado de sangre que indujo la ira nacional habida cuenta de haber asesinado a 107 hermanos y detenido a otros 5.000, al punto de impulsar la ya menguada “popularidad” de NMM hasta apenas un 17%,  con evidente  impacto sobre la pérdida de su legitimidad política (nunca alcanzada) y dejando al “descubierto” su ineptitud de mando y sometimiento conductual al grupo que lo mantiene secuestrado, así como del fracaso del “modelo socialista” con el consecuente efecto sobre la “contracción de la esperanza” de los menos favorecidos socialmente aunado al reconocimiento de la ruptura de orden constitucional y un desconocimiento de la fraudulenta asamblea nacional constituyente por parte   de la Comunidad Internacional. A todo lo cual debe añadirse, la profunda caída en las posibilidades de “retornar” al poder haciendo uso del populismo con “visión” de pueblo encubierto en las bondades del socialismo del siglo XXI, ante su inevitable salida que intentarán evitar no celebrando elecciones libres pero instrumentando unas “tipo dictadura” al estilo de Cuba y Nicaragua y así mantenerse en el poder apenas rodeados de  los “socialistas” por conveniencia, de los “amigos” vinculados con la corrupción y de los “mercenarios” del narcotráfico internacional que aspiran mantener a Venezuela como  ruta de un  50% de la droga con destino a Europa.

El resquebrajamiento del régimen político venezolano, asumido como el sistema de relaciones entre el Estado y la Sociedad Civil, presenta la particularidad de la pretensión del gobierno madurista por institucionalizar una dictadura militar-cívica  para continuar en el ejercicio de un Estado autoritario no normativo que apela o desprecia la CRBV de acuerdo con su conveniencia en pro de construir su propia legitimidad al tiempo de abandonar la democracia en su rol cohesionador de la sociedad y profundizar en su “criolla” ideología socialista basada en una “justa distribución de la pobreza” y en una “concentración de riqueza entre revolucionarios”, gracias al enfoque parasitario de la economía que utiliza los flujos externos de capital para financiar las importaciones de bienes de consumo destinados a la “humillación alimentaria”. Tal desmembramiento del país se adelanta en complicidad de algunos entes del sector público, ahora complementada por una constituyente oficialista que en cualquier momento “decide” alargar el período presidencial de NMM para, afirmarán llenos de cinismo, contribuir con la paz nacional y con el rescate de la economía nacional; así como por un inocultable “pretorianismo ideológico” traducido en una creciente  intervención de los militares en el acontecer político- burocrático del país en el marco de un bajo nivel de institucionalización de las organizaciones partidistas que les dificulta mediar en los conflictos sociales, facilitando al mismo tiempo una escalada del militarismo traducido en una alta influencia en las políticas de Estado, lo cual viene acompañado de múltiples privilegios otorgados sin ningún tipo de ética y moral como consecuencia de la debilidad del sistema político.

En Venezuela ya es una verdad evidente por sí misma, que no existe democracia (salvo votar en procesos electorales cargados de trampas propiciadoras de fraude), ni modelo de desarrollo ni de al menos una política de industrialización; al igual que una caída de los ingresos, un derrumbe de las reservas internacionales, una imposibilidad de obtener financiamiento externo, y en fin una crisis demoledora que supera por mucho la intención y capacidad de respuesta de la dictadura; pero a pesar de ello defienden con acciones de represión y dominación su permanencia en el poder de un empobrecido país mediante la no celebración de elecciones libres o llevarlas a cabo bajo condiciones ventajosas. En tal sentido, nos cuesta validar el nefasto reduccionismo electoral de algunas (o casi todas) las organizaciones sociales con fines políticos de concurrir, despreciando los asesinatos y heroísmo de nuestro jóvenes, a unas elecciones regionales (que inferimos no se llevarán a cabo) convocada por el mismo cne que rechazamos bajo el  principio de sobrevivencia “democrática” de no “cederles” las gobernaciones a la dictadura como si olvidaran que perdimos la AN y unos 33 alcaldes (por ahora); en una acción que convirtió una presión de calle de efectos demoledores para la permanencia del régimen en una contundente “victoria” de la dictadura, habida cuenta que en la percepción del pueblo penetró la presunta existencia de algún tipo de estratagema que jerarquizó la permanencia de los partidos por encima de los 130 hermanos asesinados. Estratagema, que de nuestra parte asumimos que ¡NO EXISTIÓ! pero que afloró virtualmente por las continuas “reuniones por micrófono” con afirmaciones que redundaron en un desconcierto y desanimo del colectivo nacional (más anti dictadura que pro MUD) en razón a esa ausencia de armonía comunicacional para explicar a los batallones de valientes sobre la conveniencia o no de participar en el evento electoral regional; que en nuestra opinión fue acertada ya que “posiblemente” le impida a la dictadura quedarse con todas las gobernaciones (si se celebran las elecciones) por ausencia de candidatos opuestos a la “verdad revolucionaria”, lo cual en todo caso no valida el hecho de haber tomado una decisión violentando la soberanía del pueblo (justamente lo que rechazamos de la dictadura).

Reflexión final: Estimamos como vital para poder evitar el avance dictatorial que se retome la presión de calle (si se logra convencer al pueblo) lo cual pasa por convocar nuevas reuniones de la MUD donde cada partido entre con una posición, y al finalizar salgan todos con la opinión más conveniente ¡para Venezuela!

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