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Félix Cordero Peraza: Escenarios de la real política

La trama central de la política vernácula brota invariablemente de  las interpretaciones que cada actor o sector hace de la realidad.

De esa observancia salen las estrategias y las acciones. Orientadas por una visón del porvenir. A decir de Churchill “El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana; el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo”.

Si no hay ese potencial,  la política se convierte en un ritual de elucubraciones y fantasías vacías de deseos y presunciones. Esto último es materia que tiene que ver con el aspecto ético y moral. Un asunto de responsabilidad con la sociedad.  Enmarcada en el estudio de la ciencia politologíca.  Venezuela necesita sabios de la política que como afirmaba Aristóteles “nunca dicen todo lo que piensan, pero siempre piensan todo lo que dicen”.

Siempre sabemos menos de lo que deberíamos. Porque nunca sabremos el total de las cosas. Por más que queremos. Las interrogantes son al infinito. Y es por lo que Sócrates expresaría “solo sé que no sé nada”.

Por eso los pronósticos en la política son siempre muy difíciles. Complejos de construir.

Generalmente son consecuencia de parciales informaciones que se tienen o de conocimientos triviales de la realidad y sus acontecimientos. Son aproximaciones en un tiempo determinado.

La dinámica política es una máquina de producir cambios inesperados en cada día. Muchos factores deslindan contextos uno tras otro en un proceso vigoroso de marchas y contramarchas. Que definen tendencias y configuran escenarios alterables por la veloz metamorfosis de elementos y factores influyentes.

No obstante esas dificultades nos aventuremos en los posibles escenarios que vislumbramos hoy frente a las elecciones a gobernadores.

Primer escenario. Que la oposición no vaya a las elecciones y no inscriba sus candidatos. Este es el escenario que más conviene al gobierno. Por lo cual este hará todo lo posible por evitar que participe.

El síndrome del 2005 para las parlamentarias. El gobierno sacaría las 23 gobernaciones. Escenario segundo. Que la oposición vaya a las regionales. Con planchas únicas.

El peor escenario para el gobierno. Caería en su misma trampa. Candidato único con la MUD en siete estados y en dieciséis (16), se los distribuirían de acuerdo el resultado de las últimas parlamentarias.

Aquí pronostico para el gobierno entre 4 y 6 gobernaciones y para la oposición entre 15 y 18 gobernaciones.

El tercer escenario es una bifurcación de la anterior y tiene que ver con ir juntos o ir separados. Si van separados con varios candidatos por estados ganaría el gobierno las elecciones.

“En política solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire”,  — diría Antonio Machado – “jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”.  Al corto plazo el viento sopla hacia las regionales. Se pone en discusión un importante poder descentralizado. Con grandes recursos y capacidad de operatividad y maniobra. Máximo si la oposición obtiene la mayoría.

Lo que es probable según las encuestas recientes. En esta aérea el gobierno tiene viento en contra y la oposición a favor.

No aprovechar el viento que sopla a favor es como ir contra la corriente.  Hacerse el haraquiri.  No hay que perder de vista que la oposición tendrá miembros de mesa, testigos y copia del acta en cada mesa de votación.

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