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Rafael Guerra Ramos: La oposición y las elecciones

Ante la decisión tomada por la MUD de participar en las próximas elecciones regionales, el régimen procura impedir que esa decisión se materialice. Prefiere repetir en solitario el megafraude del 30 de julio.

Con ese propósito emplea ventajista y autocráticamente todos los recursos a su alcance, incluyendo, por supuesto, los cambios de fechas de inscripción de candidatos y elecciones, así como la utilización del laboratorio de guerra sucia, bajo la competente dirección de los servicios de inteligencia cubanos, para intrigar, confundir y dividir, aprovechando las divergencias surgidas en la MUD y los signos de confusión y enfriamiento de la presión de calle a raíz del megafraude y la instalación de la inconstitucional ANC.

Su estrategia es clara: impedir la participación activa y organizada de la oposición o, en su defecto, lograr la mayor abstención posible. Hasta este momento le favorecen en ese sentido la posición del alcalde Antonio Ledezma y la separación de María Corina Machado de la MUD, ambas contrarias a la participación.

La Mesa de la Unidad -es bueno reconocerlo- no ha actuado con la celeridad y la contundencia necesarias para defender su acertada posición. Las fallas de comunicación son más que evidentes.

Ante el argumento según el cual participar en las elecciones significaría convalidar el régimen y el fraude, cabe la pregunta: ¿cuál es la diferencia entre dejarle el campo solo a los fraudulentos, sin obstáculo alguno, y llamar a la participación? A la luz de resultados bastaría tan solo con recordar dos hechos: el megafraude reciente y la abstención que le entregó a Hugo Chávez el control total de la Asamblea Nacional en 2005.

Hoy más que nunca es indispensable que la MUD asuma con decisión y firmeza el liderazgo que le corresponde, reafirme y robustezca el Frente de Defensa de la Constitución con el superior propósito de sustituir el régimen dictatorial por un gobierno de unidad nacional que restituirá el estado de derecho y la democracia.

Sin duda alguna, en esa dirección no hay tarea inmediata más importante distinta a la de organizar la participación electoral, con la determinación de imponer la mayoría.
La mejor manera de honrar la memoria de los caídos en la lucha es asegurar la victoria.

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