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Boaventura De Souza Santos da sus impresiones sobre Venezuela

¿Los venezolanos quieren “eliminar” a la Revolución Bolivariana?

A criterio del sociólogo portugués, la “mayoría” de los venezolanos no quiere exactamente el tipo de políticas bolivarianas que Maduro está aplicando, pero quiere que siga el mismo proyecto de inclusión social

Considerado como el “sociólogo de la antiglobalización” y el “pensador estrella de los movimientos sociales”, el portugués Boaventura De Souza Santos es uno de los más respetados intelectuales de izquierda de Europa. Su trabajo, sin embargo, trasciende fronteras nacionales y académicas, pues además de ejercer como director del centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, es investigador distinguido de la facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, y uno de los principales impulsores del Foro Social Mundial.

Desde hace varias semanas un reciente escrito suyo titulado “En Defensa de Venezuela” ha sido compartido a través de las redes sociales, especialmente por simpatizantes del Gobierno venezolano. Sin embargo en mayo pasado el sociólogo portugués suscribió un manifiesto llamado “Detener la escalada de violencia en Venezuela”, bastante crítico con el Gobierno de Nicolás Maduro. En dicho documento califica al Ejecutivo venezolano como “un gobierno con marcados rasgos autoritarios” y se hace al Estado venezolano “el principal responsable de la situación en Venezuela”.

Pero ello no significa que De Souza Santos le haya dado la espalda a la llamada Revolución Bolivariana por razones que explicó en “En defensa de Venezuela”, que profundizó una entrevista publicada por la agencia de noticias BBC Mundo, y que hoy creemos oportuna reproducir parte de ella en Diario de Los Andes.

Cuando escribe usted “En defensa de Venezuela”, ¿exactamente a qué o a quién está defendiendo?

“Yo estoy defendiendo a las mayorías de Venezuela, porque hasta ahora es evidente que estas mayorías se han manifestado a favor de continuar con las políticas de inclusión social, de mejoría de las clases pobres (…) La venezolana es una sociedad polarizada, con diferencias. Y defender Venezuela es defender la democracia venezolana y que las mayorías puedan manifestarse democráticamente”.

¿Pero está funcionando la democracia venezolana?

“Lo que está claro es que Venezuela no es una dictadura, porque si fuera una dictadura no se podría hacer lo que la oposición está haciendo: quemando centros de salud, quemando escuelas, un helicóptero que bombardea el Tribunal Supremo, la oposición en la calle provocando todo tipo de problemas, de provocaciones. En los medios internacionales parece que son provocaciones del Gobierno cuando es claro que no. Y sabemos que no porque lo hemos visto antes. Si usted vio por casualidad el reportaje de Sky News antes de las elecciones (de la Asamblea Constituyente), sobre lo que parecía casi una guerra civil en Caracas, acuérdese de lo que Sky News ha hecho en Libia, en Trípoli, y también en Mosul, en Siria, que después se verificó que eran falsedades. Hay un intento de no mostrar la realidad de Venezuela en los medios internacionales y por eso defender Venezuela es defender un poco la democracia y una salida no violenta para esta crisis”.

¿Y está usted seguro de que la mayoría de los venezolanos apoyan al actual Gobierno, si la última vez que la oposición participó en unas elecciones, las ganó?

“Sí, la mayoría votó a favor de la oposición, no hay ninguna duda, pero si usted mira fue en el contexto de una crisis. Y obviamente Maduro no es Chávez. Sabemos también que hay problemas (…) Pero la verdad es que cuando se organizan las elecciones en 2015 las mayorías estaban muy poco contentas con algunos de los desarrollos de la Revolución Bolivariana, pero querían continuar con la Revolución Bolivariana: corregirla, no eliminarla (…) Me parece que la mayoría de los venezolanos no quiere exactamente el tipo de políticas bolivarianas que Maduro está realizando en este momento, pero quiere que siga el mismo proyecto de inclusión social, de dar más poder a las comunas, a los más pobres, etc”.

¿Cree que en las condiciones que se da la Constituyente puede tomarse como un ejercicio de democracia y sus resultados como una expresión de voluntad de las mayorías?

“Sí, es un ejercicio democrático, no de una dictadura. Los procesos constituyentes pueden tener diferentes composiciones, diferentes formas de elegir (…) Yo he criticado siempre algunos aspectos de la política bolivariana (…) personalmente pienso que habría sido mejor seguir con la Constitución de 1999, pero hablar de que quizá la Asamblea Constituyente no es plenamente democrática es una hipocresía, porque realmente la Asamblea Nacional (controlada por la oposición) le estaba haciendo un bloqueo total a Maduro”.

¿Destituir a la Fiscal Luisa Ortega contribuye a la confianza y el diálogo que el Gobierno dice querer impulsar?

“No. Pienso realmente que hay una polarización creciente y muy preocupante”.

El chavismo, sin embargo, lleva 18 años en el poder. ¿No es esa la prueba de que se está sobredimensionando el peso de una supuesta conspiración organizada por Washington?

“El problema no es realmente de cuántos años está en el poder, sino si gobierna bien. Y en Venezuela hubo un problema estructural muy claro: que Venezuela no aprovechó la bonanza del petróleo para reconstruir un Estado históricamente rentista y muy dependiente de EEUU. Porque realmente Chávez no lo cambió, al contrario, de alguna manera quedó todavía más dependiente de la producción del petróleo. Eso obviamente es un problema estructural. Y a eso hay que sumarle el problema de la corrupción, que no es de ahora”.

¿Cree usted que las preocupaciones con la calidad de la democracia en Venezuela son “pura fachada”?

“No, yo pienso que la lucha debe ser por la calidad de la democracia. Pero, el tema es qué se entiende por democracia”.

¿Y no le resulta sospechosa la unanimidad de las decisiones de la Constituyente? ¿Hasta qué punto puede un cuerpo que toma decisiones así considerarse representativo de la sociedad venezolana?

“No estoy seguro que las cosas vayan a ser de esta manera… En Venezuela todavía hay mecanismos democráticos muy fuertes. Cuando esta Constituyente termine su trabajo la nueva Constitución va a tener que ser refrendada, no puede entrar en vigor sin más, tiene que haber un referendo. Entonces los venezolanos van a tener la oportunidad, en un referendo, de decir que están en contra (…) Pero las dos partes en este momento no se están comportando de la mejor manera para intentar un diálogo”.

¿Y cree que la voluntad de diálogo del Gobierno es legítima?

“Pues no hay que olvidar que todo empezó cuando la oposición ganó las elecciones en 2015. Ganó las elecciones legislativas, no la presidencia, pero la primera cosa que dijo fue: ‘Hay que destruir la Revolución Bolivariana y sacar a Maduro’. Es decir, las primeras declaraciones del nuevo presidente de la Asamblea son para destruir todo lo que pasó antes. Esto no es normal. Y uno no se puede sorprender de que los que están con el Presidente o están con el Gobierno empiecen a pensar en maneras para defenderse. Y estoy feliz que la manera que hasta ahora intentaron fuera una Asamblea Constituyente, pues podría haber sido el recurso a una lucha armada y sabemos que en Venezuela hay muchas armas”.

¿Es usted optimista o pesimista?

“En este momento soy cada vez más pesimista, porque todos los días que pasan veo que las posibilidades de diálogo son cada vez menos y veo que la presión internacional, la presión de EEUU, está creando una situación que básicamente quiere producir un golpe”.

Diario de  Los Andes

 

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