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Jesús Alberto Castillo: “Uno para todos y todos para uno”

No es cualquier cosa este célebre juramento que surge de la caballeresca obra “Los tres mosqueteros” de Alejandro Dumas. Su traducción del latín “Unus pro ómnibus, ones pro uno” está impregnado de mucha fuerza, unión y solidaridad ante tiempos de incesante adversidad. Aplicable a cualquier evento de realidad que golpea nuestra inexorable existencia.  Para ejemplo un botón con lo que está ocurriendo con Ramón Martínez, Robert Alcalá y Juan Pablo Patiño, tres inquebrantables caballeros que decidieron medirse en unas elecciones primarias para optar a la candidatura unitaria de los sectores democráticos a la Gobernación del estado Sucre.

Cada uno de estos tres personajes, con su particular historia de vida y estilo de liderazgo, tiene mucho que aportar a la legitimidad de un movimiento que se reinventa y con grandes posibilidades de victoria en las anunciadas elecciones de gobernadores, un escenario clave que no puede perder de vista la dirigencia política opositora para desnudar al régimen autocrático de Maduro. Solo la unidad, la definición de objetivos comunes y las ganas de perfilar un proyecto de gobierno creíble pueden permitir que el estado Sucre, al igual que el resto de las regiones, quede en manos de actores políticos con vocación democrática.

Es una experiencia que debe dejar como aprendizaje la tolerancia y el respeto de cada candidato en su legítimo derecho por conducir con acierto el futuro político de nuestra maltrecha entidad federal. Implica que cada comando debe prepararse estratégicamente para potenciar las virtudes de su respectivo abanderado y aceptar las reglas del juego democrático, dependiendo hacia donde se inclina la voluntad mayoritaria de la gente. Razones hay de peso para pensar así, más allá de las aspiraciones personales. Pero solamente hay un cargo y debe privar la cordura para dirimir la contienda sin epítetos ni descalificaciones que pudieran dejar profundas heridas. Al final, todos tendremos que trabajar por el que resulte favorecido. Los tres tienen virtudes que los califican para optar a la primera magistratura de Sucre.

Son tres batalladores dignos de representar las fuerzas democráticas en esta nueva contienda política. Robert es un joven abogado y político que se ha estrenado como parlamentario nacional, consustanciado con las luchas de la oposición democrática. Dirigente de Acción Democrática y apoyado por la mayoría de los partidos de la MUD, a excepción de Avanzada Progresista. Juan Pablo, un ingeniero con amplios conocimientos en Consultoría Electoral, militante de Primero Justicia y apoyado por el partido Puente. Finalmente, Ramón, exparlamantario nacional y exgobernador con un carisma inigualable que despierta emociones en la psiquis colectiva, apoyado por el MAS, partido emblemático de su añorada gestión y Avanzada Progresista, su aliado y miembro de la MUD.

Por supuesto es razonable que este humilde servidor, como dirigente del MAS, exprese su apoyo a Ramón Martínez, el célebre “Guerrero”. Con él hemos compartido años de lucha y gestión. Emprendimos una nueva forma de gerenciar para la gente, un orgullo de ser sucrense y un cambio de rumbo en nuestra región. Impulsamos los ambulatorios 24 horas, descentralizamos la salud, fomentamos las Organizaciones Comunitarias de Vivienda y una democracia horizontal compartida que dejó una exitosa experiencia de inserción comunitaria y calidad de vida hacia los sectores más desprotegidos. Ese sentimiento se refleja aún y constituye una de las tantas fortalezas de la candidatura del exmandatario regional.

Sin embargo, somos demócratas y expresamos nuestro respeto y afecto hacia Robert y Juan Pablo, porque son dignos contendores internos de Ramón Martínez. Seguiremos luchando, cada quien desde su comando, por favorecer la unidad de los sectores democráticos y vendiendo una imagen de civismo y tolerancia al resto de la sociedad sucrense. Es hora de propiciar el rencuentro de todos, incluidos los decepcionados del oficialismo. La historia hoy nos da esa gran oportunidad y no podemos desaprovecharla. Que gane el mejor. Al final “Uno para todos y todos para uno”.

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