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Alberto Mansueti: “Tres siglos comparados”

A más socialismo, más violencia, más guerra, y más terrorismo

En Medio Oriente y en el mundo entero, el problema no es el Corán, ni la religión islámica ni las religiones: es el socialismo, por naturaleza agresivo, violento, militarista, guerrerista y expansionista. E imperialista, desde luego: el imperialismo no es “la última fase del capitalismo” como mintió Lenin; es la última fase del estatismo, y de la mentalidad anti-capitalista, como escribió Mises, un gran pisador de callos. “Sin capitalismo no hay ni puede haber paz”, nos enseñó a los liberales clásicos.

El siglo XIX fue el siglo del capitalismo; y por eso de relativa paz, en comparación con los horrores bélicos del siglo XX, y lo que va del presente. En el XIX hubo guerras en ambas Américas, civiles en su mayoría. Pero a nivel “ecuménico”, sólo tres guerras relevantes: (1) Crimea, entre los Imperios ruso y otomano, 1853-56, con pretextos religiosos, como casi siempre pasa; (2) la guerra franco-prusiana de 1870-71, del Sr. Bismarck, representante de la variedad aristocrática de socialismo, que siempre ha sido lo habitual, como la Sra. Thatcher nos enseñó; y (3) las del Imperio inglés contra los colonos boers de Sudáfrica, de 1880 a 1902.

El siglo XX fue el siglo del socialismo. Mucho socialismo, y por tanto mucha guerra, entre sus múltiples y muy diversas facciones, tendencias, modalidades y expresiones: izquierda fabiana y New Deal, nazismo, fascismo, peronismo, sovietismo, maoísmo, castrismo y otras multiformes variedades de colectivismo estatista, en los cinco continentes del orbe. El “hombre masa”, nos enseñó Ortega y Gasset, no piensa ni se informa, opina sin entender; y no entiende la naturaleza inequívocamente socialista y de izquierda de todos estos partidos y movimientos, que llevan distintos nombres.

Y el socialismo ¿qué produce? Pobreza, esclavitud, ignorancia y muerte. Guerras. Tres sangrientas guerras mundiales en el siglo XX: la primera entre 1914 y 1918; la segunda, de 1939 a 1945; y la más larga y terrible, de 1948 a 1988, que llamaron “fría” sólo porque no hubo ataques nucleares. Pero las guerras locales, abundaron en todas partes, civiles e internacionales, todas muy pero muy calientes. Mises tuvo razón: sin capitalismo no hay ni habrá paz; por eso no hay paz en el siglo XXI; al contrario: las guerras del siglo XXI no son nucleares ni “convencionales”; son todas terroristas.

Hay incluso terrorismo ideológico, que hacen los socialistas aristocráticos del Club Bilderberg, proyecto que reúne a la realeza europea con los grandes banqueros del dinero de papel, y todas las celebridades, tecnócratas y políticos del Establishment, por el “Nuevo Orden Mundial”: socialismo neo-malthusiano de tipo planetario.

Pero los socialismos básicos del siglo XXI son estos cuatro: (1) el sionismo, o sea el socialismo judío, y de los sionistas cristianos; (2) el “progresismo”, que es el socialismo europeo y estadounidense; (3) la Teología de la Liberación del Papa Bergoglio, el socialismo católico, y de todo cristiano de izquierda; y (4) el jihadismo, que es el socialismo religioso, violento y terrorista, que en el mundo árabe, e islámico en general, sustituyó al fracasado socialismo laico y secularista típico del anterior siglo XX.

Porque el socialismo siempre fracasa. Pero ante cada fracaso, ¿qué hacen las izquierdas? Simple: echarle la culpa a cualquier otro agente o factor, y producir otra nueva versión de socialismo, con frecuencia harto peor que la anterior.

Ante el fracaso del socialismo no religioso del siglo XX, ¿qué hacen hoy? (1) En Oriente, los jihadistas le echan la culpa de todos sus males al Occidente; y producen este otro nuevo socialismo, terrorista y religioso, supuestamente “islámico”. (2) ¿Y en el Occidente? Algo similar, los grandes actores políticos les echan las culpas de todo a otros: a la religión islámica, al Corán, a Mahoma, a sus camellos, a los inmigrantes musulmanes, a la droga y al narcotráfico, a “la corrupción”, a la contaminación ambiental, al machismo y a la “intolerancia”, al “exceso de población”, y desde luego, al “capitalismo salvaje”.

O sea: a cualquier cosa, con tal de no admitir la verdad: que no hay capitalismo, en parte alguna; lo prohiben, restringen o condicionan, o lo deforman en sentido mercantilista, con muchos y diversos pretextos. Y sin capitalismo, el liberal, el genuino, no hay paz. Pero para no admitir la verdad, los relativistas de la “corrección política” quieren suprimirla. Los posmodernistas nos dicen que el concepto mismo de “verdad” ya es “intolerante”, y que genera “odio”; e imponen por decreto el “mundo Posverdad”. Pero es mentira. He aquí algunas verdades:

(1) El “Estado de Bienestar” socialista, atrae a todo inmigrante que busca almuerzo gratis, y por otro lado, descuida la primera y esencial función propia del Estado que es la seguridad: la policía es incapaz de identificar a los terroristas, y por eso la gente asustada pretende que se impida entrar a la gente por causa de su religión islámica, o por causa de su nacionalidad “levantina” (de Medio Oriente), y/o “magrebí” (del norte de Africa), ¡lo cual es una barbaridad!

(2) La solución a los atentados terroristas no es prohibir la inmigración, a nadie; es acabar con el “Estado de Bienestar”, como bien explicó Milton Friedman, para que los inmigrantes trabajen. Y que las policías y servicios de inteligencia estratégica hagan su trabajo: identificar a los terroristas.

(3) Putin tiene claro esto: la lucha es contra el terrorismo jihadista, no contra el Islam. Ni contra los inmigrantes, aunque ellos deben respetar las leyes rusas, y no pretender imponer unas leyes extrañas, supuestamente “islámicas”, que para colmo los jihadistas interpretan de modo arbitrario. Y menos aún pretenderlo mediante la violencia y el terror.

(4) La solución a los problemas del Levante y el Magreb es uno de los rasgos del Gobierno Limitado: “no imperialismo”; o sea: inmediata retirada de la región, de todas las potencias hoy indebidamente involucradas, tanto las que apoyan a la parte sionista, como las que apoyan a la parte palestina.

(5) Así, y sólo así, ambas partes tendrán que hacer lo que por muchos siglos hicieron en Palestina, antes de 1947, bajo el Imperio Otomano hasta 1919, y después bajo el Imperio inglés: convivir, más o menos en paz. Y en la España medieval, convivieron “las tres culturas”, no sin dificultades, choques ni conflictos, pero sin bombas, atentados suicidas, ni ataques de represalias; y eso por más de 700 años, de 711 a 1492. Por ej. en la ciudad de Toledo, donde nació el liberalismo clásico, en la universidad que después llamaron “Escuela de Traductores”, en tiempos de Alfonso X “el Sabio”.

Seguiré diciendo verdades, aunque duelan callos, si Dios me sigue dando vida y salud, por lo cual le doy muchas gracias todos los días. ¡Saludos a los buenos!

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