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Néstor Francia / Análisis de Entorno: La hora de las definiciones (28-08-2017)

Ya hemos dicho en un Análisis anterior que ante la estruendosa derrota de la violencia terrorista en Venezuela; la victoria electoral del 30 de julio; la instalación exitosa, la ejecutoria y la paulatina legitimación de la Asamblea Nacional Constituyente; la fijación y el adelanto de las elecciones regionales y por consiguiente la recuperación de la iniciativa política por parte de la Revolución Bolivariana, se ha arreciado exponencialmente la presión internacional sobre nuestro país. Las recientes sanciones económicas ordenadas por el gran capo fascista Donald Trump son un hito más en esa escalada que pretende hacerles el trabajo a los ineptos y desvencijados agentes de la oposición criolla.

Es en este contexto en el que se producen las sanciones impuestas mediante la firma de una orden ejecutiva por parte de Donald Trump, destinadas a prohibir al sistema financiero estadounidense la compra de bonos públicos y deuda del Gobierno de Venezuela y de PDVSA.

La orden ejecutiva de Trump coincide con el desarrollo del ejercicio cívicomilitar Soberanía Bolivariana 2017, programado después de la reciente amenaza militar del presidente yanqui, pero que es ya una respuesta inmediata a la agresión económica. La situación de ataque creciente de la derecha internacional contra Venezuela, con papel cada vez más abierto de imperialismo norteamericano, es una señal más del momento histórico de definiciones que se vive en nuestro continente. Se acerca la hora de profundizar la brecha entre patriotas y pro imperialistas. Ante la agresión imperial, se debe avanzar en las acciones de justicia contra quienes traicionan a la Patria y promueven la intervención foránea.

En ese sentido, no pueden quedarse en palabras las respuestas que se ha comenzado a dar. El presidente Maduro ha dicho que “Yo le he pedido al presidente del Tribunal Supremo de Justicia y a la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente que se inicie un juicio histórico por traición a la patria a todos los que han pedido estas sanciones económicas que hoy han sido tomadas y que dañan nuestra vida económica”. Manos a la obra pues, sin remilgos ni timideces: cárcel ya para los traidores debe ser la orden. Que el Imperio sepa que no nos vamos a doblegar ni vamos a perdonar a sus agentes en nuestra tierra.

De hecho, se ha sabido que la Asamblea Nacional Constituyente ha abierto una investigación contra Borges por las cartas enviadas por este a bancos de inversión y otros actores económicos internacionales pidiéndoles que no hicieran negocios con nuestro país ¿Qué deberíamos hacer? ¡Pues cárcel para Borges!

Pero el presidente de la Asamblea Nacional en desacato no es el único en el combo de vendepatrias. Fíjese los tuits que ha enviado María Corina Machado después de la orden ejecutiva de Trump: “Estas sanciones son contra Maduro, y fueron provocadas por su criminal irresponsabilidad”. Además: “Maduro subestimó a la comunidad internacional como subestimó al pueblo de Venezuela. Que se atenga a las consecuencias”. Y también: “Estas sanciones son quirúrgicas y efectivas; con fuerte impacto financiero, comercial y político” ¿Vamos a seguir esperando para ponerle los ganchos a esta “burguesa de fina estampa”, como la definió Chávez alguna vez?

La tapa de ese frasco de porquerías es el comunicado abyecto de la MUD apoyando sin tapujos la orden ejecutiva de Trump y solicitando sanciones de otros países contra Venezuela. Tal como lo señala una comunicación del MIPPCI, el comunicado de la MUD es “un texto enmarcado en el odio, de corte guerrerista, antipatriota, antinacionalista y antiintegracionista”.

La respuesta política debe ser contundente, agresiva, sin dilaciones. Lo correcto es ir con todo contra los traidores, terminar de ajustar cuentas, atacar con fuerza y con decisión. Enviar una clara señal de poder y firmeza al imperialismo, que no crea que se va a salir con la suya, que sienta como sus cipayos pagan las consecuencias de su iniquidad.

En cuanto a la respuesta económica, no es mucho lo que podemos decir, no somos expertos en el área, pero nuestro Gobierno no parece estar de manos atadas ni dispuesto a quedarse de brazos cruzados. El presidente Maduro pidió a los responsables de la industria petrolera nacional aumentar la participación accionarial de los socios chinos y rusos. También convocó una reunión extraordinaria en Venezuela con las empresas petroleras de Estados Unidos a las que PDVSA les vende crudo, para afinar mecanismos de funcionamiento tras el ataque económico impuesto por el gobierno de Donald Trump.

Por otra parte, no se crea que la amenaza militar ha cesado, acaso solo ha sido postergada por ahora. Con absoluto cinismo el principal asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el teniente general H.R. McMaster ha dicho: “Evaluamos una amplia gama de opciones. Cualquier decisión será tomada en acuerdo con nuestros socios en la región. Ninguna acción militar está planteada en el futuro cercano” ¿Acaso sí en el mediano plazo? Esto no es un paso atrás de la amenaza militar, sino más bien una confirmación de la misma.

Todo venezolano que ame su Patria, al margen de su posición respecto al Gobierno de Nicolás Maduro, debería seguir el ejemplo de alguien que no vive cerca de aquí, pero que muestra una comprensión diáfana de lo que ocurre. Se trata de Jean-Luc Mélenchon, el líder del movimiento político Francia Insumisa, quien se refirió al tema que nos ocupa: “Nosotros no perdemos nuestro tiempo tirando piedras a nuestros amigos, que sabemos que no son perfectos porque nosotros mismos tampoco lo somos… Sin importar qué errores cometan nuestros amigos, nosotros no perdemos de vista que el principal responsable del mal, del desorden y de la guerra civil es el imperialismo estadounidense”.

En cuanto a nosotros, una vez más el presidente Maduro da en el mero clavo: “La respuesta debe ser el proceso de liberación nacional, de independencia rebelde de Venezuela y América Latina frente a las amarras antiguas que tuvimos 100 años o más. Hemos entrado en la etapa post hegemonía estadounidense sobre Venezuela, América Latina y el mundo”. La hora de las definiciones, como se ha dicho.

 

Ya hemos dicho en un Análisis anterior que ante la estruendosa derrota de la violencia terrorista en Venezuela; la victoria electoral del 30 de julio; la instalación exitosa, la ejecutoria y la paulatina legitimación de la Asamblea Nacional Constituyente; la fijación y el adelanto de las elecciones regionales y por consiguiente la recuperación de la iniciativa política por parte de la Revolución Bolivariana, se ha arreciado exponencialmente la presión internacional sobre nuestro país. Las recientes sanciones económicas ordenadas por el gran capo fascista Donald Trump son un hito más en esa escalada que pretende hacerles el trabajo a los ineptos y desvencijados agentes de la oposición criolla.

Es en este contexto en el que se producen las sanciones impuestas mediante la firma de una orden ejecutiva por parte de Donald Trump, destinadas a prohibir al sistema financiero estadounidense la compra de bonos públicos y deuda del Gobierno de Venezuela y de PDVSA.

La orden ejecutiva de Trump coincide con el desarrollo del ejercicio cívicomilitar Soberanía Bolivariana 2017, programado después de la reciente amenaza militar del presidente yanqui, pero que es ya una respuesta inmediata a la agresión económica. La situación de ataque creciente de la derecha internacional contra Venezuela, con papel cada vez más abierto de imperialismo norteamericano, es una señal más del momento histórico de definiciones que se vive en nuestro continente. Se acerca la hora de profundizar la brecha entre patriotas y pro imperialistas. Ante la agresión imperial, se debe avanzar en las acciones de justicia contra quienes traicionan a la Patria y promueven la intervención foránea.

En ese sentido, no pueden quedarse en palabras las respuestas que se ha comenzado a dar. El presidente Maduro ha dicho que “Yo le he pedido al presidente del Tribunal Supremo de Justicia y a la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente que se inicie un juicio histórico por traición a la patria a todos los que han pedido estas sanciones económicas que hoy han sido tomadas y que dañan nuestra vida económica”. Manos a la obra pues, sin remilgos ni timideces: cárcel ya para los traidores debe ser la orden. Que el Imperio sepa que no nos vamos a doblegar ni vamos a perdonar a sus agentes en nuestra tierra.

De hecho, se ha sabido que la Asamblea Nacional Constituyente ha abierto una investigación contra Borges por las cartas enviadas por este a bancos de inversión y otros actores económicos internacionales pidiéndoles que no hicieran negocios con nuestro país ¿Qué deberíamos hacer? ¡Pues cárcel para Borges!

Pero el presidente de la Asamblea Nacional en desacato no es el único en el combo de vendepatrias. Fíjese los tuits que ha enviado María Corina Machado después de la orden ejecutiva de Trump: “Estas sanciones son contra Maduro, y fueron provocadas por su criminal irresponsabilidad”. Además: “Maduro subestimó a la comunidad internacional como subestimó al pueblo de Venezuela. Que se atenga a las consecuencias”. Y también: “Estas sanciones son quirúrgicas y efectivas; con fuerte impacto financiero, comercial y político” ¿Vamos a seguir esperando para ponerle los ganchos a esta “burguesa de fina estampa”, como la definió Chávez alguna vez?

La tapa de ese frasco de porquerías es el comunicado abyecto de la MUD apoyando sin tapujos la orden ejecutiva de Trump y solicitando sanciones de otros países contra Venezuela. Tal como lo señala una comunicación del MIPPCI, el comunicado de la MUD es “un texto enmarcado en el odio, de corte guerrerista, antipatriota, antinacionalista y antiintegracionista”.

La respuesta política debe ser contundente, agresiva, sin dilaciones. Lo correcto es ir con todo contra los traidores, terminar de ajustar cuentas, atacar con fuerza y con decisión. Enviar una clara señal de poder y firmeza al imperialismo, que no crea que se va a salir con la suya, que sienta como sus cipayos pagan las consecuencias de su iniquidad.

En cuanto a la respuesta económica, no es mucho lo que podemos decir, no somos expertos en el área, pero nuestro Gobierno no parece estar de manos atadas ni dispuesto a quedarse de brazos cruzados. El presidente Maduro pidió a los responsables de la industria petrolera nacional aumentar la participación accionarial de los socios chinos y rusos. También convocó una reunión extraordinaria en Venezuela con las empresas petroleras de Estados Unidos a las que PDVSA les vende crudo, para afinar mecanismos de funcionamiento tras el ataque económico impuesto por el gobierno de Donald Trump.

Por otra parte, no se crea que la amenaza militar ha cesado, acaso solo ha sido postergada por ahora. Con absoluto cinismo el principal asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el teniente general H.R. McMaster ha dicho: “Evaluamos una amplia gama de opciones. Cualquier decisión será tomada en acuerdo con nuestros socios en la región. Ninguna acción militar está planteada en el futuro cercano” ¿Acaso sí en el mediano plazo? Esto no es un paso atrás de la amenaza militar, sino más bien una confirmación de la misma.

Todo venezolano que ame su Patria, al margen de su posición respecto al Gobierno de Nicolás Maduro, debería seguir el ejemplo de alguien que no vive cerca de aquí, pero que muestra una comprensión diáfana de lo que ocurre. Se trata de Jean-Luc Mélenchon, el líder del movimiento político Francia Insumisa, quien se refirió al tema que nos ocupa: “Nosotros no perdemos nuestro tiempo tirando piedras a nuestros amigos, que sabemos que no son perfectos porque nosotros mismos tampoco lo somos… Sin importar qué errores cometan nuestros amigos, nosotros no perdemos de vista que el principal responsable del mal, del desorden y de la guerra civil es el imperialismo estadounidense”.

En cuanto a nosotros, una vez más el presidente Maduro da en el mero clavo: “La respuesta debe ser el proceso de liberación nacional, de independencia rebelde de Venezuela y América Latina frente a las amarras antiguas que tuvimos 100 años o más. Hemos entrado en la etapa post hegemonía estadounidense sobre Venezuela, América Latina y el mundo”. La hora de las definiciones, como se ha dicho.

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