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Néstor Francia /Análisis de Entorno: Comunicación de la ANC (30-08-2017)

La sesión de la Asamblea Nacional Constituyente del día de ayer fue una de las más importantes entre todas las que se han hecho, porque apuntó a la toma de posición ante la contradicción principal que está sobre el tablero político de Venezuela y del mundo todo al día de hoy: aquella que existe entre el imperialismo norteamericano y sus aliados, por un lado, y los pueblos y naciones soberanas, por el otro.

Los constituyentes aprobamos un decreto que, como todas las intervenciones que se dieron tras la convocatoria al debate por parte de la presidenta Delcy Rodríguez, presenta tres asuntos principalísimos: el rechazo a la orden ejecutiva de Donald Trump que pretende imponer un bloqueo financiero a Venezuela, la decisión inequívoca del pueblo revolucionario de defender la Patria ante las agresiones imperiales y la exigencia de castigo ejemplar a los cipayos del patio que traicionan a esa Patria y convocan la intervención extranjera.

La Asamblea Nacional Constituyente se ha convertido sin duda en el factor político más relevante en este momento del agudo conflicto político histórico que se vive en Venezuela desde hace casi tres décadas, tras la eclosión del Caracazo en 1989. La ANC ha permitido a la Revolución retomar absolutamente la iniciativa política interna, ha coronado la derrota de la más reciente intentona golpista de la derecha criolla y ha abierto un camino de esperanza que, por supuesto estamos obligados a satisfacer, pues en ello va la vida de la Revolución. Es el detonante histórico del cual ha hablado el presidente Maduro. Claro, como hemos dicho, puede ser el detonante de una nueva etapa victoriosa del proyecto chavista o del severo retroceso del mismo que significaría la restauración neoliberal, esto último si fracasamos en ofrecer algunas soluciones y una perspectiva clara de futuro a esa Venezuela que apenas comienza a recuperar paulatinamente la confianza perdida bajo el ataque inclemente de nuestros enemigos históricos, ayudados, es verdad, por errores cometidos. Todo esto va a depender de los propios constituyentes, de la dirección política de la Revolución y, claro está, del pueblo revolucionario. Como solemos decir, nada está escrito, la pelea es peleando.

Toda esta perorata viene a lugar porque hay un asunto fundamental que debemos resolver a la brevedad posible: la comunicación de la Constituyente. Para hoy había sido convocada una reunión entre importantes comunicadores y la secretaría de la ANC para abordar el vital tema, pero hubo de ser suspendida por razones de agenda que han surgido. Este encuentro debería reprogramarse y cumplirse cuanto antes.

Asumiendo la conocida sentencia que da nombre al programa de Diosdado Cabello -a Dios rogando y con el mazo dando- aventuraremos algunas conjeturas que surgen a partir de una recomendación hecha ayer por la presidenta Delcy Rodríguez al ministro de comunicación e información,  Ernesto Villegas. Como bien saben nuestros lectores, somos practicantes del análisis crítico y planteamos abiertamente nuestras posiciones, así vayan a contrapelo de alguna opinión de la dirección revolucionaria, con la única intención de contribuir al buen hacer del movimiento revolucionario, al cual nos debemos.

La señalada recomendación de Delcy, apuntó a la posibilidad de que se transmitieran en cadena nacional algunas intervenciones de los traidores que promueven la intervención foránea, como Julio Borges, por ejemplo, y que develaran ante el pueblo las aviesas intenciones de los apátridas. Nosotros vamos a disentir no del espíritu de la propuesta, sino de la forma en que se presenta. Por supuesto, el planteamiento de Delcy no fue una orden ni nada que se le parezca. Creemos que, precisamente, fue una idea puesta sobre la mesa para ser considerada y barajada.

En nuestra opinión, la comunicación de la Constituyente no puede caer en una costumbre de algunos comunicadores, que se fundamenta en la práctica de presentar las posiciones de los enemigos y contraponer las nuestras. Esto puede ser efectivo en algún contexto, pero no nos parece la mejor vía en el caso de la comunicación de la ANC. Ayer por ejemplo, se dieron intervenciones brillantes en torno al tema de las sanciones de Trump. A nosotros nos gustó especialmente la de Gladys Requena, por su claridad política, su combatividad, su clamor de justicia y su tono épico que concitó la algarabía aprobatoria de los constituyentes. Pero en todas las intervenciones hubo momentos de muy alta calidad ¿No es eso lo que fundamentalmente debemos transmitir? ¿No es acaso esta nueva y potente voz, la propia voz histórica de la Constituyente, la que debe privar en este momento, y dejar que la justicia se ocupe de los traidores? Pero vamos de propuestas concretas, como debe ser.

Proponemos que se establezca el uso de la “Cadena Constituyente”, un micro diario de diez minutos, que se transmita en cadena nacional de radio y televisión, en horario estelar, contentiva de extractos escogidos contentivos de los mejores momentos de las intervenciones de las y los  constituyentes en las distintas sesiones. Deberían ser seleccionados con alto criterio político, sin timideces, apuntando a la contundencia y fuerza esclarecedora de los mensajes. Que estas cadenas tengan correspondencia en medios impresos, con publicación transcrita de los contenidos de las mismas.          Igualmente proponemos la creación de una publicación semanal (que podría denominarse algo así como La Voz Constituyente), que dé cuenta de los avances, decretos, intervenciones, y otras decisiones e informaciones de la ANC.

Finalmente y por ahora, proponemos la creación de los “Dazibaos Constituyentes”, murales o carteleras en sedes de instituciones y empresas públicas, escuelas, universidades, calles, que informen de manera creativa sobre los temas, decisiones y decretos de la ANC.

Por supuesto, la realización de estas ideas requeriría el establecimiento de una comisión de comunicadores, conformada entre el MIPPCI y la ANC, que dirigiría y organizaría las tareas. Adelantemos este debate.

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