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Edward Rodríguez: ¿Qué cuenta pendiente tiene Baduel?

Yo odio, tú odias, él odia, ellos odian, nosotros odiamos, todos odiamos (menos el régimen, no, ellos “serían incapaces”). El verbo odio, en todas sus conjugaciones, está de moda en Venezuela según el Gobierno, tanto, que a través de su brazo ejecutor, entiéndase ANC, redactarán una Ley contra el odio.

Me imagino que el estatuto se trata de sanciones contra la catarsis natural afectiva de querer o no querer a alguien, esto respondiendo a las constantes increpancias que viven los funcionarios del régimen en el exterior por parte de alguno de los dos millones de venezolanos que han salido del país en  la “Revolución bonita”.

Sin traspasar las fronteras y ante la saña pública y notoria demostrada en las últimas semanas, yo pregunto: ¿quién odia tanto al general Raúl Isaías Baduel?

Resulta sorprendente que después de 20 días de haberlo sacado de la cárcel de Ramo Verde sus familiares y abogados no tengan noticias del paradero del ex ministro de defensa del fallecido Hugo Chávez.

Conversando y leyendo el trabajo de cuatro colegas para ilustrarme un poco de lo que encierra Baduel, todos coinciden en sus apreciaciones: hombre llanero como Hugo, amigo suyo desde la Academia militar, compadres de sacramento y con quien participó en el primer pacto de la Revolución conocido como el “Juramento del Samán de Güere”, del que hoy solo pueden dar fe el ex director de la extinta Disip, Jesús Urdaneta Hernández, desaparecido de la escena pública.

El general no participó en el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 como tampoco lo hizo en el “Carmonazo” del 2002, lo que lo muestra como un hombre alejado de esas tesis de irrumpir en el poder por la fuerza militar. Fue quien rescató a Chávez en La Orchila el 13 de abril del 2002, lo llevó a Miraflores, lloraron juntos e iniciaron un segundo capítulo, puesto que el mismo Hugo Rafael llegó a pensar antes del 11 de abril que el movimiento golpista que se gestó en su contra lo lideraba su compadre, pero se equivocó.

De los años en la cárcel a la que fue a parar por la “apropiación indebida de 3,9 millones de dólares” mientras fue ministro; dos colegas lo describen como un hombre respetuoso, conocedor de la Constitución, admirador de Mandela y asiduo oyente de música sacra. En la prisión vivió torturas y castigos para desmoralizarlo y enloquecerlo.

El mismo Raúl Isaías llegó a decir en su momento que fue Fidel Castro quien pidió eliminarlo, pero Fidel ya no está, ni Hugo tampoco, entonces volvemos a preguntarnos: ¿quién odia tanto a Baduel? ¿Con qué funcionario tiene una cuenta pendiente?

Lo que sí demandamos, sin tener ninguna afinidad con el general, es el respeto a los derechos humanos, esos que tanto pregona el régimen; por años nos han machacado la historia del macabro asesinato político de Alberto Lovera ocurrido en 1965, yo ni había nacido, pero igual lo deploro. El Gobierno es responsable de la vida del general Baduel; esperemos que no se les pase la mano y termine como Lovera encadenado de brazos y piernas en una playa de Lechería.

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