Inicio > El pizarrón de Fran > Néstor Francia / Análisis de Entorno: ANC y lucha de clases (31-08-2017)

Néstor Francia / Análisis de Entorno: ANC y lucha de clases (31-08-2017)

Hoy vamos a tomar como muleta un muy interesante artículo de alguien que padece del mismo defecto nuestro: el inconformismo. Se trata de mi dilecto amigo Eduardo Rothe, a quien algunos conocen como “Profesor Lupa”, por su célebre personaje de la televisión. Otros, más cercanos a él, como el Capitán Rothe, desde los tiempos en que se convirtió en una especie de personaje novelesco y distinguido en la población de Macuro. En fin, el artículo al que hacemos referencia se titula, sugerentemente, “Lucha de clases en la ANC” y salió publicado en el portal Aporrea.org el pasado 28 de agosto.

Veamos de una vez esta significativa frase del citado artículo: “Ahora en la ANC se expresan las dos alas del chavismo: reforma y revolución, revolución nacional y revolución social, ambas antiimperialistas. Compiten, sin romper la unidad, aquellos que quieren administrar mejor lo existente (‘lo que hay’), y los que quieren administrar la transformación permanente de la sociedad, y reinventar el socialismo. De esa contradicción debe nacer la síntesis que seremos”. Esto lo pensamos nosotros desde un principio, aunque aún no ha tenido expresión en los debates, pero la tendrá, sobre todo cuando se adelanten las discusiones en las comisiones, en temas tan trascendentes y estratégicos como el destino del Poder Popular, los consejos comunales, las comunas y las estructuras del Estado, y también en el ámbito de lo económico.

En ese sentido, escribimos en nuestro trabajo del pasado 24 de abril que circuló por redes sociales, titulado “Hacia la nueva Asamblea Nacional Constituyente”: “… los revolucionarios venezolanos deben asumir sin temores, con coraje las tareas que se les están planteando. Deben asumir los riesgos que esas tareas conllevan y abandonar toda posición conservadora, toda posición conformista, porque si bien tenemos grandes logros, es mucho más lo que nos falta por hacer y sobre todo en el sentido de la transformación política profunda de la sociedad y en el sentido de las transformaciones estructurales profundas que esa sociedad está reclamando”.

Por supuesto, la actitud correcta ante esas diferencias que habrán de expresarse la propone muy bien el artículo de Rothe, cuando plantea que ambas corrientes del chavismo, la revolucionaria y la reformista (que nosotros preferimos llamar “conservadora”) son antiimperialistas y que deben competir sin romper la unidad. Y también cuando se refiere a que “de esa unidad debe nacer la síntesis que seremos”. Nosotros hemos dicho que nuestras propuestas en torno al tema del Poder Popular son radicales y nuestra expectativa de que sean aprobadas en su totalidad es baja. Pero nadie debe esperar que sus propuestas “arrasen”. En nuestro caso estamos claros de que la corriente conservadora del chavismo tiene mucha fortaleza y poder. No obstante, nuestro deber es insistir en lo que consideramos correcto, porque es inevitable que esas dos corrientes se sigan confrontando en el futuro, así que  habrá tiempo para que esta lucha tenga el desenlace que deseamos: que el pueblo de base pase de la extendida participación política alcanzada al protagonismo real y amplio en el poder, hasta ahora muy limitada e insatisfactoria.

Otro fragmento del artículo de Rothe: “… en la ANC se manifiesta la lucha de clases, el verdadero diálogo político de la Nación que, gracias a Chávez y ahora a Maduro, transcurre en paz, en diálogo y tolerancia. Los constituyentes no sólo tienen como misión la defensa y contraataque en la guerra económica, y el saneamiento de la justicia, sino que, una vez reafirmado quién es el dueño de los recursos, definir quién debe ser el verdadero dueño de los medios de producción y distribución, y así organizar el paso de la democracia participativa a la democracia directa”. Nosotros dudamos que esto se logre enteramente en la Constituyente, pero seguramente sí podrá haber avances.

Hemos planteado más de una vez que el objetivo de los revolucionarios no es redistribuir la riqueza, sino transformar la sociedad. Somos indubitablemente socialistas e insistiremos en esa estrategia contra viento y marea. Pero igualmente tenemos que estar claros en que la Historia nos ha dejado dos importantes enseñanzas. Una es que nadie tiene el monopolio de la verdad en cuanto a cómo se construye el socialismo y todos estamos aprendiendo en el complejo libro de la lucha de clases. Otra es que el socialismo no puede ser impuesto ni decretado, sino que se alcanzará después de un largo y sinuoso camino, lleno de obstáculos formidables, con marchas y contramarchas, victorias y derrotas, avances y retrocesos.

Igualmente hemos dicho más de una vez que la contradicción principal de este momento histórico de la Humanidad es la que existe entre el imperialismo y sus aliados, por un lado, y los pueblos y naciones soberanas, por el otro. A esa gran contradicción deben supeditarse todas las demás, por lo que los revolucionarios venezolanos tenemos el deber de permanecer unidos ante la agresión imperialista, para lo cual es necesario seguir debatiendo nuestras diferencias privilegiando el diálogo y la tolerancia, como lo plantea Rothe. Tal como señala también el “Profesor Lupa”, “En la Constituyente venezolana habrá diferencias, divergencias y polémicas, pero no disidencia, que en fortaleza asediada equivale a traición”.

Otra de Rothe: “La Asamblea Nacional Constituyente no puede cometer el error que cometió la MUD con la AN: limitarla a la política inmediata. Debe legislar -y gobernar- hacia el futuro, hacia un socialismo más allá y más acá de la retórica y las proclamas. Hacia la revolución práctica y la práctica revolucionaria”. Bien, algo se hará, pero no será todo. La lucha de clases sigue y seguirá más allá de la Constituyente.

Te puede interesar