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César Malavé: Que no muera la esperanza

Al perder en forma definitiva e irreversible el apoyo popular, al régimen militarista y autoritario de Nicolás Maduro no le queda otra que buscar sembrar desesperanza y aniquilar el anhelo de cambio. Pretenden mantener al pueblo desmoralizado, sumido en una angustia constante por la sobrevivencia, incapaz de comprender su situación ni su destino. Así, una nación reducida a la condición de masa no alcanzará la claridad de pensamiento necesaria para unir sus voces y anhelos, hasta trazar la acción que prosigue a la conciencia.  En este tormento prolongado la clase gubernamental vive en su mundo. Para ellos no existe la tragedia que nos mantiene en pobreza extrema. El tratamiento adormecedor de la desesperanza es aplicado en dosis masivas a la sociedad, porque basta con que una proporción caiga en la trampa para quitar una buena tajada al apoyo al cambio. La dosis va acompañada de la intimidación y prácticas que buscan desprestigiar y dividir a la alternativa democrática, que hace vida en la MUD. La perversidad del régimen de Maduro no tiene límites en la búsqueda de la desmoralización popular. En esa perversión está la caprichosa “sensibilidad” exhibida frente a los desastres del huracán Harvey en Luisiana y Texas, en los Estados Unidos, con un plan especial de ayuda a las víctimas por cinco millones de dólares.

Acción cruel e irónica disfrazada de solidaridad con el país más poderoso, organizado y rico del mundo, mientras la actitud a lo interno es insensible, y mezquina, de cara a la rutina de miseria  en que viven hundidas a lo largo y ancho del territorio comunidades nuestras, por obra de un vendaval económico y social provocado por tan desvergonzados socorristas, que además disponen de otros 10 millones de dólares para el béisbol profesional, no por amantes del deporte sino del circo. La tragedia de Choroní y del estado Sucre no existen para los jerarcas del gobierno chavomadurista. Los traidores de la Patria, los mismos que entregaron la faja del Orinoco, el Arco Minero,  el Esequibo y nos empeñaron hasta los tuétanos con China y Rusia, sólo se ocupan de redactar una Constitución cuyo articulado coloque al adversario político como sinónimo de terrorista. En tanto la fecha para las regionales es un profundo misterio, mientras los pocos medios de comunicación social que aún a duras penas subsisten, ven sus días contados. La radio es arrasada, sin misericordia.  A los periódicos se les niega la bobina de papel que sólo el Gobierno está autorizado para traer importado. En un país donde comer completo es un lujo y que se queda todos los días con menos futuro, que huye en búsqueda de nuevos horizontes, este es el guión gubernamental de Maduro.  A ciencia cierta la mejor manera de entorpecer ese guión perverso, es no ceder al desaliento. No permitir que, pese a todo, sea aniquilado el último vestigio de esperanza que aún late en nuestros corazones.

cesarmalave53@gmail.com

CostadelSolfm931 Twitter: @ftovar432

 

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