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Jesús “Chúo” Torrealba: “Desde octubre de 2016 la oposición se quedó sin política y sin táctica”

El exsecretario ejecutivo de la MUD cree que el ciudadano ha hecho lo que se le ha pedido, y la falta de resultados políticos es únicamente responsabilidad de una dirección política que ya no tiene “muro de contención”

Se llama Jesús Torrealba, pero desde hace rato todos lo conocen como “Chúo”. Su papel estelar en la política lo protagonizó cuando fue electo por unanimidad de los partidos políticos Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Hoy la ve desde la distancia y evalúa qué ocurre en el seno opositor.

Torrealba cree que aunque la MUD “es un milagro” porque es el encuentro de pensamientos políticos diversos, hay fuerzas políticas que juegan a intereses personales e impiden clarificar la naturaleza del cambio que aspira Venezuela.

—¿Cómo se ve la MUD desde afuera?
—Con mucho respeto y valorando lo que significa que la oposición venezolana disponga de una instancia de encuentro como es la Mesa. Independientemente de que ellos se quieran ver a sí mismo como simplemente una instancia de articulación entre partidos, en realidad funcionan como una suerte de dirección política de la sociedad venezolana a los efectos de la inmensa mayoría. Hay grupos pequeños y radicalizados que su propia acción los delata.

“La MUD es la dirección de la inmensa mayoría de los venezolanos y eventualmente una fuerza llamada a ser poder. Eso implica un nivel de exigencia muchísimo mayor del que hasta ahora se ha tenido. Una cosa es ser oposición y otra alternativa de poder. Incluso ser resistencia te define frente al contrario”.

—¿Por qué cree que la oposición no ha logrado arrinconar al Gobierno para generar un cambio?
—Yo sí creo que la sociedad democrática ha arrinconado al Gobierno en numerosas ocasiones; en 2015, cuando utilizando los recursos de la institucionalidad les arrebatamos el Legislativo, por ejemplo. Eso los obligó a gobernar por decreto y utilizando al TSJ. Luego lo arrinconamos con el referendo revocatorio con el que pusieron mil obstáculos hasta que las vencimos todas al punto de que se lo robaron y ahora, a partir de las sentencias 155 y 156 y sobre todo por el pronunciamiento de la Fiscal, nuevamente fue arrinconado el Gobierno.

—¿Pero entonces por qué no se ha logrado producir un cambio?
—Allí hay un tema esencialmente político. Creo que tiene que estar muy claro cuál es la naturaleza del cambio. Si tu única estrategia, que te ha resultado, es la estrategia política, electoral y democrática, no tiene sentido de que cuando estés en la cercanía del poder cambies de estrategia. Creo que allí es donde ha habido falencias imputables, todas por cierto no a la sociedad democrática sino a la dirección política. El ciudadano ha hecho todo lo que se le ha pedido: marchó, votó, firmó y el factor de la ecuación que no ha cubierto la expectativa no es la ciudadanía, es la dirigencia y eso no ha ocurrido desde ahora. Quizás ahora sea evidente.

“Si el Gobierno te cierra la vía pacífica, democrática, constitucional, tienes que desarrollar una estrategia por vías alternas de resistencia pacífica y de no violencia activa, pero ¿Será eso lo que terminamos haciendo? La no violencia activa tiene una amplia gama de ejercicio y nos quedamos con barricada y la marcha”.

“Hay que subirle el costo de la represión al régimen y bajárselo al ciudadano. Pareciera que lo hicimos al revés. Pareciera que la represión se normalizó. Las primeras víctimas tenían nombre, apellido, familia, las últimas casi que eran nulas. El cambio no se logra por la falta de congruencia en la dirección política cerca de la ruta a seguir y en las tácticas desarrolladas. Eso ha sido agravado por una extraña renuencia de nuestro liderazgo democrático a presentar balances”.

“Por no haber hecho el balance de 2016 estamos en agosto de 2017 presentando una situación similar”.

—¿Entonces las falencias de la oposición se deben a que la MUD anda de la carrera y no hace balance? ¿Ahí radica el asunto?
—No, yo creo que no hay claridad sobre la naturaleza del cambio y, al no haberla, tampoco la hay en la táctica a aplicar. La estrategia de acumulación de fuerzas del cerco democrático nacional e internacional es absolutamente exitosa. Somos más del 80% del país. A nivel internacional qué mayor consenso podemos lograr. Salvo China y Rusia, la inmensa mayoría del planeta está condenando a Nicolás Maduro. Se trata de una responsabilidad inherente exclusivamente a la conducción política que es la definición de cuál es el cambio que se quiere.

—¿Qué es lo que ocurre en el seno de la MUD? 
—No ha sido posible definir una agenda común porque lo que ha impedido la construcción, definición y cumplimiento de una agenda común es la existencia de agendas particulares que ha evitado que esa agenda común pase de las meras declamaciones.

“Elementos muy importantes sobre cómo avanzar, de si se confronta o se dialoga, cuando se han abordado, en lugar de tener estadistas se tienen candidatos que se cuidan del supuesto costo político que pudiera tener para una personalidad. Ves como en espacios fundamentales frente al Gobierno o a los mediadores no aparecen los jefes políticos porque se están cuidando”.

“Algunos han llegado a decir como lo dijo Henry Ramos Allup, ‘yo voy si está Capriles, si no está no voy’, lo dijo porque si Capriles estaba afuera y comenzaba a criticar lo hecho, no cobraría el costo político que representa reunirse con mediadores o con el Gobierno
“Cosas como esa revelan que no se actúa como estadistas sino como candidatos, aun cuando no hay elecciones a la vista, aun cuando algunos actores están inhabilitados. El software que corre por su cabeza es de naturaleza electoral”.

—¿Con el temor al costo político dentro de la Unidad que usted menciona, cuando fue secretario Ejecutivo de la MUD, alguna vez lo sacrificaron por dar la cara?
—Ese no es el dilema porque es súper obvio que la MUD hasta ahora ha sido un sindicato de partidos y, en consecuencia, quien funja como vocero está sujeto a lo que los partidos sean capaces de decidir.

“No se trata de sentirse o ser utilizado sino saber el nivel de contribución que puede dar una personalidad independiente en una situación como esa que es mi caso y el de Ramón Guillermo Aveledo”.

—Después de todo lo que hemos pasado en el país y los retos que enfrenta la MUD ¿Puede haber unidad más allá de la electoral dentro de la coalición?
—Aquí se plantea un tema de sobrevivencia. Si no son capaces, emergerá otro liderazgo que sí sea capaz de hacerlo. Con todo lo difícil que pareciera desalojar al régimen del poder lo que viene después será mucho más difícil.

“Aun saliendo con buen pie de lo que significa suceder al actual régimen, vamos a una situación extremadamente complicada. El gobierno que venga, el que sea, enfrentará una situación de destrucción, fractura de la convivencia social y una hiperinflación. En Latinoamérica los gobiernos con hiperinflación suelen ser frágiles y fugaces”.

“Sin embargo, hay gente cándida que cree que como aquí hubo 18 años de gobierno chavista, habrá otro tiempo similar y eso no será así. Lo que va a ocurrir es la propensión a que ese gobierno de transición seca fugaz y frágil; si no hacen las alianzas políticas, sociales y hasta militares será peor. Esa construcción pasa para que defina el mapa del futuro”.

“En Venezuela los políticos de antes y los de ahora están acostumbrados a llegar al poder sin decir qué harán en el poder. Quien acaricie esa posibilidad hoy es porque no ha entendido la realidad de esta Venezuela”.

—¿Pero mientras usted fue vocero de la oposición en algún momento dijo algo con lo que no estuviera de acuerdo, por esa falta de ruta clara que usted menciona? 
—Cuando uno ejerce una vocería corporativa uno tiene la responsabilidad de comunicar lo que la vocería decida y no tus consideraciones. Eso pudo pasar.

—¿Usted tenía voz y voto o solo la vocería?
—Yo era un factor que participaba de manera activa en la elaboración de la línea, como tiene que ser porque además tú no puedes comunicar lo que desconoces, pero en todos esos momentos, hasta el 26 de octubre de 2016, la línea que estuvimos desarrollando fue la electoral, la constitucional y la democrática

“¿Por qué pongo como fecha clave el 26 de octubre? Cuando el Gobierno nos roba el revocatorio la oposición se quedó sin política. No se había quedado sin estrategia pero sí sin táctica”.

“Nos quedamos sin política y con tres frases cohetes: marcha a Miraflores, abandono del cargo y 350. De esa manera se llega a aquel día en el que estábamos en la Autopista Francisco Fajardo cuando la Mesa había acordado algunas cosas y en la autopista algunos dirigentes resolvieron otra. Ahí se agotaron los consensos democráticos. El sábado anterior se había producido por decisión de ir al encuentro con el representante del Papa y al Gobierno en una reunión en el Meliá”.

“A partir de octubre comenzaron las carantoñas con agendas no definidas por la oposición de manera no consensual y eso termina decantando en el proceso de restructuración de la Mesa. Restructuración que fue no la óptima sino la que era posible hacer”.

—¿Sacrificar la figura del secretario ejecutivo en esa restructuración fue algo conveniente?
—La existencia del secretario Ejecutivo era una barrera de contención para las agendas particulares. Una expresión con la que yo alertaba hace dos años y medio y la gente se reía.

“Yo decía que la oposición venezolana cuando es derrotada se une para que duela menos el castigo, pero que cuando la oposición venezolana se acerca al poder se fractura, se divide y eso ocurre por un raro mecanismo psicológico. A algunos dirigentes se le cierran las neuronas y se le abren las agallas. Esas neuronas se le ponen brutas y ‘agallúas’ y eso es lo que explica porque casi siempre que estamos en las cercanías del poder se fracasa”.

—¿Cuáles son los partidos que más “tiran la burra pa’l monte”?
—No me corresponde a mí decirlo. Si te respondo esa pregunta volveríamos a caer en tema de buenos y malos. Te hablo de la cultura política y responsabilidad.

Esto también es parte de la explicación por la que no logramos un cambio de Gobierno.

“Al pueblo venezolano se le dijo que la fuerza de calle era suficiente para parar la Constituyente y lograr la salida del régimen. En el discurso del 3 de julio se dijo: rebelión ascendente, levantamiento general, hora cero y huelga general. Después de eso, el rumbo que esa retórica inflamada estaba tomando era clara. Eso no logró los objetivos y ahora sin asumir responsabilidad pedagógica y dar explicación se pretende pasar esa retórica inflamada ‘al vota por mi en regionales’ y ojo, todo el que me conoce sabe que siempre estoy a favor de soluciones electorales.

“Lo que hay que hacer es ubicar el ejercicio de ese derecho. Eso lo tienen que explicar quienes tienen candidatos”.

—¿Cree que el chavismo crítico finalmente socavará las bases del gobierno de Nicolás Maduro?
—La única manera de salir de un autoritarismo es produciendo las disensiones en el bloque opresor. Yo creo de verdad que sí podemos profundizar, pero teniendo bien claro cuál es el camino y la estrategia. La única manera de establecer alianzas o disensiones es que tenga muy claro a dónde voy.

—¿Una alianza del chavismo crítico con la oposición?
—Una coincidencia. Hay gente que piensa que eso se reduce a una fotografía de actores connotados. Julio (Borges) con Luisa Ortega Díaz o con Freddy Guevara. La cosa es más profunda.

“Recuerden cómo el chavismo paralizó todas las elecciones gremiales y sindicales por temor a perderlas. Hay voceros locales del chavismo que ya no lo son, consejos comunales que fueron paralizados por el Gobierno. Para aliarte con alguien tienes que saber tu propia agenda”.

El Pitazo

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