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Rafael Flores: Justicia: La mayor obligación, no una opción

No dudo del desenlace de la liberación de Venezuela: Los venezolanos seremos libres para siempre, Gracias a Dios Todopoderoso, a pesar de la amenaza proferida por Donald Trump y de la certeza de su agresión militar a nuestra Patria.

Antes de esa batalla, estamos obligados a sentir la severidad de La Justicia de Dios por nuestras acciones u omisiones y a comprometernos ante El a hacer de la nuestra una sociedad verdaderamente justa. No es suficiente nuestro ejemplo de nación generosa y solidaria; tampoco lo es el esfuerzo por distribuir mejor las riquezas nacionales. El perdón o la impunidad para los nuestros o como medio para beneficiar a los culpables, en aras de la paz con el adversario, es un camino equivocado. “Quien camina con Dios debe hacerlo por un sendero estrecho y difícil, si lo hace con fe, llegará a salvo a su destino”.

La opción histórica por la lenidad o impunidad nos ha negado ese destino; esa opción ha sido causa de nuestras mayores derrotas y pérdida de nuestra libertad; aún así,  insistimos en transitar ese camino, al declinar nuestra obligación a la severidad de la Justicia. Ahora nos dejamos arrastrar a otro camino equivocado, para hacer de la justicia un negocio más rentable, frente a nuestra incapacidad para la Justicia verdadera, cuando ésta nos obliga a ser severos.

Sigamos siendo auténticos, sí, abramos nuevos caminos, pero rectifiquemos el error histórico que enturbia la transparencia de nuestros propósitos o no llegaremos salvos a nuestro destino; interpretemos en los momentos duros de la naturaleza, por venir, nuestra equivocación en lo que concierne a la obligación de ser justos: severos frente a la perversidad de propios o adversarios, diligentes para el inocente. Modifiquemos el preámbulo de la Constitución, para proclamar una nación de Justicia en primero y  muy elevado lugar. No permitamos que se menoscabe la trascendencia de nuestra máxima obligación, al postergar el más universal y eterno de los valores, detrás de un bien circunstancial como el Derecho.

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