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Enrique Meléndez: La ley del odio

 

La fulana Ley contra el Odio; que se propone aprobar ese aparato legislativo de terror, como es la constituyente cubana; no es más que miedo a la verdad; sobre todo, a los poderes creativos del pueblo; que se la pasa burlándose de las idioteces de esta gente, y donde ha sido acuñado el apodo de Masburro; como lo señala el propio presidente de la República; caricaturas, moralejas; que circulan por esas redes, y donde se demuestra que el país le queda demasiado grande a esta gente.

Que es la pregunta que sale a continuación: ¿cómo una nación que se estaba desarrollando con una mentalidad de primer mundo; dado el tipo de profesional, que había formado, y su nivel científico y tecnológico; que se reflejaba en industrias como Pdvsa y la CVG, mal que bien; es gobernado por los últimos de la lista, de acuerdo a sus credenciales?

Sobre todo, por unos tipejos que han llevado a la ruina al país, y que lo que usurpan es el poder por las malas; no sólo porque carecen de un plan de desarrollo; como se lo plantearon, también mal que bien, los gobiernos de la República civil; sino además que las improvisaciones, que van acometiendo; conforme va viniendo, y ellos van viendo, no están llamadas sino a beneficiar a la elite gobernante, y la que no tiene aspavientos para compartir ese botín, en el que se transformó nuestro Estado, con intereses foráneos; con tal y que le garanticen alguna forma de apoyo, en su intención de perpetuarse en el poder.

Nosotros, los hijos de Bolívar… Por aquí comienza ese discurso hueco de esta gente; cargado de patrioterismo huero; que lo es ya a esta altura de nuestra historia; cuando nos hemos tragado, digerido y hasta defecado la figura del Libertador; hasta dar con un Bolívar mulato, a modo de tergiversar nuestros anales históricos; en ese excesivo culto hacia su figura, y discurso que se extiende a simplezas, como esa proferida recientemente por Delcy Eloína; quien ha culpado de la escasez y de la hambruna; que hay en nuestra población, a las sanciones de Trump.

“Ella cree que uno es pendejo”, fue lo que dijo media Venezuela de inmediato, y de allí la explicación de todos los sarcasmos; que inundaron las redes sociales, es decir, caricaturas de una persona, que cree que todo el mundo es bolsa, como se dice en lenguaje coloquial, y esto porque la mentalidad del venezolano es ingeniosa y jovial. No sin razón desarrollamos una industria petrolera y minera; que ahora es cuando nos damos cuenta; que no sólo era un antro de corrupción; una caja negra como la llamaba la guerra sucia, que se desató en contra de esa industria; sino que además, sobre todo, Pdvsa, era la segunda empresa transnacional más importante del mundo, y lo que no se sabía o no se admitía, y cuyos técnicos han estado durante todos estos años dedicados a construir industrias petroleras y gasíferas de otros países; hacia donde han tenido que huir; ya que entre los principios de esta gente, uno es perseguir a la meritocracia; a propósito de esa estrategia basada en la improvisación.

Bolívar le decía en su famosa carta al embajador de Inglaterra en la Gran Colombia; que estos países necesitaban un protectorado, como el que le pudiera ofrecer su país; ya que en materia de república todavía estábamos en pañales, y en lo que no ha dejado de darle razón la historia, si tomamos en cuenta que esto es lo que hace esta gente: la improvisación en los planes de gobierno, los ha tenido que buscar la injerencia de otros regímenes, tan peregrinos como éste, pero con una gran capacidad para mantenerse en el poder; guiándose por los esquemas teóricos del totalitarismo; las tiranías ilustradas, como las conoció Platón, y desde entonces ha devenido esta corriente en la historia de las ideas, sobre todo, de carácter estatista; dando lugar a lo que se conoció como el utopismo, y de la que no escapó ni el propio Libertador. ¿Pues que no es Cuba? Por cierto que acaban de aparecer unos papeles de Rómulo Betancourt; donde éste proponía la creación de una fuerza multilateral; que interviniera en Cuba, y derrocara el régimen de Fidel Castro; partiendo del hecho de que esta tiranía de un momento a otro podía convertirse en una amenaza para el continente; sobre todo, por esa tendencia de nuestros pueblos a venerar los liderazgos mesiánicos, que era lo que encarnaba Castro en ese momento, y donde también a él le historia le dio la razón; pues qué es Venezuela hoy en día, sino la extensión de una tiranía anacrónica y abyecta, como la cubana.

De modo que esta Ley contra el Odio no es sino miedo al desenmascaramiento de esa fachada de país, que se transmite por Venezolana de Televisión, y para el que más de uno ha confesado, de acuerdo con ese humor negro del venezolano; que lo es si tenemos presente esa situación de escasez y de hambruna, que hay en nuestro pueblo, que quisiera irse a vivir; como diría Chávez, el mar de la felicidad; algo que resulta inexplicable, sobre todo, en el caso de la gente que nos gobierna, seguidores de Carlos Marx, y quienes seguramente se toparon en la lectura de sus obras con conceptos como el de enajenación de la conciencia de un pueblo: ¿cuánto daño no hace una propaganda mitificadora, como la que se transmite por ese canal y por la red de medios oficialistas allí, en dicha conciencia? Así como se dice que el venezolano baja de peso y se reduce su tamaño, a causa de la desnutrición, también habría que reparar en la situación de una conciencia; que recibe esa desinformación; una conciencia deformada, por tanto, que anda a medio camino entre la mentira y la verdad. Se cuenta que Hitler en un primer momento miró con menosprecio a Goebbels, al famoso autor de la frase, una mentira proclamada mil veces se transforma en verdad, pero al darse su cuenta de su genio, enseguida lo incorporó a su estado mayor. Entonces, qué mentira no servirá para justificar la aplicación de esa ley de marras.

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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