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Gustavo Tovar Arroyo: ¿Luchamos o nos rendimos?

 

El animal que se muerde la cola

La oposición –me incluyo– es como un animal que gira sobre sí mismo frenéticamente para morder su propia cola. En vez de plantarse frente a la perra tiranía para desafiarla, clavarle los colmillos de la justicia en el cuello y vencerla, persiste en dar extravagantes vueltas en círculo para evitar lo inevitable: la confrontación final con el chavismo para erradicarlo del poder.

Llevamos casi veinte años evadiendo el reto, veinte años que han sido ruinosos y que han desarrollado en Venezuela condiciones de vida cada día más devastadoras y perversas. Ni siquiera la aterradora realidad, el caos total y la anarquía, causadas exclusivamente por la perra tiranía chavista, nos impulsa a dar el paso definitivo de derrocarlos.

¿Qué nos pasa?

Victorias y avances imaginarios

La situación es inconcebible, si no la estuviésemos viviendo no lo creeríamos. Cuando tenemos a la tiranía arrinconada y jadeante, cuando ya vacila y se tambalea, cuando todas las condiciones están dadas para que salga derrotada y podamos liberarnos al fin de ella, se las ingenia para extorsionarnos, chantajearnos, engañarnos o simplemente burlarse de nosotros y así cubanamente permanecer en el poder. Lo escribo y aún no lo creo.

La oposición vuelve sobre el círculo vicioso: da vueltas frenéticas sobre sí misma para morderse la cola y permanece titubeante e inmóvil en el mismo sitio, se lamenta de los errores o se engaña frente al espejo sobre victorias y avances imaginarios. El país, mientras tanto, cae cada día en un más oscuro y hondo abismo.

El ciclo fatal se repite mientras el pueblo languidece y muere.

Voluntad política y liderazgo

Poco podemos analizar o agregar a lo alcanzado, poco podemos desarrollar o perfeccionar, poco podemos mejorar en la extraordinaria lucha que hemos desarrollado hasta ahora, es el momento de actuar y hacerlo en esta etapa de la lucha es vencer.

Las condiciones objetivas están dadas para la libertad: caos nacional, movilizaciones y protestas en todos los municipios del país, apoyo total de la comunidad internacional y lo más importante: una incontrovertible y multitudinaria mayoría del pueblo venezolano que añora libertad y democracia.

¿Qué falta? Liderazgo y conducción política para completar la proeza.

Solo eso.

Las dos MUD

Ha sido un sector mayoritario de la Mesa de la Unidad Democrática el que ha conducido, junto a los estudiantes y la resistencia (los niños héroes), el proceso de rebelión civil que está activo en Venezuela. No reconocerlo sería mezquino; sin embargo, llega un momento crucial en el que no pueden recular ni desobedecer el mandato popular que se dio en el plebiscito, pero insospechadamente lo están haciendo. Otro sector minoritario y contrahecho de la MUD, cuyas figuras más visibles son Manuel Rosales y Henri Falcón, quienes inalteradamente han permanecido sumisos y enmudecidos ante las ferocidades sangrientas de la dictadura, impone su agenda. Nadie puede creerlo, pero es así.

Si deseamos que este momento histórico mantenga su talante no violento y no caiga en la anarquía debe ser liderado por la voluntad de la mayorías. Y el liderazgo y conducción política deben alcanzar el destino de la rebelión popular: la libertad; no evadirla.

El pueblo lo exige.

¿Cómo se conquista la libertad?

La lucha no violenta para ser exitosa debe ser multitudinaria, nacional: total. Millones de personas movilizadas con un solo objetivo: la libertad. Para que sea exitosa, además, debe amenazar con ocupar u ocupar no solo los espacios públicos (avenidas, calles o plazas), sino los poderes públicos (Miraflores, gobernaciones, alcaldías, CNE, TSJ, La Carlota, VTV, etc.). Mientras eso no se haga no habrá cambio.

Entre la arenga política y la acción política de la MUD hay una distorsión que los que conocemos de lucha no violenta identificamos como falaz. Mientras no amenacen los pilares de apoyo de poder dictatorial (los poderes públicos) lo único que lograrán es engañarse a sí mismos (morderse la cola), haciendo trizas las ilusiones de un pueblo que anhela liberarse.

Yo confío en el liderazgo opositor porque lo conozco. Tienen miedo, mucha angustia y aprehensión a ser derrotados, emociones que son absolutamente normales en este tipo de desafíos históricos.

Lo importante, lo esencial, lo vital es superar el miedo y actuar.

¿Lo haremos?

La hora brillante de la resistencia

En el año 2007, en las elecciones de la reforma constitucional, en la única ocasión que fue derrotado Hugo Chávez en vida, no fue la Coordinadora Democrática (antigua MUD) la que planificó y organizó la victoria, fue el movimiento estudiantil. Yo participé en la traza estratégica y organización de ese evento, es decir, sé de lo que hablo.

Días antes de las elecciones, la Coordinadora había aceptado la supuesta derrota, se habían entregado y dado por vencidos. Nosotros hicimos caso omiso –literalmente los mandamos para el carajo– a su postura. Trabajamos de manera paralela y nos organizamos para derrotar al chavismo. Los sorprendimos y vencimos a Hugo Chávez en su apoteosis. Nunca nos perdonaron haberlo hecho, por eso hemos sido perseguidos, encarcelados y torturados.

Los estudiantes de entonces equivalen a quienes hoy lideran la resistencia. Representan el idealismo, los sueños nacionales, la irreverencia, el desafío no violento, la poesía y el amor por la libertad. Ante las vacilaciones de la MUD, ante las traiciones y las dudas, debe ser la resistencia quien lleve la vanguardia e imponga la victoria contra el madurismo. No será fácil, pero será. El destino está escrito. No hay poder tiránico que pueda con un pueblo que lucha multitudinariamente por su libertad.

La resistencia eres tú, soy yo, somos todos, la resistencia es Venezuela.

Por eso alzo la voz y pregunto: ¿quiénes somos? Venezuela. ¿Qué queremos? Libertad.

¿Luchamos o nos rendimos?

 

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